Tejer con la palabra | Sensualidad y transgresión
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Sensualidad y transgresión en Li de Adriana Tafoya
Li. Adriana Tafoya. Monterrey, Ediciones Morgana, 2024.
Tuve un encuentro con la poesía de Tafoya en 2008, en el Foro Internacional de Poesía La mujer rota, realizado en el marco de la Feria del Libro de Guadalajara. Allí, poetas de diversos países, denunciaron el fenómeno de la violencia contra la mujer. De ese evento nació un libro que lleva el nombre de la obra La mujer rota de Simone de Beauvoir, a quien se homenajeó por el centenario del texto. En él se reúnen poemas, sobre todo, de Latinoamérica, donde está uno de Tafoya en que dibuja a una mujer cándida, temerosa del asedio a su alrededor y de la violencia, y que, en la huida ante la agresión, se desvanece.
Hoy leo Li y siento el tono de denuncia sobre esta violencia expandido a un grado que mueve la consciencia, dando una resolución transgresiva que encara una violencia aún más oculta porque se halla naturalizada y que, pese a los intentos de hacerla visible, se ha vuelto una polémica ante la que rehuimos. Aludo a la violencia que el español entraña y que sus hablantes cuestionamos; esa que enmarcamos en la violencia simbólica y que nos hace presas de un orden patriarcal que cala aspectos inconmensurables perpetuados de forma involuntaria.
Li plantea recursos lingüísticos que quiebran el respeto y la resignación ante las estructuras de sometimiento que el lenguaje enseña y perpetúa. El título de la composición establece con su lector y lectora una atracción doble, primero, porque este debe revelar el sentido del raro término dispuesto como pórtico; segundo, porque puede sentir rechazo ante el vocablo desconocido.
Una vez inmersos/as en ese universo, nos topamos con un texto introductorio que desestabiliza en cuanto a los elementos gramaticales de la lengua española:
(…)
Me abrazas para ser libre
y tu cuerpo
a liarse con lu mío
es una sensación de asombro
rozarse
cual serpientes
en un desierto
donde li amor
salva un instante
a falta de agua
con tanta sequía (…)
La sensualidad y asombro de los cuerpos al rozarse en el poema podría asociarse a la sensación de asombro que surge en quien recibe al interactuar con vocablos (“li” y “lu”) desconocidos. Si esta operación metafórica que planteamos funcionase así para quien lee, podría afirmarse que, tal vez, la insinuación de la voz poética a través del erotismo establece un juego de correspondencias entre la sinuosidad de los cuerpos que se encuentran y la desconcertante voluptuosidad que entre lengua y hablante puede generarse cuando las funciones gramaticales de dos nuevos elementos aparecen retozando, intercambiándose y trocándose en medio de una lengua supuestamente estable. Unos, los cuerpos, y otros, los elementos de una lengua convencional que conviven con componentes novedosos que descolocan y dislocan la convención dicotómica que en cuanto a género manejamos llevan a desarrollar una placentera trama de permutaciones.
En el poemario encontramos intervenciones en las estructuras formales de la lengua que transforman los artículos y trastocan pronombres y que creemos está, al menos en el caso del vocablo “li”, haciendo alusión a la primera sílaba del nombre Lilith, la primera esposa de Adán que, en su rebeldía, dejó el Edén:
Por eso busco
que aliguien me ame por ti
que revuelva lis esferas de fósforo
que estallan al más sencillo roce.
Necesito aliguien
que pase sus manos como lis tuyas (…)
En definitiva, este es un libro que hace un aporte agudo en el campo de la lengua al quebrantar algunos usos gramaticales (resulta pertinente el glosario que incluye al final) y vocablos subvertidos en cuanto a su composición estructural y a su significado, para proponer el uso de neologismos que hacen estremecer convenciones vinculadas con la noción de género como uno de los accidentes gramaticales dentro de la institución de la lengua española y que, por tanto, instaura un cambio, al tiempo que realiza una denuncia política del discurso cultural dominante que impone una oposición sexual.
Rosa Elena Pérez Mendoza
Adriana Tafoya (México, 1974) es poeta y gestora cultural considerada una de las poetas independientes más destacadas de su generación por su propuesta de vanguardia. Ha sido incluida en más de 55 antologías y ha colaborado en publicaciones de varios países de lengua española. Su poesía ha sido traducida al inglés, náhuatl, portugués, francés e italiano. Entre sus publicaciones más recientes están Los rituales de la tristeza (2013), Parábolas del equilibrio (2015), Huevo moteado (2021) y Li (2024).
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