Palabras... | De la escritura

14/05/2026.- De vez en cuando releo mis escritos. Confieso que ya no me causan nada de qué ensalsarme ni qué dolerme; solo busco errores de la crítica.

A veces me doy cuenta del tiempo que he perdido y dan ganas de meterle las tijeras, a no ser por darme cuenta de que ellos ya no son de aquí, sino preocupación y angustia enterrada en otro tiempo.

Poco a poco he ido procesando aquello en que insistí por intermedio cultural de la sociedad; de llegar a ser alguien en la vida ha ido perdiendo su terquedad. Todas las ideas de vivir y de ser han ido mermando. La escritura se ha hecho cargo de ser más interesante y menos exigente en discutir si es válido que yo sea lo que quisiera ser en la vida, o que la escritura le dé existencia al deseo.

Pero aun después de quien inauguró la muerte, como pájaro sin día o tierra sin la mar, no nos dejaremos morir. Nos seguirá dando por inventar el fuego con el índice en el corazón de la oscuridad, darle vueltas a la redondeta tierra para saldar un mandato cósmico, acompañar la libertad de las aves para dar con el consenso de la cosecha. Luego recostarnos sobre el follaje de la tierra para mirar el acantilado firmamento y entender que estamos hechos para darle existencia a un sueño.

Hasta fundar la madre de todas las alegrías, estas ganas inmensas de vivir y de querernos cósmicamente, que celebramos bailando de ebriedad ancestral, como si fuera la primera fiesta de la existencia bajo el confín celeste de todas las estrellas.

No obstante, a veces siento en el luto adelantado de este mundo que también soy una palabra que camina, una coma en algún lugar y tiempo equivocados que me puede costar el poder del idioma. Una i alegre caminando sin decir nada por el malecón sensible de La Habana, una ele sentada en un banco de diez con 17 tomando solitario una cerveza en el Vedado. O haciendo eses por el camino de la acera hacia la casa, por no decir silencio, antes de llegar. Y ya adentro, acostándome, íngrimo, pero con el afecto de la familia cubana, apenas soy una rayita azul en la página del cuaderno, un guion en el piso, sin pies ni cabeza.

 

Carlos Angulo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II De la economía política y sus miserias.

 

No hay que escudarse detrás de la canción ni del verso ni la flor. Hay gente que quiere que la encuentren para justificarse extraviada. Nos negamos a entregarnos a los que pretenden producir plusvalía determinando nuestro destino como pueblo

Podrán matarse los sueños de un disparo, un dolor, o una flecha envenenada de amor, como quien renuncia para irse de fiesta con la quinta columna de la mezquindad

 

El hecho que no veas no quiere decir que sea mentira, pero que mires las cosas con los ojos del enemigo tampoco es seguro que sea verdad

 

Nunca será el momento de darle la oportunidad al que se opone a nuestro mundo capital, suscriben. Es el tiempo de los médium, los espías, los intermediarios de la derrota, los versados en producir separaciones, los incisivos en cuadrarse con el mejor que acompañe el discurso y recoja los pedazos del vacío de la gente, pero también es la hora de dar la cara al espejo y enfrentar lo malversado de la imagen, y aquello que nombro en cuanto a que, en toda victoria popular no se obvia a los caídos, pero tampoco el lucro personal

 

Ningún frustrado habrá de irse de este mundo sin intentar causar la mayor tragedia, o crear cizaña, o inventar errores para engendrar el placer enfermo de los equivocados

 

Que se sobregire la ira pero no olvidemos, de que omisión se derriba la sombra de un recuerdo. La historia está en deuda, y será cobrada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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