Memorias de un escuálido en decadencia | Español

03/04/2026.- ¡Nos jodimos! Ahora el poeta del verso largo y corto, el compañero Leopoldo López, es español nacionalizado. Cuando el compañero decide hacerse español es porque ya tiene muy poco que ver con nosotros. Es otra vaina. Se rindió. Un venezolano no hace eso, porque un venezolano es universal, es decir, es español, francés, inglés, africano (hay que decirlo), holandés y lo que le dé la gana. Nos preocupa mucho esa vaina, porque ahora seguro que piensa —es un decir— ponerse a las órdenes de Fernando VII y pal carajo los enfermos. Claro, después de vivirse plenamente a Monómeros, donde hasta su señora madre salió beneficiada con más de 400 mil dólares como asesora (para más información, pregúntenle al embajador de Guaidó en Colombia, Calderón Berti), así cualquiera se hace español para vivirse esos reales allá en el barrio Salamanca. Pero nosotros no podemos hacer esa vaina, porque nosotros confesamos que hemos vivido echándole bolas a esta dictadura, y nunca hemos estado así, tan cómodos, tan Leopoldo López. Y en un texto dice que aquí le mataron hasta a los perros y le rompieron todo lo que tenía en su casa, y que por eso decidió asumir ser español, pero, eso sí, va a seguir luchando por la libertad de Venezuela hasta el final o hasta la salida o hasta que el cuerpo aguante. Es que nosotros somos un montón de ignorantes que no leemos un carajo y nada nos importa sino tomar el poder a coñazo limpio. Seguro que el poeta Leopoldo López no sabe que Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Rafael Caldera y Gustavo Machado estuvieron en el exilio luchando y echándole bolas para salir del otro dictador, el Pérez Jiménez, y esos no pidieron nunca ninguna nacionalidad. Y después volvieron héroes, y por ahí está un reportaje de García Márquez que, cuando aprendamos a leer, hay que leerlo para conocer un poco la historia de lo que queda de país. Esta vaina de la nacionalización nos tiene arrechos, porque no se consultó con la cúpula, perdón, con nosotros, que desde que nos vimos estamos en este peo.

Y la compañera María Súmate sigue diciendo que viene y viene arrecha. Dijo que se reunió con el compañero Marco Rubio y que vendrá pronto a Venezuela. Y ese mismo día el compañero Trump le quitó las sanciones a la dictadora de ahora, y le caímos encima por las redes a esa decisión del compañero Trump, porque nosotros somos así, arrechísimos, no esperamos nada para insultar hasta al compañero Trump, que nos sale con unas vainas que ni Ismael García en sus mejores tiempos. Lo único bueno que hemos logrado hasta ahora fue reabrir la sede del partido de la compañera María Súmate, y por lo menos ahora, que ya todos salimos de la clandestinidad, podemos reunirnos ahí. También la embajada de nuestra segunda patria, es decir, Estados Unidos, abrió sus puertas al pueblo, y está atendiendo gente, y por lo tanto también nos podemos reunir ahí porque seguro que la compañera Lourdes no pondrá ningún impedimento, como tampoco lo pusieron los anteriores embajadores. Cuando se supo que ya estaba abierta al pueblo la embajada de Estados Unidos, el primero en llegar fue el compañero Espoleta Allup. Cuando a la compañera Lourdes le dijeron que en la puerta de la embajada estaba esperando el ciudadano Ramos Allup, la compañera dijo: “Dígale que todavía no hemos abierto, que la cosa es mañana”. Así que tuvo que volver al otro día a ponerse a la orden, como siempre.

Cuando el papá de Margot vio que el poeta Leopoldo López se había nacionalizado español, levantó la vista al techo del apartamento y dijo: “Dios mío, ayúdame a soportar las cosas que no puedo cambiar. Que se cuide Pedro Sánchez porque este hombre es capaz de montarle La salida. ¿A quién carajo engañan? Dicen que están luchando por salvar a Venezuela y se van a vivir al barrio más caro de España, a Salamanca, y después se nacionalizan españoles. ¡Qué bolas! A mí no me joden, como dijo el compañero Lusinchi al periodista aquel que ayer no más decía”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: “¡Vete a España y te nacionalizas, gran carajo!”.

—España, aparta de mí este cáliz —me declama Margot.

Roberto Malaver 


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