Memorias de un escuálido en decadencia | Volvió
Por Roberto Malaver
¡Ya está aquí! Después de tanto soportar la pena de estar anunciando su llegada a Venezuela, aterrizó en el Santuario de la Divina Pastora, en Barquisimeto, Estado Lara, la compañera María Sumate. Nosotros la estábamos esperando para el día anterior, donde anunciamos una marcha que no tuvo el grato olor del éxito que esperábamos, a pesar de que gastamos bastante dinero en eso, sin embargo hicimos todo el ruido necesario para hacer creer, como siempre, que la marcha había sido un rotundo éxito. Si se hubiese presentado en esa marcha la noticia habría tenido más alma, vida y corazón, pero fracasamos. De esa manera, nuestra compañera volvió y aterrizó en el Santuario de la Virgen de la Divina Pastora porque esa fue la orden del comando de campaña: “Hay que utilizar los símbolos, y nada mejor que llegar a la iglesia de la Divina Pastora para ganarnos a los fanáticos religiosos, esa es la moda. Aunque seguro que los evangélicos se van a arrechar porque no es bueno eso de estar adorando imágenes de yeso”. Así nos dijo un compañero que se las da de Joe Napolitan de las campañas electorales. Y otro compañero tomó la palabra con mucho respeto, porque nosotros somos así, respetuosos que jode, y dijo que le parecía que mejor llagara a la basílica de la Chinita. Y otro propuso que era mucho mejor llegar a la Iglesia de la Virgen del Valle en Margarita, en fin, que la cosa iba mucho por los lados de las vírgenes y se decidió por la Divina Pastora porque después saldría la gran caravana del éxito rumbo a Caracas y en el camino metíamos a todos los motorizados que pudiéramos pagar y alguno que otro compañero, y de esa manera la llegada a Venezuela se convertía en el triunfo de una presidenta anunciada.
Hay que decirlo: La vaina no quedó como esperábamos, pero se notó que la compañera estaba contenta de volver, volver, volver al país otra vez. Y luego se preparó una visita a La Guaira, aunque, hay que decirlo, nosotros no aportamos un carajo mientras hubo el terremoto, sin embargo es bueno visitar a la gente que pasó por dos terremotos el mismo día. Con visitarlos es suficiente. Y la compañera se fue hasta allá, con mucha pena, penita, pena, pero de esa manera seguimos estando presentes allí, donde están las masas, como decía Lenín, que no es bueno nombrarlo pero hay que citar a la gente que dice vainas ciertas. Hay que decir también que ese mismo día unos compañeros, pocos,muy pocos, por ahora, se presentaron en la esquina de Platanal, en la avenida Urdaneta, (lo tenemos todo bien pensado) armaron un peo para provocar a la policía y para que sepa la dictadura que nosotros no estamos de acuerdo con la paz que se vive en el país, donde hay paz, ahí tenemos que estar nosotros para poner la guerra. Los qu están activos que jode son los compañeros de las redes. Ahí somos unos campeones. Ahora tenemos que cuidarnos mucho porque hubo un diputado en Brasil, un tal André Janones, que en wasap creo un ejército de Lula, y le metió medio palo al Bolsonaro, quien salió como el compañero Guaidó huyendo para Estados Unidos pasando primero por Argentina, gracias al compañero Milei. Hasta un juego inventaron en internet, ¿Dónde está el Bolsonaro?. Ahora el pueblo no sale a la calle, se queda en su casa viendo su celular, y ahí tenemos que estar nosotros mintiéndoles con emoción, con mucha emoción, las razones que las ponga la dictadura, nosotros con las redes y la emoción, vamos a triunfar.
El papá de Margot llegó emocionado al apartamento de la Misión Vivienda donde vive, y dijo: “Ganamos una, carajo. Llegó la mujer. Y llegó a la iglesia de la Divina Pastora, en Barquisimeto. Empezó bien, porque esa santa ayuda a todo el mundo, y mucho más a ella que anda desesperada por ser presidenta del país. Debe ser buena gobernando, porque no ha trabajado nunca y esa sería su primera vez, y toda primera vez es buena” Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: “Muérgano, hasta que no tumbes el edificio no vas a dejar de joder”.
-Todo al pasar es brillo de lucero/ cansancio de clamar palmas arriba. - me declama Margot
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