La locura y las letras | Donald Trump y su enorme dificultad para...
la negociación
26/04/2026.- Sobre la personalidad desajustada de Donald Trump se ha escrito bastante. Algunos han expresado que está loco; otros, que pudiera ser un genio de la negociación. Como dice la conocida frase: "Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario". En todo caso, recientemente, integrantes de la APA (Asociación de Psiquiatría Americana) divulgaron un comunicado indicando que el presidente Trump no era apto para gobernar. Informaron al Congreso de los Estados Unidos que "Trump es psicológicamente inestable y peligroso".
Además de estos señalamientos, se ha planteado que podría padecer del síndrome de narcisismo maligno, descrito por Erich Fromm en 1964, teoría a la cual yo me adscribo y que desarrollé hace unas semanas en estas mismas páginas, en un artículo en el cual describí que se trataba de una persona
... que no logra sus propósitos, los cambia constantemente sin éxito y su ego se fragiliza rápidamente, buscando la amenaza constante y la venganza como únicas salidas. Si, además, por razones de la edad, aparecen distorsiones cognitivas y frecuentes lagunas mentales, cuadros característicos de senilidad, graves para un presidente en ejercicio, con poderes extraordinarios, los riesgos para la paz y la supervivencia del mundo son inconmensurables.
En la prensa de los Estados Unidos han aparecido recientes análisis sobre la conducta de Donald Trump, con la cual exhibe lo que los expertos en salud mental forense denominan la "tríada oscura" de los rasgos de la personalidad: narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. En el caso de Trump, no lo presentan como un veredicto clínico, sino como el juicio ponderado de un grupo de expertos, basados en la observación clínica de su conducta y sustentados en "evidencia sólida, consistente, creciente e irrefutable".
Las personas con estas características visualizan toda negociación como una guerra para destruir al oponente y ganar de manera contundente; no buscan lograr acuerdos beneficiosos para ambas partes. Entre las principales dificultades de este proceso y que generan todo tipo de obstáculos están la falta de empatía y un comportamiento sádico hacia el oponente, por lo cual no es el acuerdo el principal objetivo, sino ocasionar el mayor dolor posible.
Mentalidad del "todo o nada"
Ganar significa que el otro pierda todo. Utilizan la manipulación, la mentira y el cambio constante de exigencias para hacer dudar al contrario de la realidad y mantener el control.
Presentan conductas paranoides cargadas de desconfianza cuando ocurre el desacuerdo. Sus exigencias se vuelven irracionales, no reconocen sus errores y las negociaciones se estancan con frecuencia. Utilizan entonces la táctica de la interrupción súbita de la comunicación para aumentar la presión sobre el oponente y que ceda en sus demandas.
Es frecuente el manejo de la proyección: acusar al oponente de ser el emisor de comportamientos manipuladores y mentirosos y el causante de las dificultades para el acuerdo definitivo. Vuelven con engaños y falsas promesas a la mesa de conversaciones para atraer al oponente e intentan llevar el tratado al punto inicial a fin de confundirlo, que ceda en sus demandas y obtener así la máxima ganancia, y no ganancias compartidas.
Por tal razón, una negociación con un narcisista maligno que se cree con poderes omnímodos resulta compleja, difícil y las más de las veces inútil. Hay que recurrir a un tercero en disputa, aceptado por las partes, que pueda ayudar a establecer un equilibrio para llegar a acuerdos.
Aun así, sentarse siempre es la mejor opción para negociar con un narcisista maligno con poder. Evita el despliegue de conductas psicopáticas agresivas y desproporcionadas movidas por su malignidad narcisista.
Humberto Castillo Gallegos
