Letra veguera | Lenguaje y soberanía
La libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del universo.
Simón Bolívar
15/04/2026.- El discurso del caos es una herramienta tan poderosa que a menudo es usada para desestabilizar, tumbar gobiernos, asesinar presidentes, sembrar confusión. Desde el ataque del 3 de enero efectuado por Trump, muchos han intentado "caotizar" tanto las palabras como las acciones de Delcy Rodríguez como presidenta (E) después del bombardeo del 3 de enero de este año.
Aunque la contradicción parece ser una condición humana, algunas de las que nos han acostumbrado son tan extrañas que resultan difíciles de descifrar. ¿Cómo es posible que, con tantas plataformas y canales de expresión, ficción, diccionarios ideológicos y de otros estilos, aún se insista en que no hay libertad de expresión o respeto por los derechos humanos en Venezuela? Con el término "soberanía" ocurre que esta ha sido violentada o violada y algo debe hacerse para resarcir el daño.
No hay dudas de que este discurso, promovido tanto por actores internos como externos, lo que siempre ha buscado es generar una matriz de opinión que justifique la intervención y el control de nuestra República Bolivariana de Venezuela. Es cierto que la soberanía nacional presenta hoy una grieta inocultable, después del bombardeo y secuestro del presidente Maduro y Cilia Flores. El ataque en cuestión no fue un juego de luces de bengala. Se ha hablado de traición, de golpe de Estado. En términos militares gringos, fue una extracción que ha dejado al país sin presidente y, en otro sentido, en estado de shock, como ha sido el caso de muchos habitantes de Caracas, en particular a quienes viven en Ciudad Tiuna, ciudad ubicada dentro del Fuerte Militar.
Una de las principales contradicciones que se observa en el discurso opositor y de algunos organismos internacionales es la aplicación ilegal y selectiva de la justicia imperial.
Se presentó a Maduro y a Cilia Flores como unos delincuentes que han cometido delitos y son "detenidos" y juzgados en EE. UU. Esta estrategia busca socavar la credibilidad del sistema político venezolano y, al mismo tiempo, dar por cierto que existe un Estado opresor y delincuencial. Esta misma matriz se usa para movilizar a la opinión pública internacional y a organizaciones no gubernamentales como ONGs que, en muchos casos, replican sin fundamento estas acusaciones sin un análisis o verificación de los hechos.
Desde siempre, el Gobierno de Estados Unidos ha tenido sus garras puestas en Latinoamérica y su empeño descarado por su desintegración, y no ha dejado de recurrir a tácticas extremadamente agresivas, como una vez más lo hace con Venezuela, acusando de narcotraficante al presidente Nicolás Maduro. Si bien esta acusación se dirige a la pareja presidencial o a una persona en específico, esto tiene como efecto la criminalización indirecta de toda la población, justificando políticas migratorias y de persecución que ya hemos visto en la estigmatización y deportación de venezolanos y su vinculación con organizaciones criminales, como el Tren de Aragua.
Debemos precisar, sin duda, que es un plan mayor de la guerra híbrida, en la que las acusaciones de narcotráfico sirven para deslegitimar al Gobierno y generar una justificación para la intervención militar, el endurecimiento de las sanciones y, como salta a la vista, robarnos el petróleo y todos nuestros recursos naturales.
La supuesta lucha contra el narcotráfico también se ha usado para justificar la presencia militar estadounidense en el Caribe.
Estrategia y repliegue
La orden de Trump al ejército de Estados Unidos para que entre en el sur del mar Caribe con el pretexto de combatir el narcotráfico es una clara muestra de esta estrategia. Esta acción, bajo la fachada de cooperación, representa una amenaza usual y ordinaria contra la soberanía venezolana y busca establecer una presencia militar en la región.
En este contexto, el caos no es un simple accidente.
Ayer, 13 de abril, Venezuela mostró al mundo que somos un país soberano basado en principios constitucionales. A la presidenta (E) le ha tocado convivir con el monstruo. Lo hizo su hermano Jorge con los asesinos de su padre en la época de Carlos Andrés Pérez.
En uno de los prefacios que Elías Canetti hace a su ensayo Conciencia de las palabras, dice que podría parecer sorprendente hallar en su obra, lado a lado, a figuras como Kafka, Confucio, Büchner, Tolstói, Karl Kraus e Hitler; catástrofes de magnitud tan terrible como la de Hiroshima y consideraciones literarias sobre la escritura de sus Diarios o el origen de una novela. —Pero era justamente esta yuxtaposición —dice— lo que me interesaba, pues solo en apariencia se trata de temas incompatibles.
Canetti
Lo público y lo privado, señala, resultan hoy en día inseparables: "Se interpenetran recíprocamente de un modo que antes era inimaginable". Los enemigos de la humanidad han ganado poder rápidamente, negando muy cerca al objetivo final de destrucción de la Tierra; es, por lo tanto, imposible prescindir de ellos y dedicarse a la contemplación exclusiva de aquellos paradigmas espirituales que aún signifiquen algo para nosotros".
El chavismo sigue vivo con su Fuerza Armada cultivando los legados de Bolívar y Chávez.
Federico Ruiz Tirado
