Rostro de mujer | La vida es un gran tatami donde se lucha...
con el corazón
11/04/2026.- Heredera de un sistema de artes marciales con sello venezolano y educadora de vocación, Norbelys Karina Noriega Rojas transforma la disciplina del karate en una herramienta de vida. Para nuestra invitada en Rostro de mujer, el cinturón negro no es solo un grado de maestría; es el hilo conductor que une su pasado, su presente y el legado que construye día a día.
Hija orgullosa de Asbel Noriega —pionero con 42 años de trayectoria y creador del Sistema Experimental de Artes Marciales SAI—, Norbelys Karina creció entendiendo que la batalla más importante no es frente a un oponente, sino ante las propias limitaciones.
Aunque nació en la capital, su historia está marcada por la nostalgia. Dos años en Maracay bajo el amparo de sus abuelos, quienes le brindaron amor y cuidados mientras su madre, María Rojas, se establecía en Barquisimeto, definieron su infancia. Aquella distancia se transformó en su mayor aprendizaje. "Ese apego me enseñó a valorar la presencia. Hoy, junto a mi esposo y mi hijo Sebastián, mi premisa es la unidad familiar".
Esta sensibilidad la llevó a fusionar dos mundos: la educación preescolar y las artes marciales. Como TSU en Educación y licenciada en Artes Marciales, Norbelys Karina ha encontrado en los niños su mayor campo de cultivo, replicando la labor de su padre, quien también comenzó entrenando a los más pequeños.
Hace tres años, enfrentó su prueba de fuego: la partida de su progenitor. "Él fue mi guía y mi norte", confiesa. De él heredó la técnica, pero sobre todo los pilares de la disciplina y el carácter. Hoy, como representante de la Academia Asbel Noriega, aplica esa filosofía de no rendirse jamás.
Bajo su tutela, la institución ya cosecha frutos internacionales con atletas panamericanos y medallistas de Juegos Nacionales. "A mis deportistas les enseño que somos campeones para la vida; la carrera marcial es para siempre", afirma con la determinación de una mujer guerrera.
Su motor tiene nombre y apellido: Junior Mosqueda, su esposo desde hace 21 años. Medallista nacional y entrenador, representa para ella su ejemplo de valentía. Juntos han superado "inviernos" como la pandemia, transformando el encierro en una oportunidad para fortalecer su unión y reinventarse.
Más allá del deporte, a Norbelys Karina le conmueve la vulnerabilidad infantil. Su sueño es un mundo sin niños en la calle, y por ello su trabajo en la academia es también una labor social: formar ciudadanos con temple.
Con la meta puesta en las Olimpiadas y los próximos Juegos Nacionales, Norbelys Karina no se detiene. Cuando las fuerzas flaquean, recurre a la oración para recuperar el equilibrio. Su mensaje para la mujer venezolana es un grito de esperanza: "Sean perseverantes, luchen por lo que quieren; el cielo es el límite".
Orgullosa de ser un Rostro de mujer, Norbelys Karina es el vivo ejemplo de que la vida, como el karate, no se trata de no caer, sino de levantarse siempre con la guardia en alto y un espíritu inquebrantable decidido a vencer.
Más que karate, formamos campeones para la vida.
Nirman García Berbeo
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