Punto y seguimos | A Cuba, un grito y más
31/03/2026.- En Gaza, atestiguamos —en presente— cómo la vocación destructora de los enemigos de la humanidad se manifiesta sin tapujos. No hay límites; no hay reglas. Los consensos establecidos para el buen vivir se mandan al traste en favor de una ideología fanática respaldada por la mayoría de los gobiernos del mundo: algunos de frente y con recursos, otros con su silencio oprobioso. Lo cierto, sin embargo, es que este inicio turbulento de 2026 ha evidenciado que mucha gente de a pie se planta para decir basta a la creciente barbarie. No sabemos si será suficiente, pero la imposible sensación de desesperanza se mitiga un poco ante las plantadas dignas de aquellos que, contra la indiferencia masiva de los idiotizados, toman acción.
Si Gaza ha sido una ventana permanente al horror, ahora mismo, en nuestro propio continente, se pretende matar de hambre al pueblo cubano. El recrudecimiento del bloqueo, que ya ha costado miles de vidas y desarrollo a Cuba durante sus sesenta años de ignominia, ha llegado a una fase de estrangulamiento total. En la querida isla, bastión de la dignidad latinoamericana, hoy mueren niños en las incubadoras porque no hay energía en los hospitales. El pueblo sufre lo indecible para transportarse y ejercer su derecho a vivir con dignidad, porque algunos decidieron que les molesta verlos existir sin arrodillarse. No es retórica, no es defensa sesgada; objetivamente, la "presión" que se le está aplicando al país es un crimen de lesa humanidad.
Se experimenta no con bombas y masacres sangrientas como las que aplican en Oriente, pero es la misma crueldad, una que busca la humillación y una rendición o una muerte lenta. A Cuba se le prohíbe el acceso a la energía, la compra e ingreso de alimentos, medicinas, repuestos, etc. Cuba pierde su principal fuente de ingresos, el turismo, porque hay bloqueo aeronáutico. A Cuba la dejan a merced de una ayuda humanitaria que cae a cuentagotas, porque el bloqueo también es contra terceros. A Cuba, nuestra amada Cuba, la están hambreando frente a nuestros ojos. Una Cuba que, a pesar de las limitaciones históricas que le impusieron desde el norte, se las arregló para tener la mejor educación del continente y para formar a médicos que salvaron y curaron más allá de sus fronteras, exportando solidaridad y entereza.
¿Dónde está el mundo para los cubanos, si apenas vemos levantar la voz por Gaza, miles de muertos después? ¿Por qué permitimos semejante barbarie? ¿No hay vergüenza? Alcemos la voz y actuemos, porque Cuba es sangre de nuestra sangre, y abandonarla sería indigno de los hijos e hijas de Bolívar.
Mariel Carrillo García
