Historia viva | Las arenas movedizas
06/05/2026.- La velocidad con la cual transcurren los hechos significativos en el mundo y las cambiantes e inesperadas noticias hacen que vivamos bajo las amenazas más comunes para la humanidad y en una de las matrices inducidas más recurrentes: la incertidumbre.
La dinámica cotidiana de estar frente al celular o frente a la computadora, rodando canales con informaciones súbitas e interminables, ha provocado un estado de percepción infinito y caótico, lo que ha disminuido la capacidad de reflexión humana y que amerita parar esa carrera hacia un sin destino.
Planificar la vida de manera ordenada y provechosa se ha convertido en un reto acechado por lo inmediato. La mentira y la multiplicidad de información que sale por los “desordenadores” con un fin preciso: captar la atención para hacernos consumir lo que ni siquiera podemos pagar, la gran contradicción del mercado de capital.
Los ingresos por bonificación integral generados por la venta de la fuerza de trabajo disminuyen paralelamente a la desaparición súbita de productos en los anaqueles para ser etiquetados con nuevos precios al ritmo que impone la especulación sobre la base movediza de tales aumentos y de una divisa “mítica” que en América Latina se infla al ritmo de la arbitrariedad.
Zygmunt Bauman lo señala cuando analiza el ritmo sin tiempo ni espacio con que los “vendedores” de infinidad de objetos inútiles nos envían la información a través de nuestros celulares: “Para abrirse paso a través del matorral denso, oscuro, laberíntico de la competitividad global 'desregulada' hacia el candelero de la atención pública, los bienes y servicios deben despertar el deseo y para ello deben seducir a los consumidores eventuales…”.
Ese primer frente de ofertas que cada segundo, minuto, hora y día aparece en nuestros “desordenadores” se sustenta en la posibilidad de que los consumidores tengan la alternativa de comprar compulsivamente lo que se nos ofrece, mientras bogamos en la opción de flotar en una intensa y no menos caótica sociedad de información o desinformación que pone a prueba nuestra capacidad de reflexionar y pensar con cabeza propia.
¿A qué puerto dirigirnos? Si lo que nos amenaza son arenas movedizas, entonces la primera defensa es estar consciente de ello y no sucumbir a la incertidumbre, el desasosiego y pensar con claridad que allí estará nuestra salvación.
Aldemaro Barrios Romero
