Comentarios noticiables | Reflexión sobre golpe de Estado 11-A de 2002
A 24 años del rescate del presidente Hugo Chávez Fría
18/04/2026.- Hace 24 años de aquel fatídico día 11 de abril de 2002 en que ocurrió el golpe de Estado contra el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías. Ese día, Chávez recibió una llamada telefónica del comandante de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz, que, informado de los acontecimientos golpistas en Venezuela, le aconseja que no se inmolara porque, a diferencia del presidente de Chile Salvador Allende, que murió combatiendo sin soldados el 11 de septiembre de 1973, él contaba con miles de soldados y un pueblo dispuestos a vencer, resistir o morir. De modo que fue posible la movilización cívico-militar para rescatar a Chávez, restaurar el orden constitucional y poner el sello protector de la soberanía e independencia nacionales. Todo esto fue una tarea común reveladora del carácter dependiente de la ultraderecha entreguista venezolana a los intereses imperiales estadounidenses.
El golpe de Estado a Hugo Chávez constituyó un típico caso de injerencia en los asuntos de Venezuela.
El golpe de Estado, los presidentes de Estados Unidos (EE. UU.) no tienen que inventarlo por fuera, culpando a los países de antidemocráticos cuando no se doblan a su política exterior; lo tienen realmente ahí, en su casa, y en forma contundente y brutal. Por ejemplo, el asalto a la Casa Blanca fue un intento de autogolpe de Estado que se produjo el 6 de enero de 2021 bajo la dirección de Donald Trump (el hoy presidente de EE. UU.), manifestación "Salvemos América" contra la elección de Joe Biden.
Para Chávez no fue tan difícil tener una visión clara de la lealtad de su pueblo, que ya era muy distinto a lo que era en tiempos de los gobiernos de Acción Democrática y Copei. El pueblo tenía muy claro que Venezuela y América Latina estaban llenas de informaciones falsas donde el futuro de su población civil se decidía en su ausencia.
Chávez siempre habló a su pueblo con la seriedad y profundidad de sus palabras. Habló con claridad, con precisión y brevedad para contribuir a nivelar el terreno en el juego político nacional y así empoderar a la inmensa mayoría de venezolanos para su incorporación al debate sobre el futuro de la República Bolivariana de Venezuela. De aquí surgió todo el avance político participativo que comenzó a desarrollarse para liberarse del neoliberalismo, el sistema financiero occidental desregulado que sigue pulsando a fondo el botón del miedo como una verdadera arma de destrucción masiva. Chávez siempre criticó en la ONU y en otros organismos internacionales el mercado financiero desregulado dirigido desde la Casa Blanca, irresponsable ante todo, excepto ante sus enormes ganancias, que son tan letales para la vida en el planeta como el calentamiento global, la desaparición de la capa de ozono, el genocidio en Palestina o las bombas nucleares.
En Venezuela, Chávez consiguió la simpatía y la empatía de su pueblo, al que conquistó fuera del poder. Ganó las elecciones para la presidencia de Venezuela el 6 de diciembre de 1988, con el 56% de los votos, mediante una Constitución burguesa, cuya toma de posesión se dio el 2 de febrero de 1999.
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Chávez, al poner al descubierto una lucha contra el imperialismo norteamericano y hacer uso correcto y eficaz del poder real del país con las reservas de petróleo más grandes del planeta, EE. UU. trata de liquidar la Revolución Bolivariana a cualquier precio con la embestida de un decadente imperio que hoy atraviesa la crisis de inestabilidad de su moneda más fuerte: el dólar. El golpe de Estado del 11 de abril de 2002, iniciado por la derecha pitiyanqui y diseñado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana, no logró ramificarse en todo el territorio nacional porque el encendido pueblo venezolano leal al comandante Chávez y militares dignos a la patria de Bolívar dieron final a la acción socialmente peligrosa del golpe contra Chávez, rescatándolo sano y salvo el 13 de abril de 2002, y restableciendo su acción de gobierno para cumplir y hacer cumplir la Constitución y la ley.
Por todas estas reflexiones sobre el golpe de Estado contra el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, la Revolución Bolivariana está obligada a redoblar la vigilancia y poner de manifiesto una vez más su fuerza moral y su profundo grado de pureza. Los hechos de alta traición a la patria deben sancionarse con penas ejemplarizantes conforme a lo dispuesto en la Constitución Nacional.
Con el golpe de Estado se ha podido intuir que la Revolución no se debilitará, sino, por el contrario, ha salido más fortalecida, como ha querido siempre, con la actuación digna y valiente de la dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), de informar siempre la verdad al pueblo y no mentir jamás. Hoy nos falta lavar de forma ejemplar el ultraje que constituye el secuestro del actual presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y su esposa, Cilia Flores, por parte de la Administración Trump. Puede haber quienes violen el Derecho Internacional, pero el peso inexorable de la justicia internacional caerá sobre ellos lo más pronto posible. Una verdadera revolución no admitirá jamás la impunidad.
J. J. Álvarez
