Vitrina de nimiedades | “Videografiar” lo cotidiano

04/04/2026.- Viajar de Guarenas a Valles del Tuy toma al menos una hora y 30 minutos. Esa distancia, sin embargo, es solo un asunto físico: su cercanía es algorítmica, odiosamente algorítmica. Las redes sociales también nos imponen una mirada de cada territorio o, al menos, parecen reafirmar lo que grupos extendidos piensan sobre un espacio. Ahora, cuando se graba en video cuanta cosa se cree digna de registro audiovisual, la jornada de quienes deben moverse entre esas ciudades satélite y Caracas ha subido de estatus. No es caos, también es progreso televisivo (porque esas fórmulas vienen de la TV). Es cotidianidad tomando protagonismo.

Uno no se detiene a ver cómo las cosas más comunes se han vuelto dignas de espectáculo. Ocurre tan rápida y sigilosamente que ya es un nuevo lenguaje o, en todo caso, una reinterpretación de los códigos impuestos por la industria del entretenimiento. Así, esperar un autobús, abordarlo o simplemente verlo llegar se convierte en un espectáculo para Instagram o TikTok, donde la angustia puede terminar como un buen chiste o un autobús puede rodar como si paseara por una alfombra roja (¿o asfalto rojo?). Lo que antes quedaba relegado a comentarios para compartir con la familia al llegar a casa o para ser eventualmente el centro de un trabajo periodístico sobre movilidad ha dado para mucho más.

Gracias a ese “reenfoque”, los algoritmos lo mismo despachan videos de pasajeros aplicando técnicas extremas para lograr un lugar dentro de un autobús (entrar por la ventana, lanzar un bolso para asegurar un puesto o empujar tanto como la humanidad de los otros pasajeros soporte), reels de usuarios haciendo colas infinitivas en hora pico o viajeros discutiendo con un chofer que no cree en señales de tránsito ni en semáforos, como si el Ánima de Taguapire pudiera hacer aparecer una rampa de frenado cuando se requiera. Pero no todo es estrés; también hay deleite por puesto: autobuses entrando regios, dignos y pulcros a una terminal, para anunciar una nueva ruta; gente sentada, sonriente, ocupando un puesto como quien logra la meta de asegurar su viaje sin problemas; pasajeros felices, aunque aún les falte una hora y media para llegar a su destino. Si son de Guarenas o Valles del Tuy, es solo una circunstancia.

Del mundo del transporte colectivo hay mucho más convertido en video. Da para más artículos, como también lo dan otros momentos de nuestra vida diaria que han quedado almacenados en redes sociales. Fregar platos, freír plátanos, ir a comprar el pan, estirar el dinero, hacer arepas o tender la cama ahora son solo excusas para construir una nueva narrativa que va del humor negro al optimismo, que nos pone a nosotros, los protagonistas de lo común y corriente, en una nueva dimensión premiada digitalmente con más vistas y comentarios. Basta que una sola de esas cosas se haga viral para ver la misma historia con distintos protagonistas y locaciones.

Mientras nos encargamos de “videografiar” lo cotidiano, Donald Trump le dice al mundo que va a poner fin a un conflicto que él comenzó, pero no tiene ni idea de cómo parar; Cuba respira un poco apenas con la llegada de un petrolero ruso, y la humanidad, que no encuentra cómo salvar el planeta que habita, vuelve a apostar a conquistar el espacio. Es posible que muchos usuarios de redes ni se enteren de esas noticias o prefieran ignorarlas. Ante un mundo sin frenos, es mejor ver un autobús con actitud de Artemis II listo para triunfar en Guarenas o en Valles del Tuy.

 

Rosa E. Pellegrino

 

 

 

 

 

 


Noticias Relacionadas