Comentarios noticiables | Maniobras militares de EE. UU. en Suramérica

Actitud hostil

28/03/2026.- La próxima gira del portaaviones nuclear Nimitz de las Fuerzas Navales de Estados Unidos (EE. UU.), de 333 metros de largo, con capacidad de 91.500 toneladas para un desplazamiento a 30 nudos que puede llevar más de 90 aviones, entre ellos 40 vectores de arma nuclear, escoltado por el destructor USS Gridley (DDG-101), la cual estará proyectada para visitar Brasil, Chile, Panamá y Jamaica como parte de la misión estratégica Southern Seas 2026.

El Comando Sur de EE. UU. confirmó en un comunicado el pasado lunes 23 de marzo de 2026 la gira que realizarán por América Latina las dos más grandes naves militares de esa superpotencia. Se trata en realidad de un intento desenfrenado emprendido por la Administración Trump para tratar de cambiar la situación política y militar en América Latina en menoscabo de los intereses legítimos de sus pueblos. Es fácil intuir que la Administración de EE. UU. se ha dedicado a alterar el equilibrio de fuerzas existente en esta región para tomar la delantera en el aspecto militar porque el mundo y, especialmente América Latina, que tiene por sabido lo que es el bloqueo norteamericano y el de algunos de sus aliados, no ha sido solo económico, pues también se extiende a lo militar, a las esferas diplomática, cultural e incluso en gran medida considerable a la política, etc.; los pueblos entienden, pese a ello, que el camino hacia el futuro no puede ser fácil ni corto, posiblemente para lograr el comienzo de un interesante mundo más fiable y seguro que como el que necesitan todos los habitantes del planeta.

La diplomacia de guerra y terrorismo que se ha instalado en la Casa Blanca es promovida por su actual inquilino Donald Trump, como arma de un gobierno egoísta, antidemocrático y hegemónico, cuya agenda latinoamericana se parece cada vez a lo que es un gabinete de guerra y de asesores fascistoides que siempre han sabido fabricar pretextos, mentiras y manipular, en franca coherencia con el secretario de Estado, el prepotente y ultrarreaccionario Marco Rubio, y que, desde la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, durante el secuestro del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, dentro de las prioridades bélicas del célebre violador de la Constitución de Estados Unidos de América y del Derecho Internacional, Donald Trump, como si no fuera suficiente aún, Nicolás Maduro y Cilia Flores se encuentran recluidos, tras su secuestro, en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, en Nueva York, por supuesta acusación de narcotráfico y porte de armas. Todo esto ha resultado de una fracasada campaña cansona de ofensas, amenazas y epítetos irrespetuosos contra Maduro, en franca violación de los propósitos y principios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La instrumentación de la intensificación de maniobras militares por parte de EE. UU. en América Latina se activará en 4 países: Brasil, Chile, Panamá y Jamaica. Sin lugar a dudas, esto representará un posible puntal en el sabotaje y la provocación durante la etapa más crucial de los límites fronterizos de los Estados latinoamericanos. Los ejercicios militares se activarán en estos 4 países, según planes del Comando de la 4.ª Flota, que se dio a conocer como un periplo militar cuyo compromiso inquebrantable es organizar un hemisferio occidental seguro y estable. Eso se pone en duda en el actual contexto histórico.

Diez países latinoamericanos serán parte del despliegue de fuerzas en territorio latinoamericano sobre las afirmaciones falsas en torno a la presunta agresividad de Rusia y China; por el contrario, ambos países insisten en mantener la paz y la seguridad internacionales. Según la Cuarta Flota de EE. UU., es garantizar la interoperabilidad también con las marinas de Argentina, Colombia (con 9 bases militares de Estados Unidos), Ecuador, El Salvador, Guatemala y Uruguay.

Ojalá esto no sirva para estar preparados para una guerra eventual entre países hermanos, para sobrevivir sobrecogidos e indefensos en nuestra existencia cotidiana ante un percance de toda índole.

No es de desechar dotarse de la capacidad de reacción y los dispositivos apropiados para que no se repitan atrocidades y genocidios como los de los sionistas de Israel contra el pueblo palestino, la contrarrevolución de Libia, la contrarrevolución de Irak, de Afganistán, la oposición de Siria, entre otros.

Para que las maniobras militares de EE. UU. en Suramérica no sean reabrir heridas difíciles de restañar, reavivamos la construcción de la paz en las mentes de hombres, mujeres, jóvenes y niños; hay que optar por la renuncia generalizada a la violencia, a la guerra y al terrorismo, para que hoy y en los próximos años traigan el saneamiento de la situación internacional. ¡Que triunfe la vida!

J. J. Álvarez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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