Al derecho y al revés | Indisciplinados somos
Por Domingo Alberto Rangel
08/07/2026.- Pasada la tragedia terremotera y luego de atender a las decenas de miles de víctimas que dejó, llegará el tiempo del aprendizaje.
El gobierno nacional rediseñará el sistema de Protección Civil y la población tendrá que implementar algunos cambios.
Un ejemplo de por dónde deberíamos empezar los caraqueños, sobre todo, es por abandonar la indisciplina como método ante la vida, algo en lo que todos podemos colaborar.
Una muestra de ello fue la inmensa cantidad de automóviles que coparon la carretera vieja al litoral, lo cual impedía el paso de las ambulancias y los vehículos de las fuerzas del orden a los que les correspondía bajar para atender la tragedia.
Dirán que querían saber si sus abuelitas estaban vivas, o sus hijos, o la esposa encinta...
No lo dudo, pero cualquier persona mayor de edad tiene el suficiente raciocinio para comprender que, en momentos tan terribles, quien mejor puede atender a sus familiares es un médico en una ambulancia. En cuanto a los encargados de restablecer el orden para evitar robos y saqueos —que, de todas maneras, los hubo, incluso cuando los cacos vestían uniforme—, dicha tarea les correspondía los militares y policías.
Había que poner en práctica medidas de control social frente a la indisciplina de quienes bajaban a La Guaira para tomarse selfis o, simplemente, ver de qué se apropiaban. Una de ellas fue restringir el paso por la autopista que, merced a la Providencia, no colapsó.
Otra fue poner a los bomberos a ordenar algo para lo cual carecen de autoridad: desconectar todos los ascensores. Esto se hizo a sabiendas de que carecen del personal necesario para realizar millares de inspecciones, ni con la cualificación suficiente para llevar a cabo tan monumental tarea.
Como era de esperar, la orden se cumplió a medias: la mayoría desconectó ascensores que no mostraban daños, mientras que otros no lo hicieron.
Los bomberos, al ver que podía fallecer una persona por no ser bajada de un piso alto a tiempo, y tras haber amenazado a quien no cumpliera tan disparatada orden, se lavaron las manos y declararon que no era una orden, sino una recomendación.
A la fecha, reina la anarquía en esa materia. Conozco condominios donde han reactivado los ascensores siguiendo el modelo del racionamiento del agua; es decir, encendiéndolo dos veces al día durante dos horas. ¡Como si en esos horarios no se fueran a desprender!
¡Falta de raciocinio, pero también mucha indisciplina!
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