La locura y la palabra | Un paso adelante, dos pasos atrás
10/05/2026.- Así tituló Vladimir Ilich Lenin (revolucionario y comunista ruso) una obra suya publicada el 19 de junio de 1904. Aquí examina Lenin la crisis surgida en el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia entre fracciones contrapuestas que condujeron a la división de dicho partido, pero se convirtió en un factor crucial para el posterior triunfo de la revolución bolchevique de octubre de 1917, al crearse un partido unificado, cohesionado y disciplinado que hizo posible la toma del poder político en la Rusia de 1917. Ello demostró que retroceder no necesariamente es perder el rumbo, sino reorientarlo, para dar un salto hacia adelante y alcanzar el objetivo planteado, como efectivamente ocurrió con el triunfo de la Revolución rusa.
En Venezuela, luego de la invasión y secuestro del presidente de la República, y el tutelaje del país por el imperialismo norteamericano, asume la primera magistratura la vicepresidenta, Dra. Delcy Rodríguez, quien, en un aparente paso atrás, está reorientando el rumbo en la búsqueda del salto adelante, para recuperar la paz, mantener una economía productiva, en crecimiento, un partido unificado y fortalecido, para retomar la defensa de la patria, garantizar la estabilidad del país y mantener su independencia y soberanía intactas.
Este paso atrás, en un aparente retroceso, es una forma de recuperar y consolidar posiciones para garantizar la sostenibilidad de la Revolución Bolivariana, en paz, sin presos políticos y reorganizando los poderes públicos, con una base más amplia de sustentabilidad, incorporando a distintos factores del espectro político nacional. Por ello, las voces altisonantes de crítica rabiosa contra el Gobierno, de ciertos personeros políticos, aparentemente afines al proceso revolucionario, no tienen cabida en la coyuntura actual, cuando magistralmente se conduce al país en condiciones de severo asedio político, en la dirección correcta, sin claudicaciones de ningún tipo, pero sin desplantes agresivos, sin tener capacidad de respuesta, contra un imperio en su fase de lento declive y furia desatada en pos de transmitir la idea de creciente poderío incuestionable e inderrotable, cuando la realidad indica que está en franco retroceso en todos los ámbitos de su propio desarrollo: político, militar, económico, entre los más evidentes. En tanto, Venezuela, país pequeño, se recupera en todos los órdenes de su quehacer soberano: político, económico, salvo en el militar, porque somos un país en paz, que tiene ese norte como principal objetivo.
Humberto Castillo Gallegos
