Punto y seguimos | Las frutinovelas y el tiempo perdido
12/05/2026.- Las “Frutinovelas” - historias con narrativas de telenovela tradicional llevadas a un formato vertical y rápido que, con el uso de la inteligencia artificial, transforma frutas en personajes antropomórficos – son el nuevo fenómeno viral de la temporada. Personas de todas las edades parecen “quedarse pegadas” en el consumo constante de estas historias, principalmente en redes sociales como Tik Tok o Instagram, donde el algoritmo los promociona sin parar.
Fresas, cerezas, bananas, patillas y aguacates humanoides son los protagonistas de historias muy conocidas, sobre todo en nuestra parte del mundo, donde la telenovela marcó a generaciones: drama, engaños, infidelidades, desgracias, historias de amor atravesadas por el dolor, el mal y los prejuicios. Un cóctel que suele además llevar una alta carga de sexualidad que ni siquiera es disimulada, ni en los diálogos ni en las imágenes, con las figuras femeninas objetivizadas y llevadas a estereotipos de cuerpos normativos de los que se hace un uso mercantil y hasta vejatorio. Las frutinovelas toman lo peor de los clichés de la novela televisiva y lo exageran, condensándolos en clips muy cortos y veloces que cercenan la posibilidad de cualquier desarrollo narrativo profundo o de la emisión de mensajes generadores de cuestionamiento o pensamiento crítico.
Las frutinovelas no son más que cápsulas de sexismo, machismo, violencia y emociones humanas en vídeos de IA, con zooms dramáticos, efectos de sonido de suspenso y actuaciones exageradas. Este modelo de “remediación” o reformulación de formas de medios anteriores (tv, radio, etc) readapta viejos éxitos mediáticos a las nuevas formas de comunicación, con el agregado de que la velocidad y masividad con la que se desarrollan apenas y permiten analizarlos y menos medir efectos en una sociedad apabullada por cantidades imposibles de información y con una fuerte carencia de herramientas de alfabetización digital para hacerle frente.
Este reciente “moda” probablemente se desplace en el tiempo, para ser sustituida por otro producto remediado, pero nadie devolverá a las personas el tiempo de vida perdido en el consumo de estos contenidos, que, de primeras solo bombardea de dopamina, con narrativas de fácil asimilación e identificación (con filtro moral tamizado, porque no es lo mismo una violación múltiple entre frutas que entre seres humanos) pero sin la necesidad de generar críticas sociales, porque “son frutas hechas con IA”. Las fórmulas comunicacionales de nuestro tiempo están destinadas al consumo, a la superficialidad, a la desconexión de las masas de los temas importantes que afectan a la humanidad, adormeciendo las ganas y la capacidad de analizar y cuestionar el entorno. Mientras en las calles, oficinas y hogares el tema de conversación es como las bananas negras son traicioneras y las fresitas son meretrices, el mundo se reconfigura, con las mayorías más oprimidas que nunca, perdiendo derechos que se daban por ganados, y con los poderosos desatados, sin siquiera disimular que exista un imperio de la ley.
Mariel Carrillo García
