Climatólogos prevén histórico fenómeno Superniño para 2026-2027
Entre sus diversos efectos se encuentran aumento de la temperatura, sequía y tormentas
30/04/26.- De acuerdo con los modelos meteorológicos internacionales, entre mayo y julio de 2026 existe un 61 % de probabilidad de que se instauren condiciones asociadas a un "Superniño”, bajo el que podríamos experimentar aumentos de temperaturas que superarían los 2°C o 3°C en el océano Pacífico.
Al respecto, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), ratifica que para que se declare oficialmente el fenómeno de El Niño, basta con que la temperatura del océano Pacífico suba 0.5°C por encima del estándar que marcan los registros históricos. Para este 2026, los pronósticos indican que podríamos esperar aumentos de entre 2°C y 3°C en el Pacífico central.
Sin embargo, lo más preocupante es su evolución, ya que esta probabilidad aumentaría progresivamente durante el segundo semestre hasta superar el 90 % en septiembre, lo que marcaría la consolidación del fenómeno hacia finales de año, pudiendo ocasionar una sequía importante hacia el próximo 2027, según alertó el profesor e investigador en Ciencias Atmosféricas, Jorge Luis Vázquez Aguirre, en la página web mexicana, La política en rosa.
Para el último trimestre del año, los pronósticos apuntan a un fenómeno de intensidad moderada o incluso fuerte. El océano Pacífico podría alcanzar temperaturas de hasta 1,5 °C por encima de lo habitual, una anomalía suficiente que amenaza con desestabilizar sectores críticos a nivel mundial, afectando desde la agricultura hasta el sistema de salud, extendiendo sus efectos más severos hasta 2027.
Por su parte, Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la Universidad Autónoma de México (UNAM), advirtió que este fenómeno podría alcanzar una magnitud similar a los eventos más severos documentados desde 1982. “Es altamente probable que tengamos un El Niño de intensidad moderada a alta. Incluso existe la posibilidad de que sea un evento histórico”, explicó el investigador.
Efectos en las Américas
El Niño no se comporta igual en todo el continente. En Centroamérica y el Caribe suele manifestarse una reducción significativa en los acumulados de agua. Aunque no implica una ausencia total de lluvias, las precipitaciones son insuficientes para sostener los ciclos agrícolas tradicionales, amenazando directamente la seguridad alimentaria y los medios de vida de miles de familias. La escasez de agua no solo afecta los cultivos, sino que también incrementa los riesgos de salud pública relacionados con el acceso a agua segura y la higiene.
En Sudamérica, El Niño tiene el efecto contrario. Mientras países como Colombia, Venezuela y el norte de Brasil enfrentan condiciones más secas y un mayor riesgo de incendios forestales, las regiones del sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile deben prepararse para precipitaciones superiores al promedio.
En otras regiones
En África, el Centro del Clima también monitorea los posibles efectos de un “Superniño”, poniendo la mirada sobre un posible efecto de dipolo, con condiciones más secas en el norte y más húmedas en el sur. En Asia, sobre todo en el sur, los efectos estarían vinculados a otro posible evento climático: La oscilación del océano Índico, que también se mide por el aumento de la temperatura del mar y modula mucho el clima en la zona y en África. Si estos dos eventos coincidieran, podrían generar menos tormentas tropicales en todo el océano Índico y más sequías en algunas zonas del sur de Asia.
Históricamente, existe una correlación directa entre la presencia de un fenómeno de El Niño fuerte y una disminución en la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico. Sin embargo, aunque el número total de tormentas pueda ser menor, las condiciones atmosféricas actuales son altamente dinámicas. Basta con que una sola tormenta tropical logre desarrollarse y tocar tierra, para devastar comunidades enteras.
En el Pacífico, donde también hay huracanes, el aumento de la temperatura del mar, sumado a los cambios en el comportamiento del viento que trae El Niño, suele generar condiciones más favorables para la formación de tormentas, reitera la FICR.
¿Cómo podemos prepararnos?
La estrategia principal de la red de la Cruz Roja frente a este fenómeno, es la Acción Anticipatoria, que se refiere a cualquier acción realizada antes de que ocurra una crisis, con el objetivo de prevenir o reducir los impactos potenciales del desastre.
El Centro del Clima trabaja junto a las Sociedades Nacionales, en la actualización de los Protocolos de Acción Temprana, los cuales permiten liberar financiamiento de emergencia de forma inmediata cuando se alcanzan ciertos umbrales científicos.
El objetivo es anticipar los riesgos y fortalecer la preparación, utilizando la evidencia científica para proteger hogares, asegurar una asistencia humanitaria efectiva, y cuidar la salud de las comunidades, antes de que los efectos de El Niño alcancen su punto máximo.
LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS
