Beatriz Montenegro: "Hay una existencia nefasta de racismo"
El episodio en Madrid fue una escena explícita de misoginia y discriminación
29/04/26.- La misoginia es una de las expresiones más abyectas del machismo y deriva del sistema patriarcal, de un sistema cultural y de relaciones en el cual el orden de las cosas ha estado marcado por la diferencia de los sexos, por antagonismo y en una relación de inferioridad del femenino frente al masculino.
La afirmación pertenece a la psicóloga venezolana Beatriz Montenegro, quien concedió este miércoles una entrevista a nuestro diario digital Ciudad CCS, en la que destacó que las conductas misóginas y las machistas se diferencian por una línea muy delgada donde la primera demuestra una desprecio hacia la mujer, y la segunda las considera inferiores.
"El machismo está relacionado con ver a las mujeres como inferiores, pero la inferioridad no es exactamente desprecio. Pareciera ser lo mismo pero no lo es. Necesariamente el carácter misógino lo da el desprecio. Hay una línea muy delgada para diferenciar estas conductas, pero si nos apuramos lo podemos meter todo dentro del mismo saco, porque derivan de la misma fuente: del sistema patriarcal", enfatizó.
En este contexto, la profesional citó como ejemplo una anécdota propia, en la que estando en la cola de un supermercado, hace varios años, escuchó a unos chicos hablando y decían, refiriéndose al fútbol femenino, que eso no era fútbol.
"Decían algo así como: Eso no es fútbol, fútbol es lo que hacemos nosotros, los varones. Entonces allí sin que ellos hayan expresamente que se estaban comparando con mujeres, está implícito el comentario machista. Sin embargo, no se puede catalogar como misoginia, sino como un comentario en el que la mujer está considerada inferior", relató.
En diversos estudios, la misoginia está considerada como el odio, el desprecio, aversión o prejuicio arraigado hacia las mujeres y niñas, manifestado en conductas que van desde la discriminación sutil y estereotipos hasta la violencia física, sexual y de género. Derivan de conductas machistas que consideran a la mujer inferior y se sostienen por un sistema patriarcal.
Entonces, aunque están relacionados, la misoginia es específicamente el odio o aversión hacia la mujer, mientras que el machismo se refiere a las creencias y conductas que promueven la superioridad del hombre y la inferioridad de la mujer en roles y estereotipos.
"Es exactamente el desprecio que se siente hacia las mujeres, que desde la perspectiva patriarcal se profesa hacia las mujeres. Ahora bien, podría pensarse que es sólo por parte de los hombres. En principio sí, pero también hemos visto actitudes de desprecio de las mujeres hacia otras mujeres. Y allí se encuetra también la referencia a que esto forma parte de un sistema cultural, que se va pasando de generación a generación", explicó.
Para Montenegro el fenómeno social es tan difícil de conceptualizar y diferenciar del machismo, como difícil es identificarlo a través de conductas. "Si, porque es fundamentalmente eso, un desprecio, una subestimación a las mujeres solo por el hecho de serlo. A veces es difícil identificarlo porque hay expresiones micro, así como los micromachismos. La misoginia también puede anunciarse de manera muy sutil y no siempre estamos conscientes de ello", afirmó.
Proviene del griego
Etimológicamente, la palabra misoginia proviene de las palabras griegas misein (odiar) y gyne (mujer).
No sólo se manifiesta como violencia física extrema, puede ser sutil y estar normalizada en la sociedad a través de comentarios y chistes sexistas, discriminación laboral o económica, y desvalorización de las capacidades intelectuales o de liderazgo femenino. También es manifestado a través del ciberacoso, a menudo facilitado por el anonimato en redes sociales.
Las causas de la misoginia son complicadas de definir, pero suelen estar arraigadas en la creencia de la superioridad masculina, es decir, el machismo; y en estructuras sociales que históricamente han mantenido privilegios para los hombres.
Asimismo, el impacto de la misoginia en la sociedad es una de las raíces principales de la violencia de género, el abuso sexual y, en sus formas más graves, el femicidio, un lamentable hecho que ocurre a menudo en nuestras sociedades y que suele pensarse que no hay combatibilidad que dé el resultado esperado para que sea desarraigado.
Con respecto a esto, la psicóloga manifestó su profunda preocupación por las alarmantes estadísticas de femicidio a nivel global, y al mismo tiempo invitó a la sociedad venezolana a estudiar y hablar cada vez más del tema en diferentes contextos, sobre todo en la escuela básica y media, en la que la formación de los niños y adolescentes es vital para combatir en esta lucha.
"Es un tema sensible, de carácter humano y vital en todas las sociedades. Dramático, que necesita ser expuesto, necesita ser hablado y estudiado, necesita ser sacado de los tabúes y expresado en todos sus términos, con todos sus nombres, y combatirlo desde diversas tricheras", consideró.
Dijo que el análisis de este flagelo tiene que ir más allá, y que siempre es importante invitar a que no nos quedemos con una sola línea de pensamiento, "que podamos investigar frente a estas preguntas, que ojalá queden más preguntas, y haya que darles respuestas, y que los lectores sean invitados a querer saber. Es decir, aquí estoy hablando en base a mis experiencias, a mis lecturas y desde mi activismo, pero insisto en que no hay una sola respuesta".
¿Es un problema educativo?
"Es un problema del sistema. Llegamos al mundo y ya somos habladas, desde que se nos piensa, desde que se nos planifica o no, desde que se nos asigna un nombre propio, y todo esto va a representar un baño de lenguaje, un baño ideológico, cultural, que se permea como en plan cascada", afirmó Beatriz.
Explicó que va de generación a generación, y que no es propio de los hombres solamente, porque todos pertenecemos a un sistema cultural y nos criamos y crecemos en un conjunto de valores que son impuestos por el sistema capitalista y religiosoque nos va moldeando.
"Entonces suele pasar que cuando lo atribuimos a la crianza, y estamos hablando que las mujeres son las generalmente se ocupan de la crianza y de la formación de los hijos, terminamos culpabilizando a las madres de ser las responsables de enseñar a los varones a actuar de una manera y a las niñas actuar de otra manera, y esto va marcando al ser humano", expresó.
La psicóloga, egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), considera que lo mínimo que podemos hacer como sociedad es trasmitir algo de estos saberes, de estos conocimientos, para generar dudas y que la sociedad piense.
"Esa duda que se te plantea entre la misoginia y el machismo me parece fabuloso porque es como preguntarse: es lo mismo, es igual o es el esultado de qué. Todo eso hace parte de las expresiones que impulsan de un sistema patriarcal y jerárquico en el que las mujeres han sido colocadas en una posición de inferioridad, de discapacidad, inclusive, solo por el hecho de ser mujer", acotó.
Al considerarlo también un fleagelo que ha tenido también sus orígenes religiosos, la profesional advirtió que el tema viene desde que Eva tentó a Adán, según la iglesia católica.
"Desde la antigûedad se pensaba que las mujeres no debían navegar con los marinos porque les traía mala suerte, o que las mujeres no debían meterse en las conversaciones de hambres. Por supuesto la religión ha marcado sensiblemente este discurso, estas narrativas, que particularmente nos empujan hacia la culpabilización y a sentir vergûenza de actuar de un modo disidente a lo que se supone por lo moral y lo religioso debemos comportarnos", explicó.
Racismo
Al ser consultada sobre el reciente episodio protagonizado por el cantante venezolano Carlos Baute, en la ciudad de Madrid, España, durante una manifestación política, Montenegro fue enfática al afirmar que: "Estamos ante la presencia nefasta de racismo".
Hace unas semanas, Baute estuvo presente en una manifestación política de opositores al gobierno chavista en la que se sumó a los cánticos del público que utiliaron el calificativo de "mona" para referirse a la presidente encargada de la República, Delcy Rodríguez.
"Creo que nos hizo un flaco favor o un gran favor, porque pasado el shock del episodio, con las horas, y el día siguiente, me pareció fantástico que haya ocurrido esto porque fue colocado en la palestra, en las pantallas, en el público universal, puesto en relieve la existencia nefasta y la confirmación de que el racismo está vivito y coleando", lamentó Montenegro.
Calificó la conducta de Baute como estúpida e ignorante. "Es una combinación muy peligrosa. La sociedad actual con el auge de la derecha y los fascismos y eso ha sido un caldo de cultivo para que sucedan estas cosas. Es un flaco favor porque se ha visibilizado que hay racismo, que hay discriminación y es peligroso porque eso ha provocado el asesinato de personas. Lo vimos hace poco con el asesinato de nuestro compatriota Orlando Figuera", dijo.
Para la experta, no solo en Europa, también en Venezuela existe racismo, y fue demostrado en los ataques que siempre se hicieron, por parte de una fracción de nuestra sociedad, hacia el Comandante Hugo Chávez, "por ser negro, indio, por haberse autoreconocido en sus raíces y eso nos marcó favorablemente".
"Se ataca a Delcy por ser mujer, chavista, no blanca, y bueno, estaban todas las barajitas como para que se activara, en ese momento de efervescencia, el racismo nefasto. .Es muy lamentable pero al mismo tiempo mi posición en la actualidad es ambivalente", sentenció.
Lo importante, considera Montenegro es que ahora "vamos a pensarnos, vamos a abrir foros de discusión, vamos a hablar y ponerle nombre a lo que tiene nombre, vamos a enunciar lo que por décadas ha sido apagado, neutralizado", celebró.
Lo dijo en su libro, en 1993, la venezolana Ligia Montañéz, profesora y psicóloga de la Universidad Central de Venezuela (UCV): "El racismo oculto en una sociedad no racista". El texto marca y expone la existencia del racismo en nuestra sociedad venezolana.
CIUDADCCS/SABINA DI MURO/FOTOGRAFÍA: VLADIMIR MÉNDEZ
