Xin chào | Paz y convivencia democrática

 

El arte de vencer se aprende en las derrotas.

Simón Bolívar

15/05/2026.- Ellos creyeron que con un ataque relámpago, el tres de enero reciente, con 130 aviones de última generación, era suficiente para someter a las hijas y los hijos de Bolívar y Chávez y quedarse luego con el “oro negro” depositado bajo la tierra bendita que le sonríe al hermoso mar Caribe, por donde escaparon las bandas españolas, bajo la égida de Pablo Morillo en 1821.

Ellos, definitivamente, no entendieron el mensaje del bravo pueblo venezolano, que, a pesar de haber vivido durante varias horas bajo penumbra y el asedio de aquel terrible bombardeo ordenado desde Washington por el binomio Trump-Rubio, se mantuvo firme.

La terquedad gringa no tiene límites, según su nueva agresión sobre la milenaria tierra iraní, que nuevamente le ha recordado que sus días están contados, y que la humanidad lo que reclama es vivir en paz duradera. Definitivamente, han olvidado la Navidad de 1972 en Vietnam, que humilló al entonces Richard Nixon.

Seguramente, los inquilinos de la Casa Blanca han hojeado las páginas de Sun Tzu, Von Clausewitz, el príncipe Maquiavelo, Lenin o el legendario Hồ Chí Minh sobre el asunto de la guerra, pero tal vez la premura no les ha permitido reflexionar sobre el asunto. Tal vez eso de que la guerra es política por otros medios es una simpleza para los gringos. De allí que tal vez para ellos la II Guerra Mundial (1939-1945) fue un triunfo de EE. UU.; eso los tranquiliza, y aunque no es cierto, se lo toman en serio y siguen adelante. Lo mismo pensarán de su experiencia en Indochina, donde salieron con las tablas en la cabeza, pero, sin embargo, debieron firmar el Acuerdo de París, en 1973.

Los que asumieron desde muy joven la lucha contra la miseria, la injusticia y la intolerancia política de los gobiernos de la Cuarta República, como militantes antigobierno, decidieron enfrentar la represión policial de las toldas oficialistas tras el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, asumiendo la lucha armada para encarar la represión policial del gobierno betancourista y los que le siguieron durante años. Eran tiempos de la euforia revolucionaria latinoamericana, inspirada en el triunfo de la Revolución Cubana o de los vietnamitas frente a los franceses en la batalla de Điện Biên Phủ. Además, entre los años 59, 60 y 63 se habían levantado movimientos guerrilleros en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Brasil, Nicaragua, Guatemala, Honduras, El Salvador y México, sobre todo frente a las dictaduras militares que habían copado la región bajo el cobijo estadounidense.

En marzo de 1961, el III Congreso del Partido Comunista de Venezuela había aprobado la lucha armada como táctica frente a la represión del gobierno betancourista, una decisión que fue compartida por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), un grupo importante, integrado mayormente por jóvenes, que decidieron abandonar la tolda blanca para hacer causa con la furia revolucionaria del momento, al lado de militantes de URD, de Vanguardia Popular Nacionalista (VPN), las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y el Frente Patriótico Militar, conformado por militares que se habían alzado en el Carupanazo (4 de mayo 1962) y el Porteñazo (2 de junio 1962). Al unísono, se fueron conformando unidades guerrilleras en las montañas, como el Frente José Leonardo Chirino (Falcón) y destacamentos urbanos en Caracas y otras ciudades.

La paz democrática

La lucha armada fue desgastando políticamente a la izquierda hasta el punto de aislarla de la población, sobre todo al Partido Comunista y al MIR, que en el año 1965 comenzaron a fraccionarse. El PCV actuó a tiempo al proclamar la paz democrática para abrirse paso en la militancia legal, en un intento por reencontrarse con las masas que los habían abandonado. La dirección nacional del PCV optó por crear la UPA (Unión para Avanzar) en procura de reconstruir un lazo con su gente, utilizando como canal comunicante su participación en las elecciones de 1968, que fueron ganadas por el candidato verde, Rafael Caldera. La otra fracción del PCV, liderada por Douglas Bravo, optó por seguir en las montañas bajo la bandera del PRV, con respaldo de China, Cuba, Argelia y Corea del Norte.

El PCV logró reencontrarse con parte de su militancia; sin embargo, perdió parte importante de su juventud, que se fue con el MAS (Movimiento al Socialismo), liderado por Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez, que al final dieron el brinco como ministros del gobierno copeyano.

Ese fue el país que encontró el comandante Chávez en 1998, al ganar las elecciones, y que hoy transita por un proceso de recuperación tras la conspiración descarada de la Casa Blanca, en su locura por apoderarse de las riquezas naturales de nuestro territorio. Para muestra, el botón del 3E, cuando llovieron bombas sobre Caracas y otros lugares.

Expresa un dicho que después de la tormenta llega la calma, y eso se sintió en todo el país, para sorpresa de los que apostaban al caos en la patria de Bolívar y Chávez. Las venezolanas y los venezolanos han transmitido una clase de madurez política con contundentes movilizaciones que le han levantado la moral a todo el país.

Importantes medidas de diversos aspectos han sido asumidas por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, entre ellas, el Programa por la Paz y la Convivencia Democrática, bajo la coordinación del periodista y exministro del Poder Popular para la Cultura, Ernesto Villegas Poljak, hijo del desaparecido dirigente obrero del PCV, Cruz Villegas, quien sufrió los rigores de la cárcel durante los años de la dictadura perezjimenista y del Puntofijismo.

Le ha tocado al colega Villegas Poljak, precisamente, trabajar por el encuentro fraternal de los venezolanos y venezolanas, cuando se han cumplido los 100 días de ese hermoso programa que tiene como punto de encuentro el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), ubicado en Altamira.

El resultado de ese programa por la convivencia democrática ha sorprendido con el encuentro de diversas corrientes políticas, que se han acercado sin rencores y participado en diversos eventos, entre ellos la peregrinación que recorrió recientemente gran parte del país y que seguirá por avenidas, calles y carreteras, en procura de lograr la eliminación de las medidas coercitivas y unilaterales que tienen represado el libre desarrollo de la economía venezolana.

 

Ángel Bastidas G.

 

Consultas:

- Beaumont, Octavio (2007). Por qué fue derrotada la lucha armada. Ediciones de la UBV.

- Martínez, R.E. (1973). ¡Aquí todo el mundo está alzao! Ediciones El Ojo del Camello.


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