Nicolás Maduro y la agonía del derecho internacional

Análisis sobre el Derecho como campo de batalla ante el secuestro de la soberanía

Este análisis busca desentrañar las implicaciones de un acto que convierte al mundo en un territorio sin ley.

 

06/01/25.- El historiador y politólogo, diputado de la asamblea Nacional y miembro de la Comisión Permanente de Seguridad y Defensa de la Nación, Dr. Juan Eduardo Romero, compartió con el equipo periodístico del diario digital Ciudad CCS un interesante análisis sobre el secuestro del presidente de la República Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores, perpetrado por fuerzas especiales estadounidenses la madrugada del 3 de enero de 2026 y su influencia en la política y el derecho internacional.

Compartimos con nuestros lectores el texto completo titulado El secuestro de la soberanía: Nicolás Maduro y la agonía del derecho internacional.

El Derecho como Campo de Batalla

En la dialéctica del poder global, el derecho nunca ha sido un ente neutro; es, como bien señaló Marx, la voluntad de la clase dominante erigida en ley. Sin embargo, lo ocurrido con el secuestro del Presidente Nicolás Maduro Moros por parte de tropas de los Estados Unidos de América marca un punto de no retorno. Ya no estamos ante la sutil hegemonía del “Estado de derecho” burgués, sino ante la *desnudez del poder imperial* en su fase más desesperada.

Este análisis no busca solo denunciar un atropello, sino desentrañar las implicaciones de un acto que convierte al mundo en un territorio sin ley, donde la única norma es el alcance de los misiles de Washington.

La Anatomía del Secuestro: Violación de la Inmunidad Soberana

Desde la perspectiva del Derecho Internacional Público, la detención de un jefe de Estado en ejercicio es una aberración jurídica. El principio de inmunidad de jurisdicción(i nmunidad ratione personae) no es un privilegio personal, sino un pilar de la convivencia entre naciones. Al violentarlo, EE. UU. ha dinamitado la Convención de Viena y el principio de igualdad soberana de los Estados contenido en la Carta de la ONU.

Cuando tropas extranjeras capturan a un mandatario sin que medie una declaración de guerra formal, no están realizando un “arresto”; están ejecutando un acto de agresión. El derecho internacional define la agresión como el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado. Al no haber un estado de guerra declarado, la presentación de Maduro ante un tribunal de Nueva York carece de base legal: es un secuestro político disfrazado de proceso judicial.

El Escudo de Ginebra: Maduro como Prisionero de Guerra

La decisión del Presidente Maduro de declararse Prisionero de Guerra y acogerse al III Convenio de Ginebra de 1949 es una maniobra de una brillantez jurídica y política excepcional. Al hacerlo, desplaza el conflicto del terreno del derecho penal interno estadounidense (donde intentan tratarlo como un criminal común) al terreno del Derecho Internacional Humanitario (DIH).

El Artículo 13 y la Dignidad del Combatiente

El III Convenio de Ginebra establece que los prisioneros de guerra deben ser tratados humanamente en toda circunstancia. El Artículo 13 prohíbe explícitamente exponer a los prisioneros a la curiosidad pública. Cada vez que los medios corporativos difunden imágenes de Maduro en el banquillo, EEUU incurre en una violación flagrante de los tratados que ellos mismos firmaron. Buscan el linchamiento moral, pero el DIH protege el honor del capturado como representante de una fuerza beligerante legítima.

La Incompetencia de los Tribunales Civiles (Artículos 84 y 102)

Bajo Ginebra, un prisionero de guerra solo puede ser juzgado por tribunales militares que ofrezcan las mismas garantías que a los soldados de la potencia detenedora. Un juez de distrito en Nueva York no tiene autoridad legal sobre un combatiente enemigo protegido por el DIH. Al insistir en un juicio civil, Washington confiesa que no busca justicia, sino una ejecución política mediante el lawfare.

La Geopolítica del Caos: Implicaciones para el Orden Mundial

Este acto de piratería tiene consecuencias sísmicas que el Departamento de Estado parece no haber calculado en su totalidad.

* El Fin de la Seguridad Diplomática: Si un jefe de Estado puede ser secuestrado y juzgado en Nueva York, ningún líder del sur global está seguro. Esto empuja a las naciones a una carrera armamentista y a la desconfianza absoluta en los mecanismos de mediación occidental.

* La Aceleración de la Multipolaridad: China, Rusia e Irán ven en este secuestro la prueba definitiva de que el “orden basado en reglas” de EEUU es en realidad el “orden basado en sus caprichos”. La transición hacia el BRICS+ y sistemas financieros fuera del control del dólar ya no es una opción, es una medida de supervivencia biológica y política.

* La Muerte de la ONU: La incapacidad de las Naciones Unidas para impedir o revertir este secuestro sella su irrelevancia histórica, similar a lo que ocurrió con la Sociedad de Naciones antes de la Segunda Guerra Mundial.

Tres Escenarios Prospectivos: La Dialéctica de la Resistencia

¿Hacia dónde nos lleva este conflicto? Analicemos tres horizontes posibles:

Escenario A: El Embrollo Legal Permanente

El reconocimiento internacional de Maduro como Prisionero de Guerra obliga al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a intervenir. EE. UU. se ve atrapado en una contradicción: si lo reconoce como PG, admite que hay una guerra y pierde la narrativa de “justicia penal”; si no lo reconoce, viola abiertamente Ginebra, profundizando su aislamiento internacional. Maduro se convierte en un “Nelson Mandela latinoamericano”, cuya celda se vuelve el epicentro de la diplomacia mundial.

Escenario B: La Escalada del sur global

En respuesta al secuestro, naciones aliadas aplican el principio de reciprocidad. Se congelan activos estadounidenses en el extranjero y se expulsan misiones diplomáticas. El mundo se divide en dos bloques jurídicos irreconciliables, donde Occidente pierde su capacidad de dictar normas morales. La economía global sufre un choque sistémico mientras Venezuela y sus aliados radicalizan su postura antiimperialista.

Escenario C: El Despertar de los Pueblos

Este es el escenario más esperanzador y peligroso para el capital. El secuestro de Maduro cataliza una ola de indignación popular que trasciende las fronteras venezolanas. El “sentipensar” revolucionario se convierte en acción: huelgas, movilizaciones masivas y el fortalecimiento de redes de resistencia global. La figura del Presidente se transmuta en un símbolo de la lucha del débil contra el abusador, de la razón contra la fuerza.

La Esperanza es un Acto de Resistencia

Camaradas, no nos engañemos: el camino que viene es duro. El imperio, en su senectud, es más propenso a los espasmos de violencia irracional. Pero en el secuestro de Nicolás Maduro, el imperio también ha capturado su propia condena. Han encerrado a un hombre, pero han liberado una idea: que la soberanía no se arrodilla ante los tribunales del capital.

Nuestra labor como intelectuales y militantes revolucionarios es mantener encendida la llama de la verdad jurídica y humana. La defensa de Maduro es la defensa de la autodeterminación de todos los pueblos del mundo. Frente a la oscuridad de la celda imperial, oponemos la luz de la conciencia colectiva.

¡La justicia de los pueblos prevalecerá sobre la barbarie de los imperios!

CIUDAD CCS


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