Memorias de un escuálido en decadencia | Mayo

01/05/2026.- ¡Terminó abril, el mes chavista! Ahora viene mayo; este mes tiene que ser nuestro. El mes para ver si tomamos el poder, o parte del poder. Hay gente de la oposición que no es la nuestra (porque la nuestra es una oposición arrecha, y decente y pensante), que ya está tomando parte del poder. Allá va para España, como embajador, el hombre de los juguetes en la alcaldía del compañero Claudio Fermín; allá va el señor Timoteo Zambrano, y ojalá que Carlos Baute no lo llame mono. Y más allá va un masista, o más bien, teodorista, Enrique Ochoa Antich; va rumbo a Alemania, según dicen los que se la pasan creando fake news, pero parece que esta la están pegando. Es decir, dos hombres que no son chavistas ni han luchado a brazo partido como nosotros, ya van a ocupar puestos en el gobierno de la nueva dictadora, y uno, que lucha y se desangra, no ve luz al final del túnel. Esa gente tiene que estar clara de que cuando lleguemos al poder con nuestra Premio Nobel de la Paz, le vamos a hacer la guerra y para afuera es que van, es decir, que no les valdrá ni la Comisión de Convivencia y Paz, porque nosotros nos llevamos toda esa vaina por delante, y esa es la orden que hay, contra los que hoy, que no son chavistas ni han sido, pero que toman puestos en esta dictadura; cuando lleguemos, se acabó lo que se daba.

Hoy anunciaban un aumento salarial responsable. Ojalá que no sea tan descabellado para que nosotros tengamos motivos para seguir jodiendo a esta dictadura, como siempre; lo importante es que nada avance, que todo siga estancado hasta que el compañero Trump deje de cometer autoatentados para que se olviden de la isla de Epstein, y se dé cuenta del peo y nos diga: “Muchachos, al poder”. Y saldremos nosotros a gobernar, porque el compañero Trump gobierna mejor con nosotros y no con esos comunistas que ahora no quieren ser comunistas. Mientras tanto, siguen llegando comisiones de Estados Unidos para estudiar cómo carajo pasamos de la estabilidad a la recuperación económica para que lleguen de una vez las elecciones libres y por puesto, y al carajo los enfermos; allí sí estaremos nosotros listos para servirle a Estados Unidos como nadie le ha servido. También ayer 30 terminó, gracias a Dios y a la Virgen del Valle, una peregrinación por todo el país de gente que se movilizó con la dictadora y gente de la Asamblea Nacional y otros entes públicos, que al final salieron a la calle a bañarse de pueblo; ahora salieron a pedir el cese de la usurpación, perdón, el cese de las sanciones. Son más de mil medidas coercitivas unilaterales, que así es como se llama esa vaina y no sanciones, porque supuestamente el país no ha cometido ninguna falta para que lo estén sancionando; son medidas coercitivas unilaterales como dice el viceministro del antibloqueo, que, cuando no está en el país, está en Ginebra explicando y contando cuántas medidas coercitivas unilaterales son por fin. Ahí estuvieron por todo el país, y mucha gente aprovechó y conoció a diputados que incluso son del estado donde estaban marchando, pero que nadie los había visto. Aunque allí iban, peregrinando; antes marchaban y manifestaban y ahora peregrinan, y nosotros seguimos arrechos porque ahora desde España invitaron a la nueva dictadora para una cumbre de la democracia que habrá en noviembre, ¿han visto esa vaina? ¿Cómo pueden invitar a una dictadora a una cumbre de la democracia? Inviten al poeta Leopoldo López, que sigue celebrando el golpe de los plátanos del 30 de abril del 2019, porque le permitió salir de su casa y meterse en la embajada de España y después nacionalizarse español; ese sí es un demócrata luchador.

El papá de Margot llegó de la peregrinación y dijo: “El primero de mayo espero sentado mi aumento responsable, y mira cómo me lo voy a tomar, porque ya peregriné con Fedecámaras y otros compañeros y espero que esta vez no me jodan”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: “Vete a peregrinar para que te perdonen, desgraciado”.

—No te sientas vencido, aun siendo vencido —me grita Margot.

Roberto Malaver

 


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