Caraqueños se retratan con trofeo del Clásico Mundial
En la Plaza Bolívar seguidores y ajenos al beisbol compartieron un mismo sentimiento
26/03/26.- “¿Qué es lo qué, mano, todo bien? Aquí viendo el trofeo del Clásico Mundial de Beisbol, ahora sí le ganamos a los gringos en su deporte”, así empezaba una conversación entre dos compañeros de trabajo en la Plaza Bolívar, frente a la tarima que sostiene el galardón obtenido por los criollos recientemente en el LoanDepot Park de Miami, el mismo que recorrerá el país, para que la población sea testigo de un triunfo sin precedentes.
En plena tarde capitalina, se reunió un grupo amplio de personas aguardando para retratarse con el trofeo, el mismo que desde cada ángulo dispara rayos solares por su brillantez plateada, causando asombro en niños y jóvenes.
Algunos que miraban absortos aquella escultura que simboliza un logro finalmente alcanzado después de más de 80 años, están conscientes de que se trata de un momento histórico en el deporte venezolano, más cuando se trata de una disciplina que arranca emociones, entre quienes son fervientes seguidores y otros que ajenos a las reglas del juego, aun así gritan al unísono el nombre de Venezuela si miden fuerzas ante un rival internacional.
El periodista responsable de esta suerte de crónica, reflexionaba al respecto casi en complicidad con la estatua de Bolívar, custodiada eternamente por las palomas que diariamente defecan sobre su hombro, cuando recibió un pelotazo con una bola de softbol amarilla.
Al instante notó que el impacto no fue grave, menos cuando se percató que el lanzamiento vino de un niño que usaba el uniforme de algún equipo de beisbol infantil.
Lejos de irritarse, y tras devolverle la pelota, el reportero lo tomó como un llamado de atención, que no se escucha pero que reza de la siguiente manera: “Avíspate, que esto no es una rifa para un microondas ni un remate de golfeados, es un momento irrepetible".
A un extremo de la Plaza Bolívar, habilitaron un mini campo de bateo, donde niños ponían a prueba su destreza con el madero.
Otro rasgo que marcó este encuentro con el trofeo fue el constante repiqueteo de los tambores del Litoral, sonando con fuerza en los altavoces, sobre todo en la tarima, donde una madre con su hijo tomaban la foto respectiva del recuerdo, mientras a un lado, la Policía mantenía el orden de quienes en fila aguardaban para su turno de acercarse.
Un corresponsal de deportes del canal del Estado, recogía impresiones de los niños junto al camarógrafo, y en su mayoría tienen a Ronald Acuña Jr entre sus favoritos, aunque el jugador que acapara la atención en los medios de comunicación fuera Maikel García, de quien había una foto ampliada en plástico o cartón, para que la gente se retratara, al igual que de Salvador Pérez, Acuña Jr, etc.
Nunca falta aquel que es escéptico con el beisbol o simplemente no le interesa, pero se alegra porque ganó Venezuela.
Desde preguntas como ¿Qué están repartiendo allí?, (aun viendo la inmensa pantalla que reproduce la hazaña lograda por los criollos) hasta si van a venir los peloteros, así transcurría la tarde en la Plaza Bolívar, al compás de los tambores, curiosos, fanáticos y personas que cotidianamente transitan en los alrededores.
Lo que se pudo palpar en este espacio, es que sigue presente la euforia por una victoria que desde hace mucho tiempo necesitaba el país, no porque se trate de una mala racha en general, sino que el beisbol dio la cara –como ha sido por más de cien años– por los venezolanos a escala global.
Hay ratones (resacas) alegres y deprimentes a ratos, pero la de estos últimos días es gratificante e increíble por el semejante desempeño de los peloteros criollos en terreno estadounidense, con un rendimiento que causó asombro incluso en los contrincantes.
El trofeo se va a otras regiones del país y Venezuela sigue aguardando otras victorias por escribir, luego de este espaldarazo anhelado por años.
EMMANUEL CHAPARRO RODRÍGUEZ / CIUDAD CCS
