Retos y desafíos del cara a cara entre Xi y Trump en China

Del 13 al 15 de mayo los mandatarios de las principales potencias intentarán limar fisuras

El presidente de Estados Unidos llegó este miércoles a Pekín a fin de abrir el mercado chino a los negocios gringos.

 

13/05/26.- El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, llegó a China para una histórica visita de Estado; la primera de un mandatario estadounidense en casi nueve años. Este viaje tiene como objetivo oficial para la nación norteamericana abrir el mercado chino a las empresas de su país.

Por su parte, el mandatario chino, Xi Jinping, ha mantenido una postura diplomática que constituye una oportunidad para ambos países de explorar la construcción de una relación estratégica, constructiva y estable, según expresa la prensa del gigante asiático.

La visita se produce en el marco de ataques militares que inició EEUU el 28 de febrero apoyado por Israel, contra Irán, bajo la excusa de evitar que Teherán enriquezca el uranio que posee en su espacio. Los cálculos de Washington eran acabar con el Gobierno iraní en pocos días, pero la resistencia de la nación persa ha sostenido el conflicto por más de dos meses, lo que ha provocado una crisis económica mundial por los altos precios del petróleo y mucho descontento al interior de la nación norteamericana, debido a los ataques en esas zonas petroleras y el cierre del estrecho de Ormuz.

Algunos analistas afirman que este encuentro podría ser una oportunidad para revitalizar la imagen fracturada de Trump y demostrar un liderazgo efectivo en el ámbito internacional. Para la profesora de la Universidad de Wuhan, Weng Miaowei, China se encuentra en una posición favorable ante Washington.

Para la catedrática Trump no llega a esta visita en un contexto interno especialmente positivo. En octubre enfrentará las elecciones de medio mandato, mientras la deuda, el costo de vida, la presión económica y la estabilidad doméstica siguen preocupando a muchos votantes.

A pesar de los problemas internos que arrastra el republicano, la prensa internacional afirma que el mandatario estadouniense busca mantener una fachada fuerte al insistir en la apertura al comercio chino con grandes empresas norteamericanas como las tecnológicas Apple, Meta y Tesla.

"Pediré al presidente Xi, un líder de una distinción extraordinaria, abrir China para que esta gente brillante pueda obrar su magia y contribuir a llevar a la República Popular a un más alto nivel", aseguró, destacando la importancia de la colaboración económica.

Viaje con altas expectativas comerciales

La delegación que acompaña a Trump incluye a líderes empresariales como Jensen Huang, CEO de Nvidia; Tim Cook, de Apple; Kelly Ortberg, el más alto ejecutivo de Boeing; Dina Powell, presidenta de Meta, así como Elon Musk, cofundador de Tesla; quienes han enfrentado desafíos en el acceso a los mercados chinos. La inclusión de estos ejecutivos subraya la importancia de la visita para abordar problemas comerciales específicos y buscar soluciones que beneficien a las empresas estadounidenses.

En la comitiva hay altos directivos de empresas estadounidenses que protagonizarán reunones comerciales con China.

 

Trump también criticó a los medios internacionales por informar incorrectamente sobre la ausencia de Huang en la comitiva inicial, reafirmando su compromiso de incluir a las voces más influyentes del sector tecnológico en las negociaciones. 

La agenda

Durante su estancia en Pekín, Trump se reunirá con Xi Jinping para discutir no solo el comercio, sino también temas sensibles como la venta de armas a Taiwán y la situación en Irán. Se espera que estas conversaciones aborden las tensiones geopolíticas y busquen establecer un marco de cooperación que pueda conducir a una relación más estables entre ambas potencias.

Los analistas han señalado que, aunque Trump enfrenta desafíos internos significativos, como la presión económica y la inestabilidad política, esta visita podría ser una oportunidad para revitalizar su imagen y demostrar un liderazgo efectivo en el ámbito internacional.

Panorama que antecede la reunión

A pesar de que esta visita de tres días, 13 al 15 de mayo, busca apaciguar las relaciones entre China y Estados Unidos, es importante recordar que el comercio entre ambas naciones ha protagonizado una guerra que comenzó formalmente el 6 de julio de 2018, cuando la administración de Donald Trump impuso aranceles del 25 % a $34.000 millones en importaciones chinas, citando prácticas desleales y robo de propiedad intelectual.

En respuesta, Beijing elevó sus aranceles a las importaciones estadounidenses al 125 %, un día después de que la Casa Blanca aclarara que las importaciones chinas ahora enfrentan aranceles de al menos el 145 %. Nadie sabe cómo terminará esta puja arancelaria.

Este conflicto, que duró inicialmente hasta agosto de 2020, se originó por el enorme déficit comercial de EEUU con China, la transferencia forzada de tecnología y el impulso de la campaña china denominada "Hecho en China 2025" en alta tecnología.

La agencia china Xinhua recuerda que durante más de un año, ambos mandatarios han mantenido una comunicación adecuada, incluyendo múltiples llamadas telefónicas y un exitoso encuentro en Busan, República de Corea, trazando la dirección y el curso de las relaciones bilaterales.

Desde la reunión de Busan, en octubre del año pasado, las relaciones entre China y Estados Unidos se han mantenido en general estables y con un impulso positivo, lo que constituye una evolución ampliamente bien recibida por ambos países y la comunidad internacional.

Las dos naciones tienen este año importantes puntos en sus agendas. China ha iniciado su período del XV Plan Quinquenal (2026-2030) y EEUU celebrará el 250º aniversario de su independencia. China acogerá la Reunión de Líderes Económicos de APEC y EEUU albergará la Cumbre del G20, detalló la mencionada agencia de prensa.

Retos locales y globales

Desde la perspectiva estadounidense, de lograrse la anhelada apertura de China a sus empresas esto podría tener un impacto significativo en la economía, no solo en EEUU, sino también en China. La posibilidad de un mayor intercambio comercial puede beneficiar a ambos países, creando empleos y fomentando la innovación. 

Los ojos del mundo están puesto en los resultados que puedan dejar estos tres días de reuniones entre China y EEUU.

 

Además, la cooperación en áreas como tecnología y agricultura, que incluye productos como soja y carne de res, podría fortalecer los lazos económicos y culturales entre EEUU y China, promoviendo un ambiente de estabilidad y crecimiento mutuo.

No obstante, Rusia Today afirma que en el contexto de la visita de Trump a China, resulta cada vez más evidente que Pekín nunca ha tenido una posición tan dominante sobre Washington como la que tiene ahora.

En solo un año, la Administración de Trump, quien llegó al poder con el lema de contener firmemente a Pekín, ha ido debilitando paso a paso las posiciones estadounidenses; en economía, tecnología, diplomacia e incluso en el ámbito donde Estados Unidos tradicionalmente se sentía casi intocable: la imagen global y la capacidad de marcar la agenda mundial.

En una entrevista con el mismo medio ruso, Marco Fernandes, miembro del Consejo Civil del BRICS y analista geopolítico del medio Brasil de Fato, destacó el carácter excepcional de la futura reunión entre Xi y Trump para las relaciones chino-estadounidenses.

"Al menos en un aspecto, esta reunión entre Trump y Xi será histórica: nunca antes, en una cumbre entre China y Estados Unidos, un presidente estadounidense se había mostrado tan debilitado frente a un presidente chino", afirmó el experto.

Según sus palabras, Pekín ha acabado siendo uno de los principales beneficiarios de la guerra en torno a Irán.

Un futuro de cooperación y desafíos

La visita del jefe de Estado norteamericano a China representa un momento crucial para reconfigurar las relaciones bilaterales en un contexto de desafíos globales. Ambas naciones deben trabajar juntas para enfrentar problemas comunes, desde la seguridad regional hasta el cambio climático. La diplomacia y el diálogo serán fundamentales para construir un futuro donde la cooperación prevalezca sobre la confrontación.

Xinhua destaca que para Xi el diálogo es mejor que la confrontación. "Ambas partes deben adoptar una visión amplia y reconocer el beneficio a largo plazo de la cooperación. Al mismo tiempo, el mundo enfrenta actualmente muchos desafíos complejos. China y Estados Unidos pueden asumir conjuntamente sus responsabilidades como grandes países", expresó el medio.

A medida que el mundo observa de cerca esta visita, la esperanza es que se establezcan las bases para una relación más equilibrada y beneficiosa, que no solo beneficie a esas naciones, sino que también contribuya a la estabilidad y prosperidad global.

"Los pueblos de ambos países y la comunidad internacional esperan ver el desarrollo sólido y estable de las relaciones China-Estados Unidos, en beneficio de ambas naciones y el mundo en general", afirma Xinhua.

ISAÍAS OVALLES / CIUDAD CCS 


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