Vitrina de nimiedades | La ruleta de la política

25/04/2026.- Fe en el destino y algo de dinero pueden parecer las dos cosas necesarias para apostar con comodidad. La escasez de recursos no frena a quien pone lo poco que tiene en juego, como tampoco lo hacen el exceso de confianza, la imprudencia y la falta de escrúpulos. Pasa en un centro de apuestas y también en la política, ese hilo que todo lo une en la sociedad, aunque algunos lo consideren sucio. Junte una agresión militar con una plataforma de envite y verá más de lo que soporta. Gannon Ken Van Dyke lo sabe.

El soldado estadounidense fue detenido por jugar en posición adelantada. Se ganó 400 mil dólares en la plataforma Polymarket apostando al secuestro del presidente Nicolás Maduro. La intuición no tuvo nada que ver en esto, ni en lo que vino después. Medios internacionales reseñan que invirtió 33 mil dólares porque había participado en la planificación de la operación militar contra nuestro país el 3 de enero. Mientras muchos despertaron de golpe sin saber qué pasaba esa madrugada, él se lucraba.

A lo mejor Van Dyke no podía vivir con tantos secretos juntos y se dejó llevar por la emoción —frase de moda para justificar expresiones racistas, por cierto— o se sentía el Trump del mundo de las apuestas, pero el Departamento de Justicia lo bajó de su lucrativa nube en la que disfrutaba sus ganancias. Ahora enfrenta cargos por tráfico de información privilegiada para moverse en el mercado de predicciones más grande del mundo, donde el destino de Irán, Cuba, Colombia o Venezuela es asunto de "inversiones".

En Polymarket, que solo en febrero pasado acumuló siete mil millones de dólares en volumen de operaciones, se hacen las preguntas básicas que plantean analistas, profesores universitarios, periodistas y gente común bien informada sobre los grandes sectores en los que solemos dividir el mundo. Aunque el deporte es el espacio estrella para apostar, el futuro de la economía, la política, la cultura y la geopolítica también motiva a quienes buscan ganancias con sus particulares modos de leer el porvenir.

Quien asocia los juegos de azar a un bingo o al sorteo de la lotería se dará cuenta de su desbordante y casi grosera inocencia cuando le da un vistazo al mercado de predicciones. Tiene cientos de años y entre sus objetivos predilectos se encuentran los movimientos de poder, como los procesos electorales. Hoy se considera que, como hay dinero en juego, las estimaciones de quienes participan suelen ser más rigurosas. El ánimo crematístico, paradójicamente, entraña el riesgo de usar información privilegiada, un fenómeno que también toca los mercados financieros. Medios internacionales han advertido en los últimos meses sobre movimientos drásticos en estos espacios, justamente cuando Washington hace anuncios de alto impacto.

Ese panorama le da otro manotazo a la ya fracturada credibilidad de las instituciones. Es muy fácil pensar que el futuro del mundo está mucho más claro en una plataforma de apuestas que en los medios de comunicación, o que la geopolítica puede reducirse a una "corazonada" muy bien dateada. Para nosotros, que lidiamos con el impacto del 3 de enero desde la incertidumbre, puede ser muy duro darnos cuenta de que la angustia de ese día era ganancia para otros mortales detrás de una pantalla. Es mucho más desconcertante ver que la institucionalidad estadounidense puede actuar ante un taimado, pero no ante un gobierno que está poniendo el derecho internacional al límite. La ruleta de la política es bastante antojadiza.

 

Rosa E. Pellegrino


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