Punto y seguimos | Crímenes de guerra e impunidad
05/05/2026.- En julio del 2025, y como parte de una iniciativa civil internacional, se crea la Global Sumud Flotilla, con la intención de romper el bloqueo marítimo a la ayuda humanitaria impuesto a Gaza por parte del Estado de Israel. Su primera misión logró reunir a 44 embarcaciones de diferentes países que zarparon del puerto español de Barcelona en agosto y, en el mes de octubre, fue interceptada por fuerzas israelíes que asaltaron los barcos, golpearon y abusaron de varios de los activistas y, posteriormente, los deportaron. La conocida medioambientalista Greta Thunberg se encontraba entre ellos. A pesar de la violencia registrada contra el grupo, no hubo condena oficial contra el régimen sionista.
Este fracaso, pues no pudo ser entregada la ayuda, no frenó a los integrantes de la Flotilla. En abril de 2026 zarpó la segunda misión, conocida como Primavera, con más de cien navíos y nacionalidades que partieron de Marsella y Barcelona con la firme promesa de visibilizar el genocidio contra el pueblo gazatí y proveer de suministros esenciales directamente por vía marítima, ante la ausencia de acciones concretas por parte de la comunidad internacional expresada en Estados. Sin embargo, el 30 del mismo mes, Israel volvió a impedir la travesía. Llegada la flota, la atacaron en aguas internacionales y apresaron a sus integrantes, bajo sus tradicionales excusas dd “terrorismo”, “uso de la ayuda humanitaria como propaganda a favor de Hamás” y “provocación”.
En los días subsiguientes, organizaciones de derechos humanos, medios de comunicación y hasta embajadas han denunciado públicamente al Gobierno israelí por ejercer violencia contra los activistas y los barcos, pero especialmente por la detención arbitraria e ilegal de dos de sus líderes, el español de origen palestino Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila, ambos caras muy reconocidas a nivel internacional. A diferencia del resto de los compañeros, que fueron deportados, ambos fueron trasladados ilegalmente a Israel, donde se encuentran detenidos y sometidos a torturas y a las órdenes del Tribunal de Magistrados de Ascalón que desde el 1.⁰ de mayo ha ido solicitando la ampliación de la detención. A pesar de no existir jurisdicción, haber sido detenidos en aguas internacionales y de no haber cometido delito alguno, Israel los acusa de colaborar con el enemigo en tiempos de guerra, tratar con agentes extranjeros y de ayudar a organizaciones terroristas.
Se han registrado testimonios de tortura física tanto a Ávila como a Abukeshek: golpes, privación de sentidos, posiciones de estrés y régimen de aislamiento en la prisión de Shikma. La embajada brasileña en Tel Aviv confirmó y denunció el estado de su connacional. La Flotilla y la asociación de Derechos de la Minoría Árabe en Israel también han denunciado la falta de garantías y la violencia ejercida contra los activistas; sin embargo, la situación parece sufrir del mismo grado de impunidad del que goza el sionismo en todo su accionar. No basta con las evidencias de que cometen genocidio, terrorismo de Estado, violación de derechos humanos, robo y expolio. No sufren ninguna consecuencia. Hacen y deshacen. Un mundo donde el crímen es un derecho para algunos es un mundo condenado al fracaso.
Mariel Carrillo García
