Xi advierte: La independencia de Taiwán y la paz son incompatibles

La primera reunión entre China y EEUU ha dejado más que acuerdos comerciales y política

El mandatario marcó su postura no negociable sobre la situación entre la isla china de Taiwán.

 

14/0526.- El presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, protagonizaron este jueves una cumbre histórica en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing. En un contundente discurso, el lider asiático subrayó que la cuestión de Taiwán es el tema más sensible y crítico en las relaciones entre China y Estados Unidos.

Xi advirtió que cualquier intento de promover la independencia de la isla podría llevar a enfrentamientos graves y amenazar la estabilidad global, dejando claro que "la independencia de Taiwán y la paz en el Estrecho son tan incompatibles como el fuego y el agua".

La postura de Xi Jinping marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, ya que reitera la importancia de manejar con extrema precaución este tema para evitar escaladas que podrían derivar en conflictos armados.

"Si se maneja adecuadamente la relación bilateral gozará de estabilidad general. De lo contrario, los dos países tendrán enfrentamientos e incluso conflictos, poniendo en grave peligro toda la relación", advirtió.

Aunque Trump reconoció la sensibilidad del tema evitó hacer comentarios directos sobre la independencia de Taiwán durante la reunión. El presidente estadounidense reafirmó su compromiso de trabajar con Xi Jinping para fortalecer la cooperación y manejar adecuadamente las diferencias que puedan surgir.

"Estados Unidos y China son los países más importantes y poderosos del mundo, y juntos podemos hacer muchas cosas grandes y buenas por nuestros pueblos y por el mundo", declaró Trump.

Un encuentro histórico

La visita de la administración Trump a China, la primera de su segundo mandato y la primera de un presidente estadounidense desde el inicio de la guerra comercial, se produce en medio de transformaciones sin precedentes y una situación internacional “cambiante y turbulenta”, según palabras de Xi Jinping.  Ambos líderes reconocieron la necesidad de evitar la llamada “trampa de Tucídides”, el riesgo histórico de conflicto entre una potencia emergente y una establecida, y apostaron por “crear un nuevo paradigma en las relaciones entre grandes países”.

"¿Podrán China y Estados Unidos superar la trampa de Tucídides y crear un nuevo paradigma? ¿Podremos afrontar juntos los retos globales y aportar una mayor estabilidad al mundo?", planteó Xi Jinping al inicio de la cumbre.

El acuerdo de estabilidad estratégica constructiva

Xi Jinping y Trump anunciaron una visión conjunta de “estabilidad estratégica constructiva”, que guiará las relaciones bilaterales durante los próximos tres años y más allá. Xi Jinping definió este marco como “una estabilidad positiva con la cooperación como pilar fundamental, una estabilidad sólida con competencia moderada, una estabilidad constante con diferencias manejables y una estabilidad duradera con promesas de paz”.

Las reuniones comercioales auguran una mejora en la estabilidad global.

 

“La construcción de una relación de estabilidad estratégica constructiva no debe ser un mero eslogan, sino una acción concreta emprendida por ambas partes hacia un mismo objetivo”, enfatizó Xi Jinping.

Trump, por su parte, calificó al presidente de China de “gran líder” y expresó su “enorme respeto por el pueblo chino”, comprometiéndose a “trabajar junto con Xi Jinping para fortalecer la comunicación y la cooperación, manejar adecuadamente las diferencias y acoger un futuro fantástico”.

Anécdotas y curiosidades

A pesar de la intensa agenda que ha captado la atención del mundo y de los resultados que se esperan de este encuentro, los mandatarios de las dos grandes potencias no fueron los únicos protagonistas del evento. Un incidente entre un miembro del personal de Seguridad y un camarógrafo desató una polémica en las redes sociales.

En la grabación, mientras se ve a Trump caminando en el salón, se escucha a un miembro de la Seguridad decirle a un camarógrafo: "No, no, vete a la mierda de aquí", después la cámara cae al piso y el guardia insiste en que "deben moverse" del lugar. Ver video aqui 

Por su parte el presidente de EEUU, Donald Trump, fingió no escuchar una pregunta de los periodistas sobre Taiwán mientras posaba junto con su par, Xi Jinping, frente al Templo del Cielo de Pekín durante su visita a esta obra maestra arquitectónica.

Paseo de los mandatarios por el Templo del Cielo.

 

Al calificar al gigante asiático como un país "precioso", Trump fue interrogado sobre la cuestión de la isla china, previamente mencionada por Xi Jinping, pero no ofreció ningún comentario y, poco después, se despidió de los representantes de los medios.

Por otro lado, guardias de Seguridad en China impidieron el acceso a un agente del Servicio Secreto de EEUU al recinto del Templo del Cielo con su arma, justo cuando se esperaba la llegada de Donald Trump y Xi Jinping, según informó el grupo de prensa de la Casa Blanca.

Mientras tanto, la entrada de los periodistas que acompañaban al mandatario estadounidense se retrasó casi media hora debido a una discusión cada vez más tensa entre funcionarios estadounidenses y chinos, provocada por esta situación.

Elogios, invitaciones y futuro global

Durante su visita de Estado a Beijing, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió a su homólogo chino, Xi Jinping, afirmando: "Usted es un gran líder. A todo el mundo le digo que es un gran líder. A veces a la gente no le gusta que lo diga, pero lo digo de todos modos porque es verdad". Además, Trump expresó su optimismo sobre el futuro de las relaciones entre EEUU y China, asegurando que ambos países tendrán "un futuro fantástico juntos".

También destacó su viaje acompañado por "los mejores y más grandes empresarios" estadounidenses, presentándolos como prueba del peso económico de la delegación que busca estrechar la cooperación con la potencia asiática.

Por su parte, Xi Jinping enfatizó la importancia de la reunión en un contexto de cambios globales, señalando que ha atraído la atención del mundo. El presidente de China subrayó su creencia de que ambos países tienen más intereses comunes que diferencias y pidió a Trump que "sean socios, no rivales".

En este sentido, planteó varias "preguntas de nuestros tiempos" que ambos líderes deben abordar, resaltando la necesidad de trabajar juntos para enfrentar los desafíos globales.

Se espera la visita del mandatario Xi Jinping y su esposa a la Casa Blanca para el 24 de septiembre.

 

En un gesto de amistad y cooperación, Trump invitó a Xi Jinping y a su esposa a visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre durante un banquete de Estado en Beijing.

Esta invitación marca la primera vez que se establece una fecha concreta para una futura visita del mandatario de China a Washington, lo que podría representar un paso significativo hacia la consolidación de relaciones más estrechas entre las dos potencias.

El acuerdo alcanzado en Beijing marca un punto de inflexión en la relación entre las dos mayores potencias del mundo. Si bien persisten desafíos estructurales, desde la rivalidad tecnológica hasta la cuestión sobre Taiwán, la apuesta por la estabilidad estratégica y la cooperación económica abre una ventana de oportunidades para evitar la trampa de Tucídides y construir un futuro más estable para ambos países y el mundo.

ISAÍAS OVALLES / CIUDAD CCS


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