Al derecho y al revés | ¿Quiénes asesinaron a Víctor Hugo?

 
 
 
13/05/2026.- Es evidente que tiene la soberanía intervenida, un país al que le han intervenido más del 85 % de su entrada en divisas, que, más allá de los esfuerzos del Gobierno desde que nos han bloqueado el comercio internacional, sigue importando casi todos los bienes finales que consumimos y, por supuesto, no me refiero a las verduras y hortalizas que de todas maneras producen poco empleo, siendo Venezuela un país urbano desde hace más de 70 años.
 
Simple recuento que explica el porqué ninguna de las grandes empresas transnacionales del petróleo respondió positivamente cuando, a poco de haber sufrido la humillante derrota militar del 3E, el presidente Trump las convocó a la Casa Blanca para llamarlas a invertir en nuestro país que, como es sabido, contiene la más grande reserva de crudo extrapesado en el mundo.
 
Las inversiones en petróleo, que son inmensas, requieren seguridad al menos durante 25 años, y un país como el nuestro, en el que pescadores y pescadoras de río revuelto dedican todos los días del año a denigrar al Gobierno, difícilmente puede garantizar este tipo de estabilidad.
 
Y menos cuando el gobierno interino recibe andanadas no solo desde la apátrida MCM, sino desde sus compañeros de partido que, viéndose vestidos con los uniformes guerreros de la Independencia, olvidan que la garantía de permanencia de la CRBV es precisamente Delcy Rodríguez, a quien, si la llegan a defenestrar, tendremos la Constitución de Pinochet.
 
Bajo esa premisa se podría pensar que el gobierno interino carece de salida; no es así.
 
Hasta ahora, los hechos confirman que la presidenta encargada viene haciendo cambios y aperturas que, no por necesarias tras 28 años de gobierno prácticamente unipartidista, las entienden quienes las tenían que hacer.
 
Vienen embajadores, al menos en teoría alineados con la oposición —lo cual no es negativo viendo la inutilidad de algunos revolucionarios puestos en esos cargos—, pero hay otras acciones que necesariamente se han de dar para que un pueblo que pide cosas distintas a una elección se encadene con esos cambios.
 
Uno que será visible viene de un hecho terriblemente lamentable, ocurrido el año pasado cuando el presidente era Nicolás Maduro y estaban otros venezolanos a cargo del Ministerio Público y de la Defensoría del Pueblo.
 
Me refiero al asesinato de un venezolano que estaba técnicamente bajo la custodia del Estado.
 
El año pasado, Víctor Hugo Quero, quien en realidad no tenía funciones políticas, fue detenido el primero de enero, llevado por varios sitios de detención, hasta que fue llevado a la cárcel de El Rodeo I.
 
A la madre, de 81 años, le negaron la estadía del hijo en El Rodeo I durante todo el 2025, y parte de este año, a pesar de que, estando recluido junto a presos que habían participado en acciones políticas violentas, estos lo habían visto y así se lo hicieron saber a través de sus familiares a Carmen Teresa Navas, la progenitora.
 
Hasta aquí, esta macabra historia tiene paralelismo con el asesinato del padre de Jorge y Delcy Rodríguez a cargo de la policía política de entonces.
 
Solo que este caso es peor, ya que Víctor Hugo Quero no se dedicaba realmente a la política y más bien era un pequeño comerciante que vendía ropa en La Hoyada; también practicaba kárate, lo que quizás fue su desgracia por pelear con un policía que lo acusó de “traidor a la patria, terrorista y agente de la CIA”.
 
Y peor, porque Víctor Hugo había fallecido víctima de golpes y torturas el año pasado, cuando Delcy no estaba al mando del país.
 
Quienes actuaron para hallar el sitio de entierro de VHQ fueron el fiscal general y la defensora del Pueblo recientemente escogidos, aunque enseguida se desató una campaña para culpar al gobierno interino.
 
Y aquí está la gran oportunidad de la presidenta de señalar un camino distinto y necesario, porque eso es lo que quiere la gente.
 
Instituciones que funcionen, precios estables y recuperación, que, sin que se eliminen todas las sanciones, será lenta.
 
Delcy viaja buscando apoyo para Venezuela, pero al mismo tiempo debe ella apoyar los cambios que la oposición, llena de odios, no va a realizar.
 
Uno de estos es que los funcionarios cumplan con el objeto de la ley que deben hacer cumplir; parece fácil, pero no lo es, aunque Delcy tiene con qué lograrlo.
 
Es requisito para desandar el camino extraviado.
 
 
 
Domingo Alberto Rangel
 

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