Orlenys Ortiz: debemos confrontar relato del caos de los medios

La investigadora denuncia cerco mediático y desinformación sobre la realidad venezolana

En "Cita con la Actualidad", se profundizó el impacto social de los eventos del 3 de enero.

 

09/02/26.- Los eventos del pasado 3 de enero de 2026 han abierto un debate que trasciende lo militar. Tras la operación que resultó en el traslado forzoso y secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores, fuera del territorio nacional, Venezuela se ha convertido en el epicentro de una compleja batalla narrativa.

Mientras las grandes agencias internacionales de noticias enmarcan el suceso bajo una lógica de "restauración institucional", en la nación que vio nacer al hombre más grande de América, Simón Bolívar, se denuncia una violación sistemática a la soberanía y un cerco informativo sobre la respuesta popular.

En esta nueva edición de "Cita con la Actualidad", la comunicadora política e investigadora, Orlenys Ortiz, analizó el impacto social de los recientes acontecimientos. Además, denunció cómo los grandes conglomerados mediáticos imponen relatos que invisibilizan realidades alternativas, así como la gestión informativa en momentos de crisis y las narrativas de medios con líneas opuestas. El encuentro profundizó la fragmentación de la verdad en contextos de alta tensión política.

Impacto inicial

Ortiz se encontraba en La Guaira durante la madrugada del 3 de enero. Al principio, recibió la noticia con incredulidad hasta que pudo asomarse y ver la situación en el puerto. Describe una atmósfera impresionante, marcada por una visibilidad nublada y un olor distintivo, similar a una "combustión ferrosa de humo" que no lograba identificar con pólvora o fuegos artificiales.

Al confirmar los hechos y notar muchísimas llamadas perdidas, su prioridad fue registrar lo sucedido. A pesar de las limitaciones de transporte, buscó documentar mediante fotos y videos la afectación en el puerto y en zonas residenciales, registrando ataques a la población civil y la destrucción de bienes.

La comunicadora resaltó que, a pesar del impacto y la confusión inicial, la población demostró una gran "madurez política" y capacidad de resistencia aprendida tras años de bloqueos.

“Ver a la gente allí en medio de la confusión, porque bueno, la gente sobre la marcha va resolviendo lo que puede, sacando sus enseres, resguardando a sus familiares, pero todavía sin comprender qué nos acaba de pasar. No estamos acostumbrados a eso, somos un país pacífico históricamente, culturalmente, no tenemos noción de esas cosas y es bastante impactante para nosotros”, relató.

Ortiz analizó la fragmentación de la verdad en el actual escenario político venezolano.

 

Reacción social y comercial

Mientras que recorría los establecimientos comerciales, notó que los comerciantes enviaron una señal de calma, que de cierto modo neutralizó el pánico, algo que interpretó como una herramienta de estabilidad social y conciencia para evitar el caos.

“Se encontró en ese momento, todo lo que era bodegones, supermercados, incluso cadenas grandes, no nada más bodeguitas. También cierta actividad tranquila en las plazas, la gente compartiendo y en ese primer momento era apenas el 40 % de actividad comercial. Algunos abiertos plenamente con cierto tipo de custodia, otros abiertos solamente por la ventanilla, taquilla externa; pero la gente muy pacífica, muy tranquila, mucho silencio. La gente formada, que eran alrededor de unas 40 personas haciendo fila para los alimentos básicos del momento”, contó Ortiz.

Batalla por falsa narrativa internacional

La investigadora deja claro que su rol fue el de una "corresponsal de la realidad" frente a la prensa extranjera. Su interpretación es que existía un desfase informativo: mientras los medios internacionales de la derecha proyectaban un país en llamas o paralizado, la realidad en la calle era de flujo y abastecimiento. Su esfuerzo se centró en usar el comercio abierto para desmontar lo que ella denomina la "narrativa del caos" por parte de la derecha.

“Y particularmente, yo haciendo también aparición en los mercados grandes, de las grandes cadenas donde se tenía que demostrar que no hubiese saqueo, que no había caos, que no había ya el montón de gente afuera en cola, sino que había una fluidez normal, un abastecimiento total que era muy importante. Porque a pesar de que nosotros creemos que ya la gente sabe que aquí todo está bien, afuera en esas circunstancias seguía todavía el martillo de la desinformación. Esa narrativa de la derecha de decir que aquí había caos”, precisó la comunicadora política.

En este contexto, resaltó la importancia de salir a la calle para verificar la información e ir más allá de lo que realmente acontece: “Todo era incierto, entonces, por eso es la importancia de salir tú misma a verificar evidentemente, pero no solamente grabar, también como transmitir en vivo, a tratar de hacer lo más refutable posible la información que tú estás compartiendo”.

En el encuentro se discutieron estrategias para vencer el sesgo de la prensa internacional.

 

— Hay una entrevista que te hicieron el 14 de enero en "Radio Colonia AM 550", de Argentina. Ahí hubo un momento que te cortaron. ¿Qué pasó ahí?

­— Recibí llamadas de distintas posturas, no solamente compañeros sino también medios de derecha abiertamente que, digamos, que tienen mi contacto a partir de la cobertura aquella del avión de Emtrasur, particularmente en Argentina. Entonces, desde allí tratan de buscar a alguien que evidentemente esté en el terreno y les trate de contestar algo y yo digo: “Okay, no hay ningún problema en hablar con ninguno de ellos”. Hay gente que de hecho prefiere no hablar, no dar espacio allí, pero al contrario, esa gente tiene más cancha que los medios de izquierda a veces.

Esta gente cuando empieza la primera pregunta, la primera palabra que utilizan es el término transición. Ya tú ahí inmediatamente detectas por dónde van los tiros, pero precisamente, en función de eso es que sabemos lo que tenemos que hacer en esas circunstancias, sabemos combatir ese tipo de posturas. Estuve contraargumentándoles sobre el tema, por ejemplo, de las movilizaciones que se estaban dando en Venezuela que no había ninguna celebración de lo que pasó, como sí en efecto ocurrió en otros países con la migración venezolana que es abiertamente opositora. Pero que en Venezuela era la situación contraria, que eran movilizaciones masivas que estaban demostrables, que cualquiera las podía comprobar y ellos todavía así estaban medio dudando. Porque cuando tú haces un lenguaje un poquito más técnico, ellos se confunden. Entonces van a decir: “Vamos a ver qué más dice” y van así como "con pies de plomo”.

La investigadora denunció el uso de términos corporativizados para inocular relatos externos.

 

Ortiz describió un choque entre la realidad fáctica y la realidad construida (la agenda de los medios internacionales). Su declaración revela cómo los medios utilizan técnicas de interrupción y cambio de tema para desviar la atención de pruebas audiovisuales que contradicen su narrativa.

En ese punto identifica dos estrategias de manipulación: El uso de elementos políticos externos o inexistentes para invalidar el reporte local; y el desplazamiento del debate hacia temas estructurales como el salario cuando no pueden refutar el abastecimiento.­

— Cuando tocan el tema de el abastecimiento, que es lo que yo estaba haciendo referencia con videos comprobándolo con lo que yo tenía en la mano, que estuve yendo a esos centros comerciales y a esos supermercados que están abastecidos; y trataron de ganar por allí ya conectando con una narrativa que tiene muchos años que es el tema del salario, que de repente todo está abastecido, pero no todos acceden. Yo digo: “Ya va, pero ¿qué puede hacer el venezolano con un salario?”. Entonces aparte de eso es una tecla que yo siempre he respondido con mucha contundencia en distintos medios de hace mucho tiempo. Lo que pasa es que hay una construcción de una narrativa que todos estamos supuestamente dependiendo nada más de eso, pero lo que no se dice es tal cosa. Cuando iba a responder sobre el complemento que se hace en Venezuela con el ingreso mínimo mensual familiar allí fue cuando ya… Cortan las manos.

También analizó la censura, no como un incidente aislado o un ataque personal, sino como un síntoma estructural y corporativizado del periodismo internacional. Lo ocurrido con "Radio Colonia AM 550" lo interpretó como un momento "vergonzoso" -para ellos-, porque la entrevistadora quedó en evidencia al "acusar de sesgo ejecutando sesgo".

“No es un asunto personalista de que ella me odia y no me dio el chance, se trata de que es estructural esa manera de llevar la noticia. Se trata de que hay una narrativa ya corporativizada de la que ella forma parte. Entonces, yo decía: ‘No hace falta darle caña, voy a identificar a la radio y la gente buscará; pero la idea es demostrar lo que está haciendo siempre el andamiaje mediático internacional, la prensa mercenaria que bueno, está siempre tratando de alimentar sus narrativas y poder cada vez invisibilizar más de una versión distinta diferente’”, expresó.

Durante la conversación se analizaron cómo el liderazgo sólido logra romper los algoritmos de la prensa mercenaria.

 

— ¿Cómo podemos hacer los comunicadores de izquierda? Llámese comunicadores políticos alternativos, para vencer ese sesgo mediático que mantiene la derecha internacionalmente.

— Yo creo que ahí lo primero es sacarle provecho al tiempo que nosotros vivimos. Todo lo que hemos también aprendido a resistir, decía al principio con el tema de el bloqueo económico criminal contra nuestro país, todas esas cosas ahorita nos da un lugar en el mundo, no nada más acá. Tenemos allí un montón de ventajas digamos en términos de experiencia para poder hacerle frente a esto. Primero es creerse eso, que la que el pueblo en general, independientemente del tipo de acción mediática que le guste, pueda saberse comunicar, pueda saber ser combatiente de la defensa de la verdad de Venezuela o combatiente contra la desinformación y ya a partir de ahí, usar cualquier herramienta.

De seguido, recalcó algo importantísimo sobre la comunicación popular: el valor de la verdad no reside en la sofisticación tecnológica, sino en la presencia y la conciencia de la persona en estar presente en el lugar de los hechos: “No necesitas el mejor teléfono espectacular ni nada de esas cosas para que tú seas también testimonio, para que tú mismo seas fuente, para que tú mismo puedas servir como un cúmulo allí de data de contenido e información a compartir”.

Comunicación en tiempos de conflicto

Ortiz señaló que no basta con identificar un error o una noticia falsa (Fake News) si no se acompaña de un proceso pedagógico. Poner un sello de "fake" sobre una imagen, sin argumentos ni pruebas, es un esfuerzo estéril.

— No puede ser un acto de fe la credibilidad en una noticia falsa o verdadera, además hay cosas que no están muy a la vista, ¿sabes? Que te dan a lo mejor esos matices entre líneas que lo da la perspicacia y te lo da la experiencia y tú dices: “Epa, no, yo detecto por aquí que es fake”.

La investigadora profundizó en una vulnerabilidad crítica de la comunicación gubernamental actual: la facilidad con la que incluso los sectores aliados pueden ser engañados por contenidos que "parecen" verdad; y citó el ejemplo del discurso simulado de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. La comunicadora puso sobre la mesa cómo la desinformación no siempre nace de un ataque externo evidente, sino a veces de ejercicios de imaginación o interpretaciones personales que terminan viralizándose como hechos reales en redes como WhatsApp y Telegram.

Lo más relevante de su planteamiento es que identifica un problema de credibilidad y formación. El hecho de que las personas compartan un contenido falso, sin percatarse de su origen, revela una falta de herramientas críticas.

Y bajo este mismo juicio, explicó: “Nosotros tenemos además, no solamente que la gente lo pueda identificar por sí mismo, sino que nosotros tengamos espacios donde pueda haber esa verificación inmediata donde ya la gente se forme para decir: ‘Este es el discurso chévere, vamos a agarrarlo las 10 personas que estamos aquí y vamos a analizar cuáles son los detalles de este discurso que a mí me pueden indicar que es falso’, y ahí verificas”.

Ortiz enfatizó la importancia de la verificación de hechos como una acción de defensa propia ante la desinformación.

 

— ¿Cuáles son los patrones de desinformación más recurrentes que has visto por parte de medios de derecha tras el acontecimiento del 3 de enero?

— Principalmente el término transición como lo comenté antes, está también la lógica de hacer ver como la subordinación completa del gobierno nacional a los designios norteamericanos no se les escapa a propósito, omiten el discurso, de lo que ocurrió aquí, o sea, el tema del uso de las palabras para la narrativa es importantísimo, ellos, por ejemplo, no te utilizan jamás la palabra “secuestro”, ellos te utilizan la palabra “captura”, “detención”, “extracción”, todos esos términos que así sea 700 veces que nosotros tengamos que refutarlo, tenemos que insistir que fue parte, además, de lo que dije en la entrevista esa: “Es un secuestro al presidente, hay una violación de todo tipo de normativa internacional”.

Inmediatmente, Ortiz analizó cómo se construye la percepción pública a través de la repetición de matrices de opinión y la oportunidad política que surge cuando un líder logra romper, mediante sus acciones, los estereotipos creados por la hegemonía mediática internacional.

Por lo que explicó que las grandes corporaciones de comunicación operan bajo patrones con terminologías repetitivas. El objetivo es "inocular" en el imaginario colectivo una imagen específica de un líder (en este caso, la de un Nicolás Maduro débil o incompetente). Sin embargo, recalcó que eventos críticos (como los ocurridos tras el 3 de enero) permitieron que la realidad física del líder chocara con la construcción mediática. Al mostrar serenidad, temple y cordura, la imagen del presidente logró desplazar, incluso en los algoritmos de búsqueda, los adjetivos negativos habituales, sustituyéndolos por una percepción de control y liderazgo sólido.

— ¿Y cómo se rompe ese algoritmo de la censura? ¿Qué tácticas comunicacionales se pueden hacer para poder dar a conocer esa realidad?

— Hay unas técnicas también que actualmente podemos nosotros considerar, que es por lo menos estar primero conscientes de cómo opera el algoritmo para empezar, porque lo que no conoces no lo puedes combatir ¿no? Y a mí no me gusta tanto hablar del tema algorítmico porque a veces cometemos el error, a mi juicio, de darle como personalidad y autonomía al algoritmo, ¿sabes? O sea, ¿quién configura ese algoritmo y a quién pertenece? Y ¿dónde está toda esa circunstancia? Entonces, yo combato mucho esa narrativa.

Yo creo que en el caso de X, que yo siempre he sido como muy asidua y de ahí nunca me fui, a pesar de lo que pasara; porque es un espacio que considero vital para este combate a pesar de que tenga proporciones de uso distintas a las demás, es allí donde más prepondera el tema de la opinión pública en términos politicos, es poder allí identificar las rutas de relacionamiento, por ejemplo.

Entonces, tú puedes encontrar con estos medidores que llaman KPI que son monitores de las analíticas detrás de lo que se ve, tú puedes decir: Bueno, ¿cuáles son las cuentas que están operando? ¿Cuáles son las cuentas que están automatizadas?”. Ahora es mucho peor, yo a cada rato, en el canal de Telegram, ando eliminando gente que aparece cada vez más sofisticada, ya no es un bot que me suplanta la identidad, ahora es un grupo de personas que aparecen haciéndole propaganda a alguien que es millonario, e hizo feliz a un montón de gente, entonces entre ellos hay una conversación, imagínate tú.

La comunicadora subraya que ya no estamos en la era donde el único peligro eran "500 celulares mandando mensajitos". Ahora, la comunicación política enfrenta estructuras sofisticadas que requieren, por parte de la militancia y las instituciones, una capacidad técnica superior. Para Ortiz, la respuesta no puede ser reactiva ni superficial; debe basarse en el estudio profundo de las herramientas y métodos que utiliza el adversario.

La reconocida comunicadora política debatió sobre la evolución de la comunicación popular: de la difusión de gestión al combate frontal contra la censura.

 

— Tras un mes de este suceso histórico, ¿cuál es el mensaje para los comunicadores del mundo que son censurados por no repetir la misma línea de Washington?

— Insistir. Mira, yo hacía anteayer, creo que publicaba un sticker de estos de “hazme una pregunta” en Instagram, y alguien me dijo si recibía amenazas en el marco de todo esto en redes sociales y bueno, cada vez que hago una publicación, pero no me voy a desdecir de nada, escribí yo (en respuesta al mensaje) y es parte de eso, de insistir nosotros, yo repito mucho el hecho de que a veces cometemos el error de informar una cosa una vez y como vimos a un montón de instituciones y un montón de medios y un montón de compañeros que están en redes compartiéndolo ahí en ese momento, entonces ya todo el mundo se enteró y no es así, hay que insistir, insistir e insistir.

Para Ortiz, conocer las tácticas del adversario es una "acción en defensa propia", argumentando que la desinformación no solo busca confundir datos, sino impregnar el estado de ánimo de las personas para desmovilizarlas. Al entender cómo opera la manipulación, el sujeto político adquiere una barrera que le permite procesar la realidad sin dejarse "amilanar" por el impacto emocional de las noticias falsas o los ataques simbólicos.

“El conocer al enemigo es una acción en defensa propia y una vez entendiendo eso ya tú puedes decir: ‘Yo no me voy a quedar callada porque no me puedo amilanar, no puedo dejar que esta gente me desmovilice, no puedo dejar que esta gente impregne en mi estado de ánimo, que es válido ojo, es válido'. Es válido internalizar, yo sigo diciendo que es indigerible todo esto, es muy surreal, pero conscientes de ese dolor, nosotros debemos seguir dando la batalla porque es que no hay de otra, la historia nos demanda eso en este momento”, manifiesta.

— Nos gustaría que dieras un mensaje a los comunicadores populares, a los comunicadores sociales, a esos comunicadores alternativos y al pueblo venezolano en general qué, cómo y cuándo afrontar este bombardeo mediático al que estamos sometidos.

— Yo creo que ahí el principal mensaje en la actualidad más allá de la especificación de tu pregunta creo que pasa por transmitirle al pueblo también esperanza, ¿no? Hay gente que de repente encuentra un montón de cuestiones que están ocurriendo que no comprenden, que les molestan, que se indignan y que eso permea a tal punto de que lo desmovilicen. Entonces, yo creo que parte del trabajo que tenemos que hacer todos, no nada más quienes comunicamos, no nada más quienes ejercen alguna función política de gobierno en cualquier espacio o no necesariamente de gobierno sino del poder popular, todos absolutamente tenemos ahí una misión de poder mantener despierta la llama de la esperanza en la gente, que se tenga paciencia con las circunstancias, que se busque refugio de repente en la voz de Chávez, que se busque refugio en la historia, en las cosas que han pasado en otros momentos de la historia, no nada más en Venezuela, en la region, en el otro lado del charco.

Ortiz enfatizó el papel de la esperanza como un eje de resistencia ante la crueldad de la desinformación.

 

Comunicación como acompañamiento

Ortiz trasciende lo técnico para enfocarse en la psicología colectiva, una en la que se basa en que la comunicación no debe ser solo un reporte de gestión, sino un ejercicio de acompañamiento emocional. Sostiene que el "avasallamiento" y la "crueldad" de la desinformación buscan desmoralizar al individuo, por lo que la respuesta debe ser colectiva: la compañía como escudo.

Su interpretación del carácter venezolano (mencionando el icónico ejemplo de que muchos jugaron dominó durante el gran apagón) sugiere que la sociabilidad y la empatía son activos políticos de resistencia. Para ella, la comunicación efectiva debe "inyectar esperanza" y fomentar el encuentro, pues un pueblo conectado afectivamente es mucho más difícil de quebrar que uno aislado frente a una pantalla.

Y como toque final, bajo una mirada esperanzadora, manifiesta: “Yo creo que en ese mensaje hay que insistir, no hay que dejar a la gente sola en medio de tanto avasallamiento, en medio de tanta desinformación, en medio de tanta crueldad”. Lo que dice es claro: la única forma de que la gente no "desfallezca" es reconstruyendo los lazos comunitarios, asegurándose de que nadie atraviese ninguna dificultad.

Biografía mínima

Orlenys Ortiz es una comunicadora política, estratega digital e investigadora venezolana con amplia trayectoria en el diseño de campañas electorales y el análisis de datos KPI. Destaca como Especialista Internacional en Verificación de Datos por la GFCN (Rusia) y fue galardonada con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2022. Ha desempeñado roles claves en instituciones como el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Dirección Ejecutiva de la Magistratura. Además, cuenta con una sólida presencia internacional, participando en eventos globales como el Coloquio Internacional Patria y el Global Digital Forum 2025. Su enfoque profesional integra la investigación científica y la reconstrucción cronológica para garantizar una comunicación estratégica efectiva.

LORIANA RUBIO / FOTOGRAFÍA: JACOBO MÉNDEZ / CIUDAD CCS


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