Memorias de un escuálido en decadencia | Asambleas
Por Roberto Malaver
17/07/2026.- ¡Al cabildo! ¡Al cabildo! A partir del 1 de agosto comienza el encuentro entre las asambleas. La del exilio y la nacional. Echa la pendeja, la compañera Dinorah Figuera está logrando lo que no ha logrado la compañera María Súmate, con todo y el Premio Nobel de la Paz que logramos comprarle en Oslo, Noruega. El peo es que la presidenta de la asamblea en el exilio no tiene el liderazgo como lo tiene la compañera María Súmate, y uno no sabe en qué palo ahorcarse. Es verdad que también hay que agradecerle al compañero Trump todos estos avances, porque nosotros, en más de veinte años, hay que reconocerlo, no pudimos echar abajo la dictadura. Ni con golpes, ni con guarimbas, ni con quemas de chavistas vivos, ni presidente interino, ni con un carajo, después de todas las vainas que inventamos y erramos, hasta que llegó el compañero presidente Trump, y mandó a parar. Y ahora, al fin, estamos viendo luz al final del túnel Los Ocumitos. Así que ya nos estamos preparando para ver cómo será esta especie de mundial de las asambleas legislativas que empezaremos a ver a partir del 1 de agosto. Mucha gente piensa hacer su agosto a partir de ahí, es decir, incorporarse a este proceso porque no se van a quedar sin puesto. Ya estamos informados de que serán diez los participantes de parte y parte. En el fútbol son 11, pero no importa, imaginemos que es un partido de fútbol para continuar viendo el Mundial que termina el domingo. Eso sí, la FIFA es Estados Unidos. Hay que decir que no sabemos quiénes serán los 10 participantes de la asamblea en el exilio, y mucho menos los que participarán por la asamblea de la dictadura. De nuestro equipo, queremos saber quiénes son esos diez personajes decentes y pensantes para empezar a caerles desde ya para ver si logramos acomodarnos una vez que termine el evento. Tienen que ser diputados. Así que ni el poeta López ni el pensionado Ledezma, ni mucho menos Julio —matemático— Borges, pueden participar. Quien sí tiene todas las cartas para estar entre los participantes de nuestro equipo es el compañero Ismael —talanquera— García. Y sería del carajo, porque con ese diputado se vive mejor la política nacional; basta acordarse de algunas de sus declaraciones para apoyarlo.
Es bueno decir que mucha gente está arrecha con nosotros porque nos la pasamos hablando pendejadas y no ayudamos a nadie. En los terremotos nadie nos vio ayudando aquí o allá con alguna cosa; lo que todo el mundo vio fue el matrimonio de un hijo de la compañera María Súmate y un baile del trencito y más nada. Esa ha sido la falla tectónica nuestra: el acercamiento con la gente del pueblo. Lo que pasa es que pueblo es el sustantivo más gastado, y a nosotros no nos gusta mucho mezclarnos con ese poco de marginales; eso hay que decirlo. Por lo demás, todo el mundo sabe lo que verdaderamente nos interesa a nosotros: el poder y, sobre todo, el económico. Aunque podemos decir que los compañeros enviados por nuestro presidente Trump han hecho un gran trabajo allá, en La Guaira, hemos visto banderitas de Estados Unidos por todas partes, y eso es señal de que estamos presentes siempre, dando lo mejor. No estamos nosotros, pero están nuestros soldados gringos, y eso es suficiente. Yanqui, welcome.
El papá de Margot llegó de la calle diciendo: "Coño, no nos cansamos de mentir. Yo no sé qué carajo ganamos con esa vaina. Lo único que ganamos es que la gente nos coja arrechera. Nos ponemos a decir vainas que no son, para joder y porque, según dicen, le están pagando a un gentío en las redes sociales para que digan que el gobierno no está ayudando, que el gobierno llegó tarde. ¡Qué bolas! Tarde hemos llegado nosotros a todas partes, que ni lavamos ni prestamos la batea. Menos mal que la compañera Dinorah no habla pendejadas diciendo que "voy para Venezuela”. "Mi presencia en Venezuela es muy importante para el país”. Esas son bolserías. Dinorah no habla pendejadas y viene, y se sienta con el presidente de la Asamblea de tú a tú, mientras que la compañera Machado no hace más que decir que viene y viene y viene, y no llega nunca. A lo mejor, primero viene el compañero presidente Edmundo González, a quien premiaron en el congreso español por su lucha contra la dictadura en lo que queda de país. Es que no aprendemos un carajo”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: “¡Carajo, este edificio no lo tumbó el terremoto y lo vas a tumbar tú, muérgano!”.
—Madre, si me matan, pide a los soldados que te den tu muerto —me declama Margot.
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