Comentarios noticiables | Reflexión sobre actuación de la CIA

28/02/2026.- Después del ataque militar a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros junto a su esposa, Cilia Flores, Estados Unidos (EE. UU.) parece estar dispuesto estratégicamente a precaver la guerra y llegar a varios acuerdos. Por ahora, se entiende sin la diplomacia de las cañoneras con el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Ojalá esto se convirtiera en un esfuerzo de buena voluntad por parte de la administración Trump. En este contexto, EE. UU. ha activado encuentros de primer orden, con el representante de la Agencia Central de Inteligencia —conocida en el mundo como la CIA—, John Ratcliffe; con el secretario general del Departamento de Energía —DOE, por sus siglas en inglés—, Chris Wright, y con el jefe del Comando Sur, Francis L. Donovan.

El propio presidente estadounidense, Donald Trump, nombró al director de la CIA, John Ratcliffe, al frente de una comisión presidencial para reunirse con la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, doctora Delcy Eloína Rodríguez Gómez. La reunión se efectuó con nuestra mandataria, abogada, diplomática, política y políglota, nacida en Caracas hace más de 56 años. Es hija del dirigente revolucionario caroreño de la Liga Socialista Jorge Rodríguez, gran héroe y conductor de pueblos, quien fue torturado en prisión y luego asesinado el 25 de julio de 1976 por agentes de la Dirección General de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), a los 34 años de edad, durante el gobierno de Acción Democrática, presidido por Carlos Andrés Pérez, un comprometido agente de la CIA.

Jorge Rodríguez, padre de Delcy, fue un infatigable luchador contra la simulada nacionalización petrolera de agosto de 1975. Él sostenía que todo había sido un montaje de las operadoras que iban a sustituir a la Creole Petroleum Corporation (filial de Exxon) por Lagoven; a la Shell por Maraven; a la Mobil por Llanoven; a la Texas por Deltaven; a la Chevron por Boscanven y a la Phillips por Roqueven, lo que de pronto trajo un gran libertinaje fiscal, apadrinado por gerentes pitiyanquis venezolanos. Estos permitían declaraciones de impuesto sobre la renta chucutas con la misión de hacer retroceder el progreso de la industria petrolera nacional. Aquí la labor subversiva de la CIA contra Venezuela se adentraba creando inestabilidad mediante la desinformación sistemática, sin ocultar sus siniestros planes de desaparición física de los líderes que llevaban la voz cantante en la lucha por la soberanía e independencia del país. En esa época, Jorge Rodríguez padre se consolidó como luchador contra la injusticia social y adquirió firmeza contra los abusos de las transnacionales del petróleo, pero también sabía que se enfrentaba a la muerte. La CIA y sus leyes inexorables para eliminar luchadores revolucionarios nos hacen creer sin ninguna duda que detrás del asesinato de Jorge Rodríguez estuvo la CIA, en trabajo conjunto con la Disip.

La CIA, calificada como el monstruo de las mil cabezas que se sobrepone al Congreso estadounidense, que lo creó, parece tener más poder que el parlamento mismo. Esta agencia ha utilizado el territorio venezolano en sus planes para asesinar o secuestrar a dirigentes de América Latina y el Caribe como un "gobierno invisible", un Estado dentro del Estado que se ha prestado a oscuros manejos y a poco control, pero, en última instancia, actúa bajo la dirección del presidente de los Estados Unidos de América o del Consejo de Seguridad Nacional.

Ningún director de la CIA puede desobedecer las instrucciones del presidente norteamericano en la incubación de planes para secuestrar o asesinar jefes de Estados extranjeros.

El gobierno de Venezuela y su pueblo, en el actual contexto histórico, exigen a la administración de la Casa Blanca que ponga fin al secuestro del presidente Nicolás Maduro, al intervencionismo, a la anulación de todas las medidas coercitivas en lo comercial, político y financiero para que se destierren de las relaciones económicas internacionales todas las manifestaciones de desigualdad, bloqueos, imposición y explotación. Venezuela siempre ha estado concentrada en los esfuerzos que han servido de estímulo e impulso al consecuente ejercicio de la paz y seguridad mundiales. No obstante, Venezuela está entre los países que propician la firma de un tratado de amistad con EE. UU. para que se proscriba el uso de la fuerza; se considere la liquidación total de los vestigios del sistema de opresión imperial y de menoscabo a la igualdad de los derechos humanos, y se respete la soberanía e independencia de las naciones de Latinoamérica y el Caribe.

En las relaciones mutuas de EE. UU. y Venezuela apremian acuerdos que no sean muestras de la exacerbación de las contradicciones entre ambos a causa de la profundización de la crisis económica occidental. Venezuela aspira como país productor de energía a un desarrollo proporcional y armónico de su economía.

He querido con este modesto comentario rendir tributo al gobierno nacional, que está haciendo enormes esfuerzos por reconstruir la economía nacional, al reflexionar sobre la acción de la CIA, meditando la realidad política, económica, comercial y financiera que amenaza al mundo.

 

J. J. Álvarez


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