Memoria de un escuálido en decadencia | Paz
20/02/2026.- ¡No queremos que estalle la paz! Los que nos conocen a nosotros saben que nunca nos ha gustado la paz, y eso es lo que nos ha dado el chavismo desde que llegó al poder, a pesar de que nosotros hemos hecho todo lo posible porque la guerra esté siempre presente. Desde el 11 de abril de 2002, cuando aquel heroico y bien merecido golpe de Estado —¡y te queremos, Pedro!—, nosotros veníamos siendo amantes de la guerra y estábamos bien lejos de la paz. Después han venido muchas otras ocasiones en las que la gente ha sabido cuál ha sido nuestro comportamiento. Ahora, cuando estamos a punto de tomar el poder... es decir, cuando el compañero Trump nos lo entregue, porque, es cierto, nosotros no hemos podido llegar a Miraflores a pesar de que hemos hecho todo lo posible y mucho más, y eso que nos comportamos como lo que no somos, es decir, gente decente y pensante. De decente, un carajo, y pensante... más o menos... Estamos indecisos porque seguimos siendo amantes de la guerra, amantes de seguir creando condiciones para que se arme un peo, y ver si es posible, y Dios y la Virgen y Trump quieren, y llegamos al poder, porque no es buena esa vaina de que la dictadura siga teniendo todo el poder, a pesar de que ya se ha demostrado que el compañero Trump es el que manda, pero también se ha demostrado que siente un desprecio por nosotros del carajo. Hasta cierto punto tiene razón, porque nosotros recibimos todo el dinero del mundo, que no se para ni un momento, para hacer la guerra y tumbar a los dos dictadores anteriores, y, sin embargo, no amarramos nunca los caballos en Miraflores, como decían los izquierdosos de hace mucho tiempo ya.
En fin, que vivimos una paz chavista y nosotros queremos armar un peo, una guarimba bien arrecha, para que nos entreguen el poder, pero también sabemos que eso no es posible, porque el compañero Trump es capaz de enviarnos a la policía esa arrechísima que mata maestras y al que se le ponga por delante, es decir, a la ICE. Además, ya nos envió un mensaje donde nos dice que primero es la estabilización, después la recuperación y luego la transición; así nos dijo y así lo dio a entender también el compañero que vino, que está al frente del Comando Sur. "Aguanta, piojo, que la noche es larga", nos dijo el hombre. Pero a nosotros nos parece que esas son las mismas vainas que pedía el ladronazo del Juan Guaidó, es decir: "Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres".
Queremos ejercer el poder. El compañero Trump debe tener confianza en nosotros. Lo que pasa es que hemos sido muy bandidos. ¡Carajo! Dígame cómo hemos robado con esa Asamblea Nacional en el exilio, y con la gentecita de Citgo, ¡carajo!, y con el Banco Central en el exilio, ¡no joda! En fin, lo que hemos hecho nos llena de muy poca vergüenza, porque ya la gente en 26 años de dictadura nos ha conocido bastante; todavía le estamos debiendo unos reales al hombre que planeó la operación Gedeón, que no sirvió para un carajo. Es verdad que estamos esperando, pero esa espera es angustiante y eso no es bueno. Por eso el compañero de la UCV, el gordito, como le decimos cariñosamente, tiene rato que se está preparando con una bandera de Estados Unidos que lo cubre todo, para salir a la calle y darle vivas a Trump y a todo lo que se le ocurra, y que se quede con los países y las islas que le dé la gana, pero que nos ponga a nosotros en el poder, que bastante que nos hemos jodido y bastante odio que hemos repartido por todas partes para que nos respeten esa cuerda de marginales.
El papá de Margot llegó diciendo: "Hay mucha paz y esto va para largo. Hemos aprendido a ser pacifistas, pero, también, a la hora de un peo, le echamos bola, ¡así que mosca con una vaina! Trump viene, y viene arrecho con nosotros porque somos malos que jode. Ojalá Guaidó y todos los que están en el exilio le entreguen todo el dinero que se han robado para ver si el compañero Trump se queda tranquilo por un rato, porque en verdad que hay gente que roba, pero nuestros compañeros abusan". Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: "¡Yaaaaa, gran carajo! ¿¿¿No te cansas nunca???".
—Cuelga colgada, cuelga en el viento, la gorda luna de Barlovento... —me declama Margot.
Roberto Malaver
