Caracas 03, de Junio de 2026
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Historia viva | La investigación insurgente liberadora

Por Aldemaro Barrios Romero



03/06/2026.- El Centro Nacional de Estudios Históricos organizó el Encuentro de Investigadores en Historia, en la sede de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, el pasado mes de mayo. Fue justamente una reunión de cultores de la memoria en un país constreñido por las amenazas, pero que sigue cuestionando el pasado y el presente en clave transformadora y liberadora.

Nadie, ni siquiera los historiadores que no asistieron por justificadas o injustificadas razones, se ha sometido a las presiones ni ha claudicado en su empeño de practicar el relato histórico profesional como medio liberador. Al contrario, el encuentro reafirmó el compromiso de ampliar y profundizar los estudios de la historia insurgente liberadora en el actual contexto de crisis geopolítica mundial.

Pronto se cumplirán veinte años desde que el CNEH se propuso reformular, entre otras líneas de investigación, la manera de abordar los estudios históricos con una visión crítica. Esta renovación introdujo nuevos nodos historiográficos, enfocados en la descolonización del pensamiento y en contraponer la historia insurgente a la historiografía tradicional, la cual ensalzaba a gobiernos y mandatarios mientras la historia popular quedaba condenada al olvido.

Fue Chávez quien encendió la chispa que faltaba para prender la llama del conocimiento histórico liberador, gracias a los maestros que habían guardado y mantenido los tizones encendidos por décadas para darles calor a las nuevas generaciones. De allí, las tres topias que por años sostuvieron sus ideas desde Caracas, con la Revista Tierra Firme, y que luego se fueron expandiendo orgánicamente hacia el interior de Venezuela. Arístides Medina Rubio, Pedro Calzadilla Álvarez y Carlos Viso crearon redes de memorialistas locales y regionales. Estas fueron sostenidas por otra generación que les dio continuidad con Luis Pellicer, Pedro Calzadilla Pérez, Alexander Torres Iriarte, Jorge Berrueta, Alejandro López, Manuel Carrero y Omar Hurtado Rayugsen, entre otros y otras que hoy continúan el legado de estos maestros de la historia.

La necesidad de reconfigurar los nodos historiográficos es tarea permanente, ya no desde cenáculos o claustros academicistas, como lo señaló la profesora Etilvia Jiménez, gerente de Formación del CNEH, sino desde la visión militante del hecho comunal como nueva estructura social, con la agudeza metodológica de hacer arqueología histórica desde la transdisciplinariedad, donde se cruzan la historia, la antropología, la sociología y la educación para abordar temas complejos y dar respuesta a los destinos de un país como Venezuela, integrado al gran polo geopolítico que es Nuestra América y el Caribe.

Todo este esfuerzo de reagrupamiento de hombres y mujeres de la historia insurgente liberadora, venidos o conectados desde distintas regiones del país, es muestra evidente de un pueblo que aspira a transformaciones sociales en medio del tiroteo imperialista, no con la hipercrítica que coloca otra arma contra el occipital de la república, sino con la mira histórica para apuntar hacia el futuro que Bolívar y Chávez trazaron en el Plan de la Patria como ruta zigzagueante, pero con el ojo puesto en el blanco como objetivo ideológico definido.

La capacidad de ajustarse a los retos históricos para ver luz al final del túnel fue tratada en ese encuentro. Recomiendo a los diputados y diputadas, gestores de gobierno y al pueblo que lean y evalúen las opciones que los historiadores y las historiadoras dan como aporte al pensamiento transformador y liberador en estos tiempos críticos.