Un crimen con llagas abiertas: 40 años de la Masacre de Yumare

Familiares y movimientos políticos conmemoraron a las victimas del año 1986

“Mientras alguien los recuerde, su lucha no será olvidada” expresaron los presentes.

 

08/05/26.- A 40 años de la masacre de Yumare en el Esado Yaracuy, crimen de lesa humanidad ocurrido en el año 1986, se realizó un acto en la Sede de la Coordinadora Simón Bolívar del 23 de Enero, que conmemoró a los caídos y familiares de aquel fatídico día donde nueve ciudadanos fueron asesinados por formar parte de la lucha armada en contra del conocido Pacto de Punto Fijo.

Se cumplen cuatro décadas desde que se torturó y ejecutó a nueve militantes de la izquierda venezolana, operación de exterminio político contra las disidencias del Pacto de Punto Fijo, en el caserío La Vaca, estado Yaracuy.  Estos crímenes cometidos por agentes de la DISIP de aquella época, marcaron la historia contemporánea de Venezuela.

En el acto los presentes honraron a los caídos, destacando la labor de cada uno de ellos en la lucha revolucionaria. Enfatizaron que aquellas medidas de control político de la llamada Cuarta República, la violencia era sistemática en operaciones comandadas por jefes policiales con nombres y apellidos que nunca recibieron castigo.

Sobrevivientes

Edmundo Romero, sobreviviente y hermano de Simón José Romero Madrid, uno de los nueve mártires, expresó lo que significa para él estar presente cuarenta años después. “Esos momentos por allá, por esos sitios... Recordarlo se siente horrible, fuimos siete sobrevivientes y mi hermano murió”, relató.

Añadió: “Entonces uno sin saber, uno huyéndole a los helicópteros, a los cazadores, el ejército... Éramos siete nada más…durmiendo a la intemperie, era mayo. En mayo llueve. Y un mes en la montaña, ¿tú te imaginas? ¿Y qué comíamos? No había nada que comer, estábamos sobreviviendo en esa montaña, pasando frío, neblina, sin poder salir de allí”, resaltando la incertidumbre que vivió en aquel momento, donde desconocía las acciones de aquellos cuerpos policiales a sus compañeros.

Además, recordó con tristeza lo que sintió al desconocer del paradero de su hermano y sus compañeros y como un buen ciudadano les brindó ayuda en esa difícil situación. “Esa angustia... sin saber de mi hermano y de los compañeros. Luego fue que por allí un campesino nos dio una comidita y nos compró el periódico. Entonces ahí sale así que habían... habían matado a nueve. Ahí lo supe, fue un dolor muy grande”, narró Romero a los presentes.

Explicó también como después, la policía se encargó de perseguir y acosarlo, a él, a su madre y a sus familiares, sin darles descanso para llorar a su fallecido.

Otro de los sobrevivientes, Ricardo Carpio, expresó que a 40 años con el acontecer político y social actual siente que es una película que se está repitiendo: “Para nosotros los revolucionarios, ver lo que estamos viviendo es como una repetición de una película después de 40 años. ¿Por qué te lo digo?  Por la corrupción y el nepotismo que se ve hoy en día, el secuestro del presidente Nicolás Maduro… Yo creo que hacen falta muchas cosas, como decía Alí Primera, para conseguir la paz. Y una de las cosas que hace falta es que nosotros nos unamos y entendamos. No todo está perdido”. Asimismo, resinificó la figura de los caídos y fue enfático al solicitar justicia.    

Conmemoración

Denunciaron la violencia sistemática que se desplegó en América Latina por esos años.

 

Este acto organizado por la Coordinadora Simón Bolívar estuvo enmarcado en el respeto y la necesidad de estos actos para destacar a los caídos “mientras alguien los recuerde, su lucha no será olvidada” expresaron. El acto estuvo acompañado por abogados del caso y experto junto con los familiares.

Uno de los organizadores Juan Contreras, comentó que la justicia a 40 años todavía no ha llegado. “A 40 años, primero hay que decir que siguen vivos, que siguen clamando justicia, y así como hace poco fue condenado un funcionario de la DISIP, de los que participaron, seguimos esperando que se logre que todos esos funcionarios y los que dieron las órdenes puedan ser sometidos a la justicia para que no exista impunidad, y que casos como estos no vuelvan a repetirse en nuestra historia”, expresó Contreras.

De igual forma explicó que hablar de Yumare, es hablar de Cantaura y de El Amparo, que fueron ejemplos de la violencia sistemática y no casos aislados y que cada uno de ellos merecen justicia.

“Yo creo que los casos de Yumare, Cantaura  y El Amparo, deben ser castigados, así como todos los tipos de masacres que se dieron a manos de los cuerpos policiales de ese entonces. Hoy deben ser sometidos a la justicia para que, hechos como estos, que han marcado nuestra historia, que han marcado nuestro país y que han marcado a familias venezolanas, no vuelvan a repetirse aquí ni en ninguna parte, y menos en Latinoamérica, que tenemos una historia de muertes y desapariciones”, comentó Contreras.

Concluyó, resaltando que el pensamiento distinto no debe de ser ni perseguido, ni asediado y se deben abandonar aquellas prácticas que buscaban el exterminio ideológico que se evidenció en toda América Latina en aquel entonces. “Fue una política de exterminio y de represión como para que nadie pensara distinto a ellos, se castigaba el pensar distinto, el ser distinto y el pensar en un país mejor”, sentenció.

 40 años de un crimen con llagas abierta

Las familias se mantienen a la espera de la justicia. 

 

En esta fecha recordar estos crímenes es una manera de no olvidar el ideario y aquellas voces que lucharon y alzaron un discurso por un cambio. Las víctimas fueron: Rafael Ramón Quevedo Infante, Ronald José Morao Salgado, Nelson Martín Castellano Díaz, Dilia Antonia Rojas, Luis Rafael Guzmán Green, José Rosendo Silva Medina, Pedro Pablo Jiménez García, Simón José Romero Madrid y Alfredo Caicedo Castillo.

Las familias siguen esperando justicia­. “Prohibido olvidar la violencia represiva”, resaltaron los presentes.

ARIANNA HERNÁNDEZ / FOTOGRAFÍA: JAVIER CAMPOS / CIUDAD CCS


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