Aníbal Isturdes: 50 años defendiendo la identidad de los josefinos
Habitantes de la parroquia San José han dado batalla en defensa de su memoria histórica
19/03/26.- Según la Biblia, Jesús, el Cristo, no tuvo un padre biológico humano. Su padre es “Dios” (padre celestial), ya que fue concebido por obra del “Espíritu Santo”. José de Nazareth fue su padre terrenal, adoptivo y legal, encargado de protegerlo y criarlo.
En consecuencia, de acuerdo a la cosmogonía occidental, este personaje, Jesús, y todo lo que tiene que ver con él, es la figura central para los católicos, protestantes, y para todo aquel que comulgue con la teoría de la Creación y no con la de la Evolución. Por tal motivo, son muchas las ciudades, pueblos y lugares que en honor al padre de este personaje llevan su nombre en todo el mundo, verbigracia: San José (Costa Rica), San José (California, EEUU) y San José de Cúcuta (Colombia), entre otros.
Venezuela no es la excepción. Al norte de nuestra ciudad capital están un par de barriadas que llevan el nombre del papá de Jesucristo; me refiero a San José del Ávila y San José de Cotiza.
A propósito de celebrarse este jueves 19 el Día de San José, el equipo reporteril de Ciudad CCS se trasladó hasta dicha barriada en búsqueda del poeta y ambientalista, Aníbal Isturdes, quien es el cronista de este importante y populoso sector de la ciudad, para conocer los valores, fortalezas y debilidades de esta comunidad caraqueña.
—El nombre original de este lugar era Sabana de Ñaraulí, por ser esta una planta muy abundante en este sitio; donde, por cierto, en 1889, el presidente para la época, Pablo Rojas Paúl, decretó la construcción de un templo, el cual debía llevar el nombre de San José; quedando así constituida, conjuntamente con La Pastora, como parroquia civil y eclesiástica.
—¿Cuántos años llevas en estas lides como cronista de esta parroquia?
— Estamos cumpliendo 50 años de lucha, que significa medio siglo de combate en defensa de la memoria y de la identidad de la parroquia de San José.
Justamente, en el año 1976, el gobierno de entonces, presidido por Carlos Andrés Pérez, de una manera violenta estableció un decreto de expropiación con el propósito de eliminar toda la parroquia de San José, porque ellos querían hacer planes de renovación urbana.
—¿Cuál fue la reacción de ustedes los habitantes de la parroquia ante tal decreto?
—De asombro, pero a la vez de rebeldía. Mi madre me dijo: hijo, de mi casa me sacan muerta. Mi casa es tan bella como el Palacio donde habita Carlos Andrés, Miraflores, pero ¿por qué no tumban a Miraflores en vez de venir a tumbar mi casa? Entonces yo dije: madre, si esa es tu decisión, de lucha, vamos a dar esa lucha; y esta ha sido una lucha hermosísima, una lucha histórica. Pero, algo peor que la destrucción de las casas, era destruir la memoria y la identidad, la identidad hermosa de una comunidad llamada San José.
Vale destacar, que son varios los bienes patrimoniales que esta parroquia capitalina atesora. Tal es el caso de la iglesia de San José como valor tangible, cuyo pavimento está construido con mármol blanco, traído de Génova, siendo entonces el piso más suntuoso de las iglesias de Caracas.
Y es que son varias las cosas de las cuales se enorgullecen los josefinos (habitantes de San José). Una de ellas, es que en esta parroquia está ubicado el hospital que lleva el nombre del primer rector de la Universidad Central de Venezuela; me refiero al doctor José María Vargas, quien formara parte del equipo, por decirlo de algún modo, que trae los restos de Bolívar a la ciudad de Caracas. Además, en esta institución sanitaria José Gregorio Hernández, hoy declarado Santo, ejerció como profesional de la medicina.
“Hago un llamado a las autoridades competentes para que le echen una manito al Hospital Vargas, donde se inicia la medicina como ciencia en Venezuela”, imploró muy emocionado Isturdes.
Orgullo josefino
“Yo soy nacido y criado acá, y mis padres nacieron acá en la parroquia; por esa razón, hay un sentido de la josefinidad, la cultura de la josefinidad, y esa cultura de la josefinidad es la manera de ser, de cómo somos, de cómo nos comportamos, pero también nos sentimos orgullosos de personajes que han salido o han hecho vida entre nosotros, tales como el docente y político Aristóbulo Istúriz, el pelotero Alejandro “Chico” Carrasquel, la bailarina de danzas nacionalistas, Xiomara Vasconcellos, la cantante de música criolla, patrimonio cultural de la nación, Edith Salcedo, quien fuera la primera venezolana que cantó en Japón… por solo nombrar a algunos ”, comentó Isturdes.
En los espacios de la parroquia vecina, Altagracia, se encuentra el árbol conocido como el Samán de Bello, el cual los josefinos sienten como suyo . “Bajo la sombra de ese árbol llegó a recibir clases, o lecciones, nada menos que Simón Bolívar, de la mano de Don Andrés Bello. Por allí también estuvo el sabio Alejandro de Humboldt, entre otras personalidades", acotó el cronista, quien aprovechó para hacer un llamado a la Misión Árbol para que le proporcione el cuidado que necesita este valor patrimonial del lugar.
El Santo Patrono
De acuerdo a las Sagradas Escrituras, cuando Herodes, el emperador romano, mandó a asesinar a todos los niños entre 0 y 2 años, comenta Isturdes, José de Nazareth, el carpintero, tomó a su esposa, María, y a su muchacho, Jesús, los montó en una mula y viajó a otras tierras a fin de resguardar la vida de su familia.
"San José ejerció una paternidad muy hermosa de amor y de cuido tanto del niño como de su madre, siendo un hombre humilde y pobre, pero rico en valores, por esta razón es el Santo Patrono de la familia, pero también de los trabajadores, de los obreros, en particular de los que trabajan con la madera, los carpinteros", destacó el poeta.
El progreso avanzó destruyendo
Mirando por el retrovisor de la historia de la parroquia, tenemos que en 1945 aparecen las primeras edificaciones. Eran edificios de poca altura. Más tarde se construye la avenida Fuerzas Armadas. A partir de ese momento se fue operando un proceso desordenado de construcciones de edificios de gran altura, que desfiguraron la imagen tradicional del lugar. La nostálgica callecita empedrada pasó a ser parte del recuerdo.
El barrio San José se fue poblando de gente llegada de distintas partes del país, incluso del extranjero. Con estas migraciones fueron apareciendo en el sector nuevos comercios, panaderías, abastos, carnicerías, quincallas, ferreterías... desde entonces se inició para los habitantes una pesadilla llena de incertidumbre y angustia, pues se trataba de poner en práctica, un pasado que los josefinos querían conservar.
Más recientemente, en 2007, con la construcción del Sistema Bus Caracas, se planteó la eliminación del muy conocido Mercado de las Flores. Afortunadamente, en 2009 hubo un reajuste, el cual desistió de la demolición del popular comercio.
FIDEL ANTILLANO / FOTOGRAFÍA: VLADIMIR MÉNDEZ / CIUDAD CCS
