Vitrina de nimiedades | El largo año de enero
31/01/2026.- Hemos atravesado el mes más largo del año. Eso se dice de enero, los 31 días que vemos multiplicados por tres. Memes y chistes reviven en esta temporada, alimentados por esa parte de nosotros negada a arrancar de nuevo la carreta. Sin embargo, este 2026, tremendo 2026, no dio oportunidad alguna para seguir en ese letargo que solía acompañarnos hasta febrero. Cambió lentitud por intensidad. Nadie estaba preparado para entrar frenéticamente en una dinámica insólita como la que nos impuso este enero, sobre todo en nuestra cotidianidad, esa parte de los momentos históricos que quedará confinada años después a cuentos de abuelos o a los apuntes de algún agudo cronista.
En un mes, hemos transitado la locura cambiaria que en otras oportunidades vivimos en un año. No había terminado de amanecer el 3 de enero cuando, en medio del shock, la stablecoin usada para tasar el dólar paralelo casi duplicaba su valor. Días después bajó, amparada en supuestos criterios de regulación ante factores de perturbación. Eso, aun así, no evitó la locura de precios que hemos visto en estas tres semanas, el mismo tiempo que ha puesto las expectativas económicas de algunos sectores entre los islotes del temor, las ansias de la ganancia a toda costa y un optimismo bastante discutible. En el medio, muchos prefieren navegar con cautela.
Si en asuntos monetarios sentimos el paso de meses en cuestión de semanas, ni hablar del día a día. Mientras vamos con la sobreexplotada frase "La vida sigue", nos ha tocado echar adelante, aunque la incertidumbre pueda atravesarnos. Los cautelosos prefieren el silencio ante los provocadores y los optimistas se aferran a la naturaleza de su temperamento. En medio, se abren tímidamente espacios para debatir en persona cómo percibimos el panorama y cuáles son nuestras expectativas, lo que hace más compleja la carga de las inquietudes, no solo por su propio peso, sino también porque nos hacen olvidar la noción del tiempo. Una cosa es tratar de calificar los momentos que vivimos, y otra, entenderlos en toda su dimensión. Eso supone hablar con el otro.
El diálogo cara a cara no es el único terreno complejo. En la pretendida ágora digital de las redes sociales, algunos sectores parecen estar retrocediendo una década con discursos que hoy no comprarían sus propios seguidores, entre otras cosas, porque parecen olvidar su propia responsabilidad en todo este tiempo. Pretende leerse al país como si no hubieran ocurrido las guarimbas II, las continuas mutaciones del dólar paralelo, una pandemia, unas diez elecciones y una agresión militar que dejó más de cien muertos. Semejantes narrativas irán encunetándose en un país que no es el mismo y que demandará cosas distintas de nosotros si queremos vivir en la paz duradera.
Si estas casi cuatro semanas las hemos vivido con la intensidad de doce meses, armémonos para transitar el resto de 2026 con serenidad y la mayor sabiduría. Febrero promete venir intenso y diciembre se ve mucho más alejado de lo usual. El largo año de enero ha sido nuestra primera prueba.
Rosa E. Pellegrino
