Derreflexión | Viktor Frankl: un ejemplo de resiliencia

18/05/2026.- Sin pretensiones de ahondar en una biografía que, además de excelsa, es rica en cuanto a vivencias y muy conocida por muchas personas hoy día, es posible afirmar que las experiencias vitales de Viktor Frankl han sido un claro ejemplo de superación de adversidades y un ejemplo digno de responder con un “sí” a la vida en cualquier circunstancia y bajo cualquier hecho, por muy insoportable que este se considere, ya que quien tiene un "para qué", encontrará todos los modos posibles para lograrlo.

El solo hecho de que Viktor Frankl haya practicado su deporte predilecto, el alpinismo, hasta los 80 años, aproximadamente, da cuenta de que no desperdició ni un solo minuto de su vida, sino que supo comprender perfectamente la diferencia entre el kronos y el kairós, dando preeminencia al último por ser el que corresponde a los tiempos que solo Dios administra, y no el hombre. Kairós es el momento oportuno o perfecto para que algo suceda, y esta verticalización del tiempo se personificó en Frankl, al impedir que las circunstancias provistas por la linealidad del kronos fuesen las que determinaran su vida.

La literatura demuestra que Frankl ya había pensado en la logoterapia mucho antes de su internamiento en los campos de concentración; sin embargo, tal como señala Vial (2000, p.25): “aunque las experiencias allí vividas no son la raíz de su pensamiento, sí le aportan una especial riqueza”; pues es en esos campos en los que Frankl comprueba la relevancia de tener una razón para vivir, un ideal o una misión en la vida, ya que quienes tenían algo que aguardaba fuera del campo de concentración eran quienes lograban sobrevivir y superar las duras pruebas, incluso si las condiciones físicas no le favorecían en cuanto a robustez y buena salud.

De modo que la logoterapia, como alternativa de vida anclada al sentido, se encuentra vinculada con el propósito, o la dirección en la cual se encauza la vida, y en ello hay una gran implicación de la dimensión espiritual del ser humano, aquella que nunca enferma porque es capacidad, y por tanto, constituye el núcleo sano del hombre, aunque bien pudiese llegar a estar restringida, pero jamás enferma, dado que sobrepasa la dimensión biológica con todas las limitaciones que esta pudiese tener. Es por ello que Frankl se centra en “lo elegido” y se enfoca en lo espiritual, para ir con ello más allá de la creencia de que somos seres determinados.

Viktor Frankl, además de ser un ejemplo de resiliencia, también incluyó los valores en su vida, aquellos de los que predicó como medio para encontrar el sentido a la vida, a saber, los valores de creación, de experiencia y de actitud. Frank creó, aportó (valores de creación), recibió (experiencia) y, sobre todo, tuvo una postura que le permitió salvar su vida y la de miles de personas hoy día en todo el mundo, puesto que, entre cada acción y reacción, hay un espacio para escoger, y él, como hombre resiliente, supo tomar las mejores opciones para sobrevivir, no solo a los cuatro campos de concentración en los que estuvo internado, sino también para afrontar la pérdida de todo cuanto amaba, sus padres y su esposa.

Lo anteriormente esbozado da cuenta del sentido de autotrascendencia de Viktor Frankl, pues servir a los demás también es clave dentro de la logoterapia, y Frankl, como hombre de resiliencia, supo hacerlo. Él no optó por encerrarse en su dolor, sino que supo autotrascenderse y servir a los demás. Tal como señala Etchebehere (2009): “Cuanto más se olvida de sí mismo, entregándose a una causa o a otra persona, más humano se hace”, y esto fue precisamente lo que Viktor Frankl hizo.

La autotrascendencia es la capacidad que tiene el hombre para salir de sí mismo, o de su encierro, y abrirse al otro. Por ello, la trascendencia se comprende como intencionalidad o apertura hacia algo distinto de sí mismo. La trascendencia es lo que permite que el hombre sea diferente al animal y es por esto que, cuando el individuo solo piensa en sí mismo, termina por enfermar y con una visión cerrada de la realidad. Trascender, pensar más en los demás y menos en sí, son las mejores opciones para quien vive preso de su propio yo, y en este camino la persona indicada para acompañar es el logoterapeuta, quien se encargará de brindarle compañía en ese trayecto en el que la persona enferma terminará por encontrar el sentido a su vida.

En resumen, luego de estudiar la vida y obra de Viktor Frankl, se puede concluir que él no solo fue un hombre valiente que supo afrontar con coraje todas las dificultades de la vida, sino que también se ha erigido como un ejemplo para que otras personas que viven en circunstancias desfavorables puedan hacer frente a lo que sea que estén viviendo y lograr trascender el momento y a sí mismas. La logoterapia es la respuesta para muchas situaciones en las que otras disciplinas no son suficientes para dar ánimos al paciente y preservar la vida, porque la logoterapia no es una disciplina aislada, sino que posee fundamentos existenciales filosóficos y trabaja con el sentido vital de cada ser humano, comprendido como una totalidad/unidad biológica, psicológica, social y, además, espiritual.

Referencias bibliográficas

-Etchebehere, P. (2009). El espíritu desde Viktor Frankl. Ágape Libros. Buenos Aires. Argentina.

-Frank. V. (s/f). El hombre en busca de sentido. Editorial Herder.

-Vial, W. (2000). La antropología de Viktor Frankl: el dolor, una puerta abierta. Editorial Universitaria. Santiago de Chile. Chile.

Viktor Frankl, resiliencia, logoterapia

Isbelia Farías

 

 


Noticias Relacionadas