Al derecho y al revés | La transición arranca sin MCM
25/03/2026.- De tanto pedir mi colega ingeniera, MCM, la invasión extranjera, se dio según sus peticiones el 3 de enero pasado, pero nadie llama a la expatriada “boca de chivo”.
Incluso el anterior fiscal fue incapaz de abrirle una averiguación por instigación a delinquir contra la integridad del territorio nacional, debido a lo cual MCM, sin casos en su contra, podría aparecerse nuevamente en el país.
¡Esperemos que eso no ocurra!
Hay, sin embargo, otros deseos de MCM que se están cumpliendo en estos momentos; uno de ellos es la fulana “transición” que la Machado a cada rato mencionaba con tono de amenaza y que curiosamente de un tiempo para acá desapareció tanto del verbo de la jefa como del resto de sus adláteres.
Sucede, y eso hay que entenderlo, que la “transición” hace rato comenzó, pero no la que la dama pedía, sino la que la realidad impone.
María Corina Machado entiende por “transición” que el ejército yanqui saque del poder a todos los chavistas, la imponga a ella en Miraflores, desde donde comenzará a actuar como la madrastra de Cenicienta, entendiendo que mandar es hacer a nombre de “la democracia” todo lo que a ella le venga en gana.
Sin embargo, ha habido una “transición”, lo cual es lógico tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, transición de un chavismo madurismo hacia otro tipo de chavismo que, por fuerza de las circunstancias, tendrá que manejarse de manera distinta.
Un ejemplo claro y aleccionador sobre eso de que un chavismo se comporte “distinto” por las circunstancias es el salario mínimo que, ciertamente, no le permite vivir a los empleados que solo reciben ese rubro en su tarjeta mensual donde se anota lo percibido.
Apartando que prácticamente ningún mandatario desea que la mayoría de la población se muera de hambre, están los llamados “bonos” que en Venezuela se cobran mensualmente, que superan hasta cien veces el monto del salario mínimo, que son los ingresos que permiten sobrevivir al sector de la clase trabajadora que gana salario mínimo.
Pero es que hasta esos bonos para aumentarlos habrá que exigirle a los ciudadanos yanquis Donald Trump y Marco Rubio que, ahora que está subiendo el precio del petróleo —incluso el del oro— merced a la guerra de Netanyahu y Trump, reconozcan el hecho y le envíen a la presidenta Delcy “algo más” para administrar el país.
Y no se trata de que Donald Trump esté enamorado del otro chavismo que poco a poco va ocupando los cargos de importancia, nada que ver.
Se trata del efecto de lo que los académicos yanquis llaman “realpolitik”: reconocer las fuerzas que ocupan determinado lugar y, si es posible, pactar con la más relevante.
En Venezuela, el único partido con vigencia nacional es el PSUV; los otros, sin ideas para gobernar, apenas tienen una tarjeta que aparece en cada elección y que el electorado no recuerda.
Y eso lo sabe la CIA, la DEA, los embajadores aliados y la NSA, que le recomiendan a Trump dejar para otra ocasión su natural tendencia al pleito.
Esa situación esclarece por qué la señora Machado está condenada a quedarse fuera del país, ya que la poca oposición medianamente organizada la detesta, y el nuevo fiscal puede ordenar su detención sin mayores consecuencias.
María Corina no es precisamente valiente y su desorden ha sido monumental: ¡en 20 años no ha logrado, o simplemente querido, organizar la oposición!
Y así, si se le ocurriera a Trump volver a enviar sus soldados para entronizar a MCM —algo difícil a raíz de la pela que están recibiendo sus muchachones en Irán—, esta vez sería la población quien saldría a combatir a los invasores.
No digo que le ganaríamos al imperio, pero sí que se les va a combatir, y que eso desestabilizaría un país que, a pesar de haber sido derrotado militarmente y despojado de sus riquezas sin compensación, está en aparente calma.
Lo que anhelan tanto Trump como Rubio, ¡qué desgracia!
