Ahora los pueblos | Irán y Venezuela en la ecuación energética mundial

La razón de mayor peso de que Estados Unidos quiera poner en Venezuela

un gobierno subordinado al imperio es el petróleo.

Comandante Hugo Chávez

26/03/2026.- La agresión de Estados Unidos e Israel en contra de la República Islámica de Irán buscaba lograr el “cambio de régimen”; sin embargo, sus intentos fracasaron tras la designación inmediata del ayatolá Mujtaba Jamenei como el nuevo líder de la nación persa, después del asesinato del líder supremo ayatolá Alí Jamenei, quien cayó mártir el 28 de febrero de 2026. Según la analista Saavedra Alfaro, la garantía de la continuidad legítima y legal dentro del marco constitucional subraya los cimientos inquebrantables del sistema, asegurando la continuidad de la Revolución Islámica, aquella que en 1979 le devolvió al pueblo iraní su independencia y autodeterminación. Cualquier parecido con lo ocurrido con los bombardeos del 3 de enero y el secuestro de la pareja presidencial en Venezuela no es ninguna coincidencia. Se trata de un plan en diferentes escenarios y con un mismo objetivo, el control de las reservas energéticas.

El conflicto desatado por Estados Unidos contra Irán y Venezuela reactivó un debate clásico de las relaciones internacionales: cómo interpretar las guerras contemporáneas dentro del sistema mundial. Las explicaciones centradas en la seguridad nacional presentan estos enfrentamientos como respuestas inevitables frente a supuestas amenazas externas. Sin embargo, esa narrativa no es neutral: favorece a una de las partes y contribuye a legitimar ciertas acciones militares, como lo señala el analista uruguayo Eduardo Mernies. Más aún cuando el director del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, Joe Kent, dimite señalando que “Irán no representaba ninguna amenaza inminente”. Kent acusó al presidente Donald Trump de haber sido engañado por Israel para apoyar la guerra contra Irán. “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, escribió Kent en su carta al mandatario estadounidense.

Contexto mundial

Enfoques críticos plantean analizar estos conflictos colocando el foco en las tensiones estructurales del capitalismo en su fase imperialista. El imperialismo es una etapa caracterizada por la concentración del capital en grandes corporaciones que, actualmente,  fusionan el capital financiero, industrial-militar y tecnológico. En tal contexto, el mundo queda progresivamente dividido en zonas de influencia económica y estratégica entre grandes potencias. Las guerras pasan a ser expresiones de la competencia entre Estados que representan intereses económicos y geopolíticos en disputa por recursos, mercados y posiciones estratégicas. Esa expansión genera una presión permanente hacia formas de dominación colonial o neocolonial y subordinación económica de otros países. Cuando diferentes potencias buscan controlar los mismos espacios estratégicos, aparece el conflicto, porque la guerra está implícita en el capitalismo y es un hecho fundamentalmente económico.

La región de Asia occidental concentra una parte sustancial de las reservas energéticas del planeta y constituye un punto de conexión entre Europa, Asia y África. La actual crisis bélica es multidimensional porque involucra muchos factores de forma simultánea, como recursos estratégicos, control de rutas comerciales y energéticas, presencia de bases militares y sistemas de alianzas geopolíticas. Todo ello en el marco de la contradicción fundamental que marca hoy al mundo: la unipolaridad y la multipolaridad, contradicción que se ha hecho antagónica. Para que nazca un nuevo orden mundial multipolar, debe morir la unipolaridad sostenida fundamentalmente por Estados Unidos.

Crisis de hegemonía

El rechazo absoluto al llamado de Donald Trump para organizar una coalición naval y abrir militarmente el estrecho de Ormuz muestra la verdadera dimensión de la crisis de hegemonía de Estados Unidos. Trump no logró alinear a sus propios aliados, miembros de la OTAN y Aukus (la alianza estratégica militar entre tres países de la angloesfera: Australia, Reino Unido y Estados Unidos). En Europa, el rechazo fue contundente: Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Grecia, Dinamarca y España rechazaron sumarse. En Asia, también se negaron Japón y Corea del Sur. La estrategia estadounidense de lograr la paz a través del uso de la fuerza ha fracasado, ante un Irán que ha mostrado una fortaleza militar inesperada y una unidad de acción en el eje de la resistencia.

Reacomodo geopolítico

Esta fracasada incursión militar estadounidense-israelí obliga a un reacomodo geopolítico; sin duda presionará el nacimiento de nuevos paradigmas en el ámbito de las relaciones internacionales, en donde nuevos actores tendrán la responsabilidad de erigir un sistema-mundo bajo condiciones de igualdad entre las naciones y el respeto a la soberanía de los pueblos, lo cual, por supuesto, también incluye a las naciones latinoamericanas.

El peso de las regiones del Sur Global como Asia Occidental y Latinoamérica en el nacimiento de un nuevo orden mundial pasa a ser determinante, siendo epicentros Irán con su Revolución Islámica y Venezuela con su Revolución Bolivariana, porque ambas sostienen el equilibrio energético del mundo. Hoy más que nunca es imprescindible la unidad de los pueblos árabes y musulmanes y de las naciones latinoamericanas para sostener la paz y el equilibrio mundiales.

Fuentes consultadas

(1) Saavedra Alfaro, Sdenka. Irán: la ecuación que está cambiando al mundo. Disponible en: https://larazon.bo/opinion/columnistas/2026/03/18/iran-la-ecuacion-que-esta-cambiando-al-mundo/

(2) Mernies, Eduardo. Irán, bases militares y petróleo: la geopolítica detrás del conflicto. Disponible en: https://colarebo.net/tag/eduardo-mernies/

Anabel Díaz Aché

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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