“La Colmenita” promueve el legado humanista del Dr. Jesús Yerena

Carmen Hurtado: Elaboración de muñecas sanadoras preserva vocación de servicio familiar

El galeno fundó el primer Museo Anatómico del país, ubicado en la UCV, como parte de la Facultad de Medicina.

 

23/04/26.- Cada día se conoce más acerca de la vida y obra de personajes emblemáticos de Caracas, como el reconocido médico Jesús Antonio Yerena Ravelo, nacido en Tacarigua de Mamporal, Estado Miranda, el 12 de enero 1917 y fallecido en Caracas en 1970.

Este galeno hizo de la urbe capitalina su ciudad y núcleo de aprendizaje y enseñanzas. Desde muy joven mostró un gran interés por el deporte y la educación física, fue alumno directo del destacado profesor de anatomía, Dr. José Izquierdo, de quien adquirió la vocación de anatomista meticuloso y acucioso.

Durante sus estudios de medicina, obtuvo varios reconocimientos como el diploma de sobresaliente en varias materias del Pensum Universitario, el diploma de externado por concurso del Hospital Vargas de Caracas y el diploma de Médico Interno por concurso del Hospital Vargas. Del ilustre galeno venezolano, se reconocen numerosos aportes efectuados al estudio de la Anatomía Humana, a nivel nacional e internacional.

Hoy en día, en la comunidad de Providencia, ubicada en la  parroquia Altagracia, le sigue en legado la profesora Carmen Hurtado descendiente del Dr. Yerena por la rama materna. Una de tantas protagonistas de los cambios y transformaciones en el ámbito cultural que hacen vida en las 22 parroquias capitalinas.

La docente lleva casi una década dedicada a implementar los valores de convivencia en los niños de su comunidad.

 

El equipo reporteril de Ciudad CCS, dio con el trabajo de Carmen, y se dispuso a profundizar sobre esta docente egresada de la Universidad Nacional Simón Rodríguez (Unesr).

Relata a la reportera con orgullo, que la familia Yerena ha estado vinculada a lo largo de varias décadas al servicio en distintas áreas: medicina, mecánica, carpintería, costura, docencia, entre otras profesiones u oficios.

La Casa de los Yerena y las muñecas sanadoras 

La residencia donde habita cuenta con más de 100 años y aún así alberga el proyecto escuela “La Colmenita Familia Yerena”, un espacio donde los niños de la comunidad Providencia aprenden, dibujan, siembran, crean, juegan, cantan, bailan y desarrollan otras actividades que complementan su educación.

Pero en esa colmena ocurre algo más interesante y fuera de lo común, sobretodo terapéuticamente hablando y que se hace parte de la herencia del oficio de sanar: Las “muñecas gorditas”, son una iniciativa didáctica de Carmen Hurtado, que surgió desde su propia experiencia con el bullying en la infancia, y que la impulsó a buscar una manera pedagógica de generar conciencia en los niños combinando la pedagogía y la creatividad.

Vistosas, cada una distinta, de diversos colores sus vestidos, y hechas a mano, llevan un mensaje inclusivo que rompe con los estereotipos impuestos desde otras latitudes y se conectan con la belleza de cada ser humano, reforzando el valor de la autoestima, la aceptación, el respeto y la tolerancia por la diversidad de fisonomías.

“Yo también soy gordita y de pequeña sufrí acoso por parte de mis compañeros motivado a mi apariencia; esta experiencia de alguna manera, me impulsó a concientizar y apoyar a los niños en torno a este flagelo tan frecuente en la actualidad, con el surgimiento de las redes sociales”, acotó.

Confección de muñecas sanadoras son una práctica terapéutica que brinda apoyo emocional frente al acoso escolar.

 

Hurtado asegura que mientras los niños confeccionan las muñecas aprenden a no discriminar a ninguno de sus compañeros, vecinos, amigos y familiares, mientras siembra los valores del respeto, la tolerancia y refuerza en ellos la valoración de sus cuerpos tal cual como son.

Se elaboran con material de reciclaje y también confeccionan corazones que sirven de sacheteros, rellenos con hierbas aromáticas que cosechan en su propio conuco.

Hurtado acota que esta técnica les añade un valor muy especial a cada pieza, ya que además de adornar, el aroma queda impregnado en la muñeca por un largo tiempo.

“Las muñecas de trapo son un legado ancestral, mientras elaboran las muñecas sanadoras, participan en las charlas y hemos descubierto que el acoso no es solo al gordito, también es hacia el flaquito, por el color de piel, el tipo de cabello, un lunar; en fin, les transmitimos la autovaloración para enfrentar este flagelo”.

La docente afirma que mediante esta práctica terapéutica emocional, se combate el machismo, promueve la equidad de género, ya que no solo las niñas hacen las muñecas sino que los varones participan y realizan un gran trabajo.

Terapia y dulces tradicionales, buena combinación

Este proyecto educativo complementario se fundó hace 9 años, en la casa de los Yerena, en la parte baja en medio de un vasto terreno donde los niños, además, tienen contacto con la naturaleza mientras adquieren conocimiento sobre el cuidado del planeta y a preservar cada espacio verde que los rodea.

Rodeados por matas de cambur, lechosa, entre otros rubros aprovechables, se sumergen también en las clases de gastronomía dictadas por la madre de Carmen, enseñando a los pequeños, recetas autóctonas como las torticas de arroz, el dulce de lechosa, las panqueas de cambur y un sin fin de dulces criollos.

Chamitos expresan en sus creaciones el amor por su ciudad y motivan a chamos de otras parroquias.

 

 

El objetivo es vincular a los más pequeños con sus raíces gastronómicas y sentido de pertenencia con la ciudad, aunado a valorar y promover la buena alimentación.

“Mi mamá Carmen Luisa Yerena se encarga de enseñarles a los niños cómo se preparan los dulces tradicionales. Recientemente en Semana Santa hicimos todo lo que lleva coco: Majarete, cocada, arroz con coco, dulce de coco, para preservar la identidad y tradición de los caraqueños”, dijo.

Martes y jueves el espacio acoge a los niños que dan rienda suelta a la creatividad y desarrollan otras habilidades complementarias.

 

Hurtado guió al equipo de Ciudad CCS para conocer la escuelita, un gran salón dividido en ejes temáticos: El rincón de los próceres, la biblioteca, el área para las manualidades, la confección y artesanía. Un poquito más allá está el espacio de la cocina donde los más pequeños aprenden a preparar sus sabrosas y nutritivas meriendas.

Carmen indica que la cultura tiene un ambiente especial reservado en la escuelita, con el fin de conectar a sus integrantes con las tradiciones, bailes y creencias religiosas que se practican en la parroquia de generación en generación, además de la danza, el teatro, la música y las manualidades.

La Cruz de Mayo con material reciclado  y un San Juan gordito ataviado con sus mejores galas, así como los Tres Reyes Magos tienen su lugar especial en la Colmenita, escuela que siempre es invitada a participar en cualquier actividad dentro de la parroquia y otros espacios como la Casa de la Cultura Alí Primera, La Galería de Arte Nacional, En la tradicional bajada de Pacheco y la llegada de los Reyes Magos.

Estos encuentros se realizan en el Parque Verde ubicado en la esquina de Providencia en la parroquia Altagracia, donde también ofrecen funciones de teatro, danzas y bailes tradicionales para el deleite de los habitantes del sector y otras comunidades aledañas.

“Cada actividad que hacemos busca inculcar en nuestros niños el sentido de pertenencia, el arraigo por su cultura, las tradiciones propias y el sentir caraqueño en sus corazones”, agregó.

Asimismo, la profesora Carmen resaltó que se desarrollan actividades ecológicas con los niños, como la siembra en el conuco de plantas ornamentales y medicinales como la Cayena, la Moringa, el Malojillo, Toronjil, Flor de Jamaica, Romero, Ruda, Llantén entre otras.

Las plantas también enseñan a los pequeños a relacionarse con la naturaleza, además de sembrar otros rubros en el conuco de la escuelita.

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Un espacio de inclusión para niños "azules"

En la escuelita de la familia Yerena también los niños llamados "azules",  encuentran un lugar para ser ellos mismos. “Tengo un alumno que ingresó de la edad de 4 años y aún continúa con nosotros, no se ha querido ir de aquí, además, es artesano y realiza piezas hermosas”, acotó, entre risas.

La docente comenta con orgullo que se han incorporado en su escuelita varios niños con alguna discapacidad intelectual o condición del espectro autista; para ella, su presencia es un motivo de satisfacción, ya que puede brindarles un espacio amoroso y seguro para su desarrollo junto a sus pares.

Además, afirma que al integrarlos a este proyecto se genera una mayor conciencia en los otros niños que trasciende a los padres y representantes, para impulsar el respeto a la neurodiversidad, con su inclusión en el proyecto educativo que dirige.

El Parque verde acoge a los habitantes del sector para disfrutar de la musíca y las expresiones artisticas que realizan los pequeños de la Colmenita.

Además, refiere que al integrarlos a este proyecto se genera una mayor conciencia en los otros niños que trasciende a los padres y representantes para impulsar el respeto a la neurodiversidad.

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De taller en taller

Las muñecas sanadoras de la profesora Carmen Hurtado, han ganado reconocimiento como terapia alternativa, y van de manera itinerante a distintos lugares a brindar un mensaje de amor, aceptación y autovaloración. Son un símbolo del feminismo que se posiciona con fuerza frente a la contracultura que busca perpetuar los preceptos patriarcales y la estigmatización de la mujer venezolana.

En el Cepap se llevó a cabo el Taller de Muñecas Sanadoras.

 

Al Taller de Muñecas Sanadoras, lo acompañan los niños de la colmena, y es dictado en la sede del Centro de Experimentación para el Aprendizaje Permanente (Cepap), con la intención de sanar, recrear y transformar a las y los participantes.

Durante la jornada las familias que participan reciben diferentes terapias alternativas que permiten introducirse y mejorar el tema de salud biopsicosocial.

Este proyecto "Colmenita Familia Yerena", es un ejemplo fehaciente de que la educación de la mano de la creatividad, la cultura y el poder popular organizado puede transformar las comunidades en un espacio inclusivo, para sembrar las semillas de la tolerancia, el respeto, la empatía y erradicar los antivalores.

Además de preservar el aservo histórico de los personajes emblemáticos de la ciudad y reafirmar el sentido de pertenencia por su parroquia, afianzando en ellos el orgullo del gentilicio venezolano.

ROXIBEL LAIRET / FOTOGRAFÍA: VLADIMIR MÉNDEZ / CIUDAD CCS


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