Caracas 03, de Junio de 2026
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Arte de leer | Yerbamala, de Mundia Magdaleno (Indira Carpio Olivo)

Estrofas que conjugan contradicción y plenitud

 Por Ricardo Romero Romero

03/06/2026.- ¿Qué hay detrás de esa composición llamada verso? ¿Cómo se construye la metáfora que luego vemos transformada en poesía? Algunos rapsodas expresan que la observación es el principal testigo que da paso a la creación.

Otros literatos consideran que se trata de un juego, donde cruzar palabras es un divertimento que busca engranar la realidad y plasmarla en elementos que reflejan el esplendor del alma. También es elaborar placer desde las letras.

Y desde estos contextos lúdicos, con una destreza que nos transporta hasta el poder de los objetos estéticos, Indira Carpio Olivo, bajo el seudónimo de Mundia Magdaleno, nos deleita con Yerbamala.

Sus líneas son fluidos invisibles que corren hasta el paladar de quien la degusta con meditación:

A dónde van a parar los picos de los pájaros
cuando no cantan
el Ávila es el pico de qué pájaro
Hay pájaros que dicen mi nombre
después de muertos
y se les hace piedra el pico
No puedo sostener mi nombre
y en cambio el mirlo
hace volar una montaña
Las líneas de mi nombre, la raíz
se consuelan con la flor de mayo.

El lenguaje de la poeta se constituye en una especie de deidad penetrante, que transversaliza recuerdos, increpando a los momentos oscuros de su pasado al que no condena, al que no juzga, aunque se mantiene en su presente permanente, lo mira como una película de su existencia:

Un día mi padre le aventó un ventilador a mi madre que,
después de rebotar sobre la espalda de ella, vino a tener a
mis pies. Desde entonces el aire es denso y yo hago
un esfuerzo por no respirar.

Mundia explora su naturaleza de fémina, que además contrasta con su posición ante el mundo. Ella se desplaza como sujeto emancipado, y su gozo sensual, aunque intervenga otro ser, solo depende de sí misma:

Que a una la tumben sobre la mesa
le abran como a una cortina
y le mordisqueen la entrepierna
no es presumir del trabajo del marido
es dejarse tender como un mantel
sobre el agua.

Desde la colección Yo misma fui mi ruta, el fondo editorial Fundarte nos hace llegar Yerbamala, otra muestra de que la poesía es el arte más femenino, donde la redondez del vocablo y el circular de las estrofas conjugan contradicción y plenitud:

Soy el cubil de una palabra que cava en la tierra para nacer

en mis manos. Me tiendo: de la entrepierna hacia abajo me

sostiene el suelo, y del vientre hacia arriba un bloque de

agua cuyo fondo infinito es negro como el agujero del iris.

Floto en la oscuridad hasta que mi cabeza corona la luz.

 

Ricardo Romero Romero | @ItacaNaufrago  | artedeleer@yahoo.com

 

Mundia Magdaleno (heterónimo de Indira Carpio Olivo) (Caracas, 1984)

Egresada de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde ha ejercido como docente. Ha sido presentadora, guionista y productora de programas de radio y televisión, así como columnista de diversos medios impresos y digitales. Es autora de la columna Poesía o nada. Por sus trabajos en medios digitales, obtuvo mención especial en el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2016. Es autora de los libros Mujerícolas (Fundación Editorial El perro y la rana, 2017) Frutos extraños (Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca 2018 - Fundarte, 2019), Cartas de agua (Índigo editoras, 2020) y Diario venusiano (Liberoamérica, 2020).

Descárgalo gratis:

https://fundarte.gob.ve/web/wp-content/uploads/2023/02/MundiaMagdaleno_Yerbamala.pdf