Retina | Trump y la sinrazón

20/04/2026.- La ventaja que nos brinda Trump es que presenta de manera cruda la realidad de la actuación de Estados Unidos como poder imperial. No hay disimulo, los caprichos de Washington se exponen en toda su desnudez insustancial.

Ayuda el hecho de que Trump se haya rodeado de los más torpes ejecutores de política exterior que haya exhibido Estados Unidos.

Sin embargo, no es una política imperial distinta. Solo es más burda. Los Clinton u Obama han mantenido también la misma dirección de avasallamiento.

Cualquier nación del mundo que decide no gravitar en la órbita que fija la élite estadounidense es de inmediato ubicada como blanco de ataque y en la agresión participan otros países que padecen de la imposición imperial que conviene a sus élites.

Es una conducta que se ha repetido desde 1945 y que tiene expresión en la conformación de las instituciones internacionales que se supone deberían contribuir a una convivencia internacional signada por la paz y la amistad.

Algunos pensaban que Ronald Reagan o los Bush habían alcanzado el límite de uso de la brutalidad como elemento central de la política exterior, pero Trump ha demostrado tener un especial talento, pues ha sumado a la brutalidad la desvergüenza y la torpeza.

El trato a los niños emigrantes encarcelados en Estados Unidos, su política contra México, Cuba, Irán, China y Venezuela, demuestran que no hay ninguna mesura cuando se trata de promover posibles ganancias de sus más cercanos amigos empresarios.

Todo esto ocurre en un momento en que el planeta pareciera avanzar hacia la posibilidad de un entendimiento distinto, en el que otras voces puedan expresar con contundencia intereses distintos a las simples órdenes que se imponen desde la Casa Blanca.

De conformarse el mundo en esa dirección, estaríamos más cerca del sueño de Bolívar de lograr “un equilibrio del universo” y de nuestra visión como país para contribuir a un mundo multipolar y pluricéntrico.

Me gustaría creer que la absoluta torpeza de Trump permitirá que sean muchos los países que vean con toda claridad el peligro y el daño que produce el aceptar las imposiciones, sin sentido, del poder centrado en Washington.

Pero no debemos pensar que se trata solo de Trump; es una forma de pensar y actuar de un sistema que, por el bien de la humanidad, requiere de contrapeso.

No es solo Trump, también es la Clinton celebrando con una carcajada el asesinato de Gadafi y es Obama celebrando la caza de Bin Laden. Es un sistema sin razón.

 

Freddy Fernández

@filoyborde


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