Caracas, 24 de julio 2026
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Habitantes del municipio Veroes impulsan la reconstrucción local

Localidad yaracuyana trabaja arduamente para levantar estructuras colapsadas

Despliegue incluye al gobernador Leonardo Intoci y al ministro de Transporte, Francisco Garcés.


24/07/26.- Ha transcurrido exactamente un mes desde que un inusual doble sismo sacudiera los cimientos de diversas localidades venezolanas, dejando a su paso una estela de preocupación y daños materiales, especialmente en el municipio Veroes. Hoy, los habitantes de esta productiva jurisdicción del estado Yaracuy se enfrentan al monumental desafío de recuperar su cotidianidad y reconstruir todo aquello que la fuerza de la naturaleza les arrebató en cuestión de segundos.

A varias semanas de este suceso, en comunidades como Farriar, Agua Negra, Palmarejo y las que integran la parroquia El Guayabo, el temor a las réplicas ha ido cediendo progresivamente, sin embargo, los daños materiales de estos terremotos siguen presentes en cada vivienda agrietada o colapsada.

Actualmente, a diferencia de los primeros días posteriores al evento, cuando muchos vecinos dormían en las calles ante el miedo a las réplicas, hoy la mayoría de los vecinos ha vuelto a descansar bajo su techo, aunque algunos lo hacen en la sala de las viviendas como medida de prevención ante otro sacudón.

Vecinos aseguran que cada familia, en la medida de sus posibilidades, ha ido retomando sus actividades laborales, muchas de ellas relacionadas con el trabajo del campo y agricultura, comercio informal y en instituciones del Estado.

El impacto también alteró el cierre del año escolar; padres y representantes decidieron no llevar a sus hijos a las aulas, así que cada institución educativa adaptó la culminación de sus actividades según sus capacidades. Actualmente, los actos de grado se realizan de forma discreta y en espacios que ellos consideren más seguros.

Greimer Puerta, vecino del sector Los Bolivarianos en El Guayabo, aseguró que aún todos están emocionalmente consternados por lo vivido, pero fue reiterativo al decir que han recibido el apoyo de las autoridades, iglesia católica y voluntarios que se han sumado a una noble causa.

Afirmó que han realizado inspecciones a las viviendas, actividades benéficas y recreativas para los niños. También dijo que hay familias que han recibido el apoyo para la rehabilitación de sus casas, pero hay otras que siguen a la espera.

​Los embates de este fenómeno geológico por partida doble causaron estragos significativos en las viviendas más vulnerables, muchas de las cuales presentaban construcciones tradicionales que cedieron ante la intensidad de las réplicas. Igualmente, las infraestructuras de uso agrícola y los caminos rurales sufrieron afectaciones que, durante las primeras semanas, dificultaron enormemente la movilización de las cosechas hacia los principales mercados de la región centro-occidental.

​Frente a este complejo panorama, las comunidades veroenses han demostrado una encomiable capacidad de resiliencia, organizándose en brigadas vecinales para iniciar la remoción manual de los escombros. Con herramientas rudimentarias pero con una voluntad inquebrantable, hombres y mujeres han trabajado hombro a hombro para despejar los accesos de sus hogares y levantar refugios provisionales que brinden cobijo seguro a las familias que quedaron a la intemperie.

​Por su parte, las autoridades gubernamentales de los diferentes niveles han comenzado a canalizar la entrega de materiales de construcción esenciales a través de los censos elaborados por los líderes comunitarios. Esta sinergia entre el poder popular y las instituciones públicas resulta fundamental para acelerar la edificación de soluciones habitacionales dignas y definitivas que sustituyan a las estructuras que colapsaron total o parcialmente.

​Aunque el camino hacia la recuperación total es extenso y requiere de un esfuerzo sostenido, el espíritu de la población en Veroes se mantiene erguido y enfocado en el progreso. A treinta días de la contingencia, el desconcierto inicial se ha transformado progresivamente en acción productiva, consolidando la esperanza de que, con tesón y trabajo mancomunado, el municipio logrará renacer fortalecido de sus propios cimientos.

 

ORIANNA GONZÁLEZ / CIUDAD CCS