Plaza Morelos | Los gatos infinitos
A José Pedro,
con perdón de Andrés Eloy Blanco
26/04/2026.-
Cuando se tiene un gato,
se tiene al gato de la casa y los de la calle entera,
se tiene al que hurga en la basura de la esquina
y al que duerme tranquilo en la acera
y al gato naranja que carga la criolla
y al gato blanco que carga la negra
y al gato carey que carga la india
y al gato negro que carga la tierra.
Cuando se tiene un gato, se tienen tantos gatos
que la calle se llena
y el terreno baldío y la panadería
y es nuestro cualquier gato cuando cruza la calle
y el coche lo atropella
y cuando se asoma al balcón
y cuando camina por el muro;
y cuando un gato maúlla, no sabemos
si lo nuestro es el maullido o es el gato.
Y cuando se tienen dos gatos,
se tienen todos los gatos de la tierra,
los millones de gatos con que las gentes sueñan,
con que los niños ríen, con que las niñas juegan,
y, como Jesús, uno quisiera multiplicar la gatarina
y tener muchas manos para multiplicar las caricias.
Cuando un gato muere,
muere otra vez el gato querido
que tuvimos cuando niños
y muere el que ahora tenemos,
aunque en la cama esté dormido.
Es nuestro cualquier gato muerto
porque suyo es nuestro cariño
cuando muere el gato de un amigo,
ya no es amigo, es hermano, pues nada hermana tanto
como compartir el cariño y el luto por un gato.
