Tinte polisémico | "Víspera nocturna de la carrera"
Ahora se esfuerzan por conciliar el sueño,tod@s han pensado y pedido quizás a susdioses, santos, ángeles, amuletos o fetiches, para que sus cuerpos respondan a la batalla que sostendrán con el asfalto al amanecer.

11/02/2026.- Imaginemos que a los que competirán en la media maratón (21K) les angustia cómo se sentirán al paso de los primeros 10K. Entonces, figúrense qué y cómo se cuestionarán los que asumen el compromiso de recorrer los 42K y 195 metros y verifiquen que habrá una bifurcación, un lugar en el recorrido, donde se separan los pelotones de corredores y los que llaman los "caballos y las guerreras" tendrán que "entrompar", como dicen en mi barrio, con los otros 21K faltantes, y el cuerpo comience la gran batalla contra la mente; se encarniza el enfrentamiento entre bajar el ritmo por el dolor y entregarse o exigirle a tu cuerpo y decirle que apenas comienza el suplicio por mantener el ritmo del paso y tragar kilómetros, mientras las vísceras y las entrañas ordenan detenerse por estar exhaustos.
Pero no es así; allí radica la esencia del atletismo, en especial las pruebas de fondo, en soportar ese suplicio, con estoicismo, en mantener la cadencia.
Para quienes ignoran qué siente el atleta al buscar oxigenar su sangre, cómo mantiene ese rítmico ballet, con varios corredores acompasados en el desplazamiento armónico en esa secuencia de movimientos alternados y cómo ambas piernas por instantes quedan suspendidas en el aire, cómo las palpitaciones, exhalaciones e inspiraciones acontecen en el sistema cardiovascular, se libra así una contienda en la psique de cada corredor, en el aparato músculo esquelético de cada anatomía, por simplemente llegar de pie y no en la ambulancia, marcando el menor tiempo posible por alcanzar esa meta, mientras un gran reloj digital, sin contemplación, registra cada fracción de tiempo para todas y todos aquellos que han decidido colocarse en la salida de la prueba para demostrarse a sí mismos por qué se les llaman corredores y no precisamente inmobiliarios o de títulos valores, es necesario simplemente contar con ovarios y cojones, dirían en el llano venezolano, para encarar las calles de la ciudad antes del amanecer y entregar a través del sudor los electrólitos corporales al aire para que se combinen con la atmósfera.
Al pensar en semejante tarea y reto, no me cuesta nada levantarme a las 5:00 am y ubicar un lugar privilegiado en la ruta de la carrera CAF 2026 para observar y animar a los competidores y rendirles tributo por ser tan decididos y arrojados como seres humanos.
Héctor Eduardo Aponte Díaz
