Al derecho y al revés | ¿Atentado o circo?
Hace más de un siglo los monarcas viajaban con poca seguridad
29/04/2026.- Es conocido que un asesinato del heredero al trono austríaco y a su esposa fue el detonante que terminó desatando la Primera Guerra Mundial, donde hubo entre 15 y 22 millones de bajas.
Ese asesinato, en principio, se complicó para los nacionalistas de la Mano Negra por fallas de los terroristas que iban a asesinar a Francisco Fernando, el heredero del trono austrohúngaro.
Sin embargo, tuvieron una segunda oportunidad para llevar a cabo la misión, cuando un chofer que le manejaba al heredero, quien desconocía las calles de Sarajevo, se confundió y, al regresar a la vía escogida, se encontró de frente con uno de los terroristas que, habiendo fallado, retornaba a su casa.
A Sissi, la emperatriz de Austria-Hungría, la asesinó un anarquista por accidente cuando se dirigió a Ginebra para matar a otro personaje y al llegar descubrió que su blanco se había marchado de la ciudad.
Por la prensa se enteró Luigi Lucheni, el anarquista que buscaba notoriedad asesinando a un aristócrata, que Sissi estaba en la ciudad, en qué hotel se alojaba y el itinerario que seguiría el día de su muerte.
Fue asunto de esperar y, cuando la emperatriz iba a abordar un barco de vapor que la llevaría a la otra orilla del lago Lemán, Lucheni le clavó en el corazón una lima afilada, simulando una caída sobre Sissi, quien carecía de protección y solo la acompañaba su ama de llaves.
Hoy día los anarquistas violentos desaparecieron del panorama y a los jefes de Estado se les protege de acuerdo al peligro que les pueda acechar. Viendo el tema desde esta perspectiva, Donald Trump es un jefe de Estado, cuya vida puede correr peligro si no se le cuida.
Por eso llama la atención que un presidente como Trump, que está en guerra contra un enemigo que le tiene entre las cuentas por cobrar la muerte del jefe religioso de Irán, en momentos en que su popularidad interna cae estrepitosamente en su país, Estados Unidos, haya asistido a una cena de corresponsales extranjeros, velada anual a la que nunca asistió en ninguno de sus dos mandatos, antes del extraño evento del intento de asesinato este sábado.
Peor: que hayan publicitado la asistencia de Donald Trump desde días antes del evento.
Eso y que la seguridad del jefe de Estado yanqui no haya exigido que los huéspedes del Washington Hilton —donde dio una conferencia Ronald Reagan el día que lo tiroteó un muchacho— salieran del edificio mientras duraba el evento, más algunos detalles que se vieron en los cientos de videos que tomaron los corresponsales durante el extraño ataque de Cole Allen.
Este personaje, que fue mostrado desnudo del torso una vez detenido, llevaba una camisa de las Fuerzas de Defensa de Israel. Ingresó al salón con una escopeta, una pistola y varios cuchillos ¡de cocina!
Se llevó la seguridad de la entrada y recorrió casi 50 metros antes de ser detenido. Disparó entre 5 y 8 tiros, según los asistentes, aunque el encargado de la seguridad nacional dijo que eran 2 los que se escucharon.
Uno de esos balazos impactó el pecho de un agente del FBI que, por fortuna, llevaba chaleco antibalas y no sufrió daños. Pero eso fue abajo, donde cenarían los invitados.
Arriba hubo un caos que hace dudar al menos de la idoneidad de quienes velan por la seguridad de Trump.
Sacaron primero al vicepresidente Vance, a quien de todas maneras no tuvieron los encargados de la defensa y custodia que halarlo porque salió disparado como una gacela delante de quienes lo protegían.
Al presidente Trump lo sacaron unos segundos después, dejando espacio para que, si hubiera habido un segundo tirador, no lo fallara.
A la primera dama, Melania, se le ve correr como gacela, con los zapatos de tacón de 15 centímetros en las manos, al estilo de Patricia Poleo cuando huyó de Miraflores terminando el breve gobierno de Pedro Carmona.
Mis preguntas: Pareciera que las redes de MAGA —el partido de Trump— tenían conocimiento “antes” de los hechos, ya que, con segundos de diferencia, reaccionaron expresando que si dejan a Donald Trump seguir despedazando la Casa Blanca para construir una sala de baile, “ese ataque no habría ocurrido”.
¡Con las encuestas tan bajas es válido pensar mal, peor viendo los desastres de esta administración y la inmensa ética de los actores principales!
Domingo Alberto Rangel
