Psicosoma | Reflexiones sobre Körper 

El estar despierta al riesgo, como el experimentar, es mi libertad.

Sasha Waltz

 

28/04/2026.- La obra artística Körper, estrenada en el año 2000 por la coreógrafa Sasha Waltz, es una investigación anatómica sobre el cuerpo, el movimiento y la materia orgánica. Es una pieza polisémica, fronteriza y simbólica en la que dialogan la danza y el teatro con la música, las artes plásticas y otras formas del pensamiento, las ideas y las imágenes.

El miedo a perder la identidad y la individualidad subyace en la obra, pues aterra carecer del control del "yo", frente al deseo de inmortalidad y juventud eterna. En escena se juega con la multiplicidad de los cuerpos, los dobles y los doppelgängers, que parecen regenerarse mediante el juego de iluminación en un ambiente de experimentación médica propio de laboratorios genéticos.

Se observa la creación de "cuerpos fallidos" con extremidades duplicadas. La piel extendida, soporte del cuerpo, se masifica en un órgano común con la ilusión de los dobles; se crea así un efecto visual donde dos personas parecen compartir la misma piel en cuerpos uniformes que, en medio de las sombras, generan imágenes híbridas. Las huellas o marcas de la presión dejan su rastro en los cuerpos.

En una entrevista, Waltz señala que esto funciona como una metáfora del "otro" dejando siempre una huella en nosotros, eliminando la idea de un "yo" aislado y favoreciendo la del "yo duplicado" por el contacto. Vemos, entonces, cómo la manipulación genética puede crear replicantes donde el original se borra entre las copias. Notamos esto en los bailarines mezclados en las escenas del muro de cristal: aparecen presionados e irreconocibles, y la masa corpórea, sostenida por la piel en extrema presión, crea imágenes dantescas de un doppelgänger masivo, biológico y funcional; un cuerpo en estado natural sujeto a la experimentación.

La iluminación otorga formas e ideas a estos doppelgängers y cuerpos híbridos que asemejan centauros. El doppelgänger no es solo un reflejo físico; es el doble anárquico y destructor que todos albergamos en el inconsciente, aquel que cuestiona nuestra propia singularidad y quién es realmente el original. Simboliza el miedo más profundo del ser humano a perder el control sobre su identidad. En el imaginario alemán, el doppelgänger es una manifestación espectral idéntica a una persona viva, que suele traer malos augurios. Desde la psicología, Jung habla del Schatten o "la sombra", esa parte de la psique reprimida que proyectamos en los demás; aquello que negamos de nosotros mismos, pero que sigue existiendo, esperando salir.

En la escena del muro, la luz se maneja para que el cristal sea —o parezca— un espejo, permitiendo que el bailarín se refleje con el compañero que está detrás. Al mezclar ambos cuerpos, la identidad se desvanece.

La ciencia ha confirmado que los doppelgängers son fenómenos genéticos con una base estadística. El genetista Manel Esteller demostró que personas sin parentesco biológico comparten variantes genéticas específicas en los genes responsables de la formación de rasgos faciales, como la estructura ósea, la nariz, los ojos y la barbilla. Estas coincidencias ocurren porque, aunque el ADN es único, la cantidad de combinaciones posibles para construir un rostro humano es limitada. Con una población global cercana a los ocho mil millones de personas, es estadísticamente posible que existan individuos con similitudes genéticas superiores al 80%, lo que resulta en parecidos físicos casi idénticos.

Cabe acotar que los doppelgängers no comparten la misma personalidad, la cual está determinada por una compleja red de interacciones ambientales, culturales y experienciales.

En relación con la obra Körper, nuestro cuerpo es una máquina vital en continua regeneración que parte de una función neurobiológica interna (el ADN), la cual es modificada por factores externos. Somos capaces de reprogramar nuestra biología. Estos son hechos demostrados por la epigenética. Es fundamental conocer que no solo tenemos genes fijos e inmodificables, y que los cambios son posibles porque

... nuestro cuerpo es una máquina maravillosa diseñada para repararse y adaptarse si le damos las herramientas adecuadas. No se trata de buscar la perfección ni de cambiarlo todo de golpe, sino de adoptar pequeños hábitos diarios a favor de nuestra salud. (Alexandre Olmos).

 

Rosa Anca


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