Retina | Apocalipsis y mercadeo

30/03/2026.- Desde esa demencia, Venezuela siempre es presentada como carente de democracia, signada por una dictadura y, en coherencia con esta visión psicótica, se ha intentado justificar cualquier crimen que se comete contra nuestro país y contra las personas.

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Los síntomas son importantes, pero, ¡cuidado!, hay ocasiones cuando distintas dolencias podrían ser diagnosticadas a partir de la observación de los mismos síntomas. Se requieren observaciones y exámenes que vayan cerrando el espectro de posibles afecciones para lograr un diagnóstico certero.

Esto vale en medicina general, en psiquiatría y también en política. Pocas cosas son tan catastróficas como un diagnóstico político equivocado, asumido como realidad y como punto de partida para emprender acciones.

Como bien lo hemos señalado desde hace años, es evidente que Estados Unidos ha guiado su política hacia nuestro país a partir de lecturas muy deficientes de nuestra realidad. Me atrevo a afirmar que esa óptica asumida por los asesores de Trump viene siendo dictada por la vesania ególatra de figuras criminales como Marco Rubio, María Machado y Leopoldo López.

Desde esa demencia, Venezuela siempre es presentada como carente de democracia, signada por una dictadura y, en coherencia con esta visión psicótica, se ha intentado justificar cualquier crimen que se comete contra nuestro país y contra las personas. Golpes de Estado, guerra económica, atentados terroristas, solicitudes de invasiones militares, secuestro de nuestro presidente, Nicolás Maduro, y de su esposa, la diputada Cilia Flores, y hasta quema de personas han practicado, amparados en esa lectura escatológica.

Dada esa interpretación, hasta sus intentos de parecer cuerdos terminan por verificar su demencia inicial. Una prueba contundente de ello es que intentaron usar el poder legislativo para usurpar las funciones del poder ejecutivo y terminaron enredados en ridículas interpretaciones de la Constitución de 1999, por la que nunca votaron y que están desesperados por derogar.

Imagino que pusieron en práctica aquella estúpida jugada asesorados por sus expertos en marketing político. Desplegaron así una narrativa monárquica que defiende legitimidades que no están escritas en ninguna parte, las cuales aseguran que las elecciones no valen y el usurpador es otro.

Como se hacía lenta la obtención de resultados tangibles de esta puesta en escena, intentaron mercadear al ladrón idiota como si fuera "igualito a" Obama. Mientras, obtenían provecho de la supremacista ignorancia de la derecha parlamentaria europea, que ama a sus monarcas sin elecciones, pero que no soporta las reelecciones de presidentes progresistas de América Latina y el Caribe.

No podía resultar de otro modo: su lectura apocalíptica ha servido para impulsar momentos de purgatorio y hasta infernales. Lo demás solo ha sido mercadeo y crimen organizado.

 

Freddy Fernández

@filoyborde


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