Plaza Morelos | Un superhéroe pobre y latinoamericano
10/05/2026.- En su artículo del pasado martes, Antonio José Sequera repara en que todos los superhéroes son millonarios y miembros de la nobleza y se pregunta por qué no hay superhéroes pobres. La pregunta tiene algo de retórica y da pie a unas reflexiones muy amenas sobre las peripecias que pasaría él, que no es rico, si se metiera a ese oficio.
Me quedé pensando en lo acertado de la observación, pero creo que tiene al menos una excepción; sí existe un superhéroe pobre: El Chapulín Colorado. Y no solamente es pobre, sino que rompe con todo el estereotipo del superhéroe de los cómics gringos y de Hollywood. El superhéroe tradicional es musculoso, guapo, elegante, ágil y audaz. El Chapulín Colorado es todo lo contrario: es bajito de estatura, enclenque, torpe, miedoso e ingenuo (de ahí que repita una y otra vez “Se aprovechan de mi nobleza”). Cuando trata de decir una sentencia digna de celebridad, confunde un refrán con otro y termina sonando absurdo y cómico en lugar de sabio. Obviamente, si no es ágil ni fuerte, mucho menos tiene superpoderes como volar o moverse casi a la velocidad de la luz. Tampoco cuenta con armas y tecnología de punta como el Batimóvil; eso es muy caro. Todo su arsenal es el chipote chillón (un martillo de plástico, prácticamente un juguete), sus antenitas de vinil, que lo ayudan a detectar el peligro (lo cual parece venir más de su condición de insecto, de chapulín, que de otra cosa) y sus pastillas de chiquitolina, las cuales lo hacen diminuto para resolver ciertas situaciones (lo que nuevamente está a tono con su condición de insecto). Como se puede ver, sus aditamentos y el nombre mismo, de insecto, apuntan hacia la pequeñez, en contraste con la grandeza del superhéroe tradicional. En la propia introducción del programa de televisión donde aparecía, lo presentaban de esta manera: “Más ágil que una tortuga, más fuerte que un ratón, más noble que una lechuga, su escudo es un corazón… es El Chapulín Colorado”.
Si en todos esos aspectos es lo contrario al superhéroe tradicional, es previsible que también lo sea en lo económico y que, en lugar de millonario, sea pobre. El Chapulín Colorado no tiene una identidad secreta, es decir, no hay un ciudadano común detrás de él o debajo del traje; siempre es él mismo. No sabemos cuál es su oficio ni dónde vive, pues simplemente aparece donde alguna víctima desamparada lo invoca con la frase: “Oh, y ahora, ¿quién podrá defendernos?”; y entonces él llega de la manera más inesperada diciendo: “¡Yo, El Chapulín Colorado!” …Y acto seguido tropieza con algún objeto y se cae, con lo que se refuerza su carácter cómico. Si no se sabe nada de su vida privada o fuera del horario de superhéroe, porque no lo tiene, entonces, ¿cómo sabemos que es pobre? Bueno, en primer lugar, porque no tiene plata para la parafernalia tecnológica de Batman o Iron Man, pero, además, hay otras cosas que lo sugieren. En varios episodios bromea sobre su falta de dinero y carencia de lujos. Otra cosa relevante es que su padre era un entomólogo llamado Pantaleón Colorado y Roto, lo cual es un juego de palabras que alude a un origen humilde. Aun más, los contextos en que aparece siempre son vecindades y zonas humildes de la ciudad; las personas a las que ayuda siempre son personas de escasos recursos. El Chapulín Colorado no salva al mundo de una invasión alienígena ni de un supervillano, sino que ayuda a gente común a enfrentar al ladronzuelo del barrio, a enfrentar los abusos de algún funcionario de medio pelo, al casero de la vecindad, etcétera.
En suma, El Chapulín Colorado es una parodia de los superhéroes tradicionales, casi su negación. Por ello se le ha llamado “antihéroe”, con lo cual no estoy de acuerdo. En sentido estricto, un antihéroe sería un villano; y no, El Chapulín Colorado no es un villano, todo lo contrario, es un héroe de verdad, incluso más que los otros.
En el año 2000, en una entrevista en Chile, Roberto Gómez Bolaños, creador del personaje, dijo: "Yo quería hacer, guardando las proporciones debidas, lo que hizo Cervantes con el Quijote. Cuando en su tiempo había un exceso de novelas de caballería y él quería hacer una sátira de eso… con nosotros hay exceso, sigue todavía, de Batmans y Supermanes y todo eso, y yo quería hacer una sátira, pero vestido como algo latinoamericano, con alcances latinoamericanos, sobre todo económicos. Pero hacerlo un héroe auténtico, no como aquellos que a mi modo de pensar no son héroes, porque siendo todopoderosos no tiene chiste que se enfrenten al problema. El Chapulín Colorado no solo era débil, tonto y todo lo demás, sino que es miedosísimo. Y superaba el miedo, que en eso radica el valor”.
El Chapulín Colorado no es un antihéroe, porque el heroísmo no está en tener mucha plata, alta tecnología, superpoderes… así es fácil enfrentarse al peligro; de hecho, así no hay ningún peligro. El heroísmo es enfrentarse al peligro y la injusticia, a pesar del miedo y las propias limitaciones, entre ellas la pobreza.
Ismael Hernández
