Xin chào | 72 años de Điện Biên Ph
Dien Bien Phu es la cita que la historia
consagra a las guerras de agresión
de nuestro tiempo.
Võ Nguyên Giáp
08/05/2026.- La temporada primaveral es para las y los vietnamitas una verdadera bendición que aún sigue brindándole múltiples satisfacciones a un pueblo que durante más de un siglo ha enfrentado valientemente a los usurpadores extranjeros que soñaron con apoderarse de esas ricas tierras, donde hace 136 años, el 19 de mayo de 1890, en plena primavera, naciera Nguyễn Sinh Cung, quien 46 años después se daría a conocer como Hồ Chí Minh.
Ubicada entre la cordillera Trường Sơn y el Mar Oriental, que la bordea sobre los 250 km, esta región brilla entre montañas y selvas en más de la mitad de su territorio. El resto se expande en un rosario de valles, como las cuencas de ríos que adornan de oeste a este. A pesar de estar asentada en tierras áridas, Nghe An, la cuna del gran líder vietnamita, jugó un papel protagónico en importantes contiendas de la historia vietnamita.
Desde tiempos remotos, Nghe Anh constituyó la frontera meridional donde la población se enfrentaba a las invasiones extranjeras y ataques de bandas que infestaban las montañas fronterizas, y, por supuesto, era un teatro de acción de múltiples levantamientos campesinos contra el régimen feudal, de vida ruda y hostil, que los lugareños enfrentaban valientemente con espíritu solidario, de tal manera que Nguyễn Sinh Cung conoció y vivió de cerca lo que era la lucha de un pueblo por la defensa de sus derechos.
En medio de esa realidad, bajo la influencia de su padre, un doctor en letras chinas de segundo grado, el pequeño Sih Cung fue descifrando la realidad social de su entorno hasta el punto de identificarse con la justa lucha de los grupos revolucionarios de la época. Camuflado bajo el seudónimo Nguyễn Tất Thành, el joven estudiante penetraba más en los libros y estudiaba en una escuela francesa de la ciudad de Huế, donde se fue radicalizando hasta el punto de concluir que la vanguardia de los grupos rebeldes carecía de una teoría política que orientara al campesinado en la resistencia frente a los señores feudales y los invasores franceses.
El empuje de Tất Thành lo llevó a pensar en marcharse a Francia, donde para entonces fluían las ideas revolucionarias que prontamente le marcaron la ruta de nuevos proyectos políticos, que, efectivamente, lo condujeron hacia conocidas organizaciones de izquierda que sacudían a Europa.
Al mediodía del 2 de junio de 1911, a los 21 años de edad, Tất Thành se marchó a la ciudad de Saigón, dispuesto a enrolarse en un barco que lo condujera a la ciudad de Marsella, ahora encubierto como Văn Ba, su tercer seudónimo. Así abordó el vapor Latouche Trévulle, donde fue admitido como ayudante de cocina. Así comenzó el abrazo del estudiante vietnamita con el marxismo-leninismo, en París, la capital del país que tenía esclavizado a Vietnam desde 1858.
La otra primavera
El siete (7) de mayo de 1954, la primavera le sonrió de nuevo al pueblo vietnamita, en medio de la lluvia y el pasaje multicolor, un escenario que se constituyó en una histórica derrota para el usurpador francés que había mancillado a la tierra annamita desde 1858, con su carga de colonialismo, violencia y explotación.
La nueva primavera había iluminado un rincón del noreste de la República Democrática de Vietnam, ubicada entre Laos y la República Popular de China, que había izado la bandera roja en 1949.
Luego de 57 días y noches, el moderno ejército francés de 445 mil efectivos europeos, 33% de africanos y 299 mil vietnamitas mercenarios, fue abatido en lo que llamaron los vietnamitas el segundo Waterloo, sobre la explanada de Điện Biên Phủ, al noroeste de la República Democrática de Vietnam (RDV), que glorificó a la modesta tropa del Frente Việt Minh, que, con 252 mil efectivos y bajo la conducción del general Võ Nguyên Giáp, logró someter a los invasores que fueron conducidos por el coronel Christian de Catries, quien, a pesar de la derrota, fue ascendido al grado de general.
Los aventureros galos se habían posesionado en noviembre de 1953 de varias colinas en una explanada llamada por los vietnamitas el sartén de Điện Biên, donde los intrusos europeos construyeron en ese lugar una serie de modernas trincheras, con la pretensión de emboscar a los descamisados del Việt Minh, quienes al final liquidaron a 16.200 adversarios y capturaron al fulano “general” Christian de Catries, a 16 coroneles y otros 1.749 oficiales.
La victoria de esa segunda primavera rubricó el fin de la ocupación francesa en toda Indochina, según el Acuerdo de Ginebra (8 de mayo de 1954), al día siguiente de la tragedia que conmovió a París, donde se recordaba la caída de Berlín (1945).
Vietnam había quedado dividida en el paralelo 17, entre un norte bajo la égida del gobierno de la República Democrática de Vietnam (RDV) y un sur bajo el mando del presidente títere, al servicio de los franceses y después de los estadounidenses, Ngô Đình Diện, quien a la postre fue asesinado por la CIA el 2 de noviembre de 1963.
La noticia del Waterloo II se conoció en París al mediodía del mismo siete (7) de mayo, justamente cuando se preparaba la celebración del aniversario de la caída de Berlín, en 1945. A las 16:45, el presidente del Consejo de Ministros, Joseph Laniel, se presentó ante la Asamblea Nacional, vestido de negro, para informar al auditorio que el Gobierno francés acababa de anunciar la caída de Francia en la explanada de Điện Biên Phủ, al norte de Vietnam, después de 24 horas ininterrumpidas de encarnizados combates.
Más dramáticas no podían ser las palabras del alto funcionario francés: El adversario pretendía la caída del campo fortificado antes de la inauguración de la Conferencia de Ginebra sobre Indochina. Creía poder dar un golpe al espíritu francés. En respuesta a la buena voluntad y al deseo de paz de Francia, sacrificó miles de soldados, aprovechando su superioridad numérica para propinar un knock out a nuestros héroes, que durante cincuenta y cinco días concitaron la admiración del mundo.
Por su parte, la máxima figura de Vietnam en la célebre batalla, el general Vo Nguyen Giap, afirmó que una vez más, el jefe de Gobierno se proclamó amante de la paz, mientras que nosotros, los vietnamitas, estábamos del lado contrario.
Al día siguiente, en la misma montaña de Điện Biên Phủ, tuvo lugar una gigantesca comilona, donde se sirvió un plato a base de carne picada, con hongos y huevos, en galletas de arroz.
El general Giáp, cuatro años después, confesó que lo había visitado en Hanói Wei Guoqing, de Guangxi (China), quien le ofreció una cortinilla de bambú en la cual figuraba un águila y los caracteres siguientes: Dong phong nghenh (el viento del este saluda el triunfo). También le confesó que los años pasados en Vietnam fueron el período dorado de su vida revolucionaria.
El 8 de mayo de 1954, la Conferencia de Ginebra inició las discusiones sobre la guerra en Indochina, donde la parte vencedora estuvo representada por la Unión Soviética (URSS), la República Popular de China (RPCh) y la República Democrática de Vietnam (RDV), mientras que al otro lado estaban los derrotados: Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña y el delegado títere de Saigón.
Ángel Bastidas G.
Consultas:
- Vo Nguyen Giap (2006). Dien Bien Phu. La cita de la historia. Thế Giới Ed.
- Ho Chi Minh (2008). De la infancia a presidente de Vietnam. Thế Giới Ed.
