Caracas una hechicera inolvidable|A propósito del nombre de mi columna

23/04/2026.- Hablar de nuestra ciudad, Caracas, es evocar un pasado sin retorno que trae vibrantes recuerdos de noches memorables.

Son precisamente sus vampirescos personajes nocturnos quienes la convierten en una metrópoli de cimas y abismos, pero también en una hechicera que te absorbe desde lo más dulce de su néctar hasta quedarte saciado con su hiel.

Sí, Caracas es esa capital ruidosa, distante, impetuosa, pintoresca y multisápida; es la misma que te recibe al culminar la jornada o los fines de semana y te invita a ir a lo más abyecto de sus antros, bares, discotecas o simplemente rodearte de panas en las avenidas, calles, centros comerciales, sitios gastronómicos o plazas públicas para gozar de una buena rumba al calor del Caribe.

Sin embargo, esos mismos protagonistas nocturnos han resultado alucinados por sus tentaciones a lo largo de décadas, dejándose arrastrar por sus vicios al punto de convertirse en borrachos empedernidos, drogadictos, ludópatas, sinvergüenzas, mezclados con meretrices, traficantes y privados de libertad.

Esta columna va especialmente dedicada a las damas y caballeros que han degustado el beso agridulce de Caracas en lo profundo de su ser, marcando su idiosincrasia y cultura; pero también a ese grupo de trabajadores conformados por hombres y mujeres, quienes alimentan el engranaje noctámbulo con sus dignos oficios como bartenders, porteros, seguridad, taxistas, mototaxistas, vendedores de arepas, cachapas, hamburguesas y perros calientes que deleitan nuestro paladar al disfrutar el amanecer del Waraira Repano.

Sean bienvenidas y bienvenidos a Caracas, una hechicera inolvidable.

 

José Antonio Ramírez


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