Historia viva | Estudiarlos, estudiarnos, estudiar la paz

25/03/2026.- Las causas históricas de nuestra dependencia de Estados Unidos son un agravio de más de un siglo y, ahora que han llevado al extremo la presión para asegurarse del petróleo venezolano, toda vez que los iraníes removieron la fragilidad de esa potencia en su dependencia energética, es Venezuela la que puede auxiliar sus déficits de presupuestos de hidrocarburos. Eso lo sabían los especialistas en geopolítica energética, igual que los erráticos analistas del Departamento de Estado, empezando por Marco Rubio.

Para consumo de una oposición extrema derrotada y disminuida a casi cero, Trump ha hecho unos juegos narrativos que intentan quebrar la unidad de los patriotas en Venezuela, arrastrando la especie o matriz de la traición que corre en los ingenuos desapercibidos de una táctica de engaño en la que la presidenta Delcy Rodríguez se “entendió con Trump” cuando este vocifera el “trabajo realmente bueno de la presidenta encargada de Venezuela”, según sus palabras, aderezadas con la trampa de que “Venezuela se convierta en el estado 51 de EE. UU.”

La sociopatía de Trump ensaya tácticas manipuladoras para hacer creer que la presidenta de Venezuela traicionó a Maduro. Al presidente de Estados Unidos le divierte mentir para manipular las emociones de todo el mundo; por ello hay que filtrar sus “noticias”. Lo recomendable es advertir que esas cortinas de humo se disipan para que aparezca la verdad.

Cuando revisamos la teoría de la sociopatía a través de los estudios del Dr. Hervey Cleckley, el creador del término en 1941, nos damos cuenta de que cada uno de los diagnósticos expuestos por este médico psiquiatra norteamericano está presente en la personalidad psicótica de Donald Trump, porque los sociópatas son superficialmente encantadores e inteligentes; rara vez o casi nunca se ponen excesivamente nerviosos, no le temen al riesgo, nunca sienten remordimiento ni vergüenza, son patológicamente egocéntricos e incapaces de amar, su vida sexual es impersonal, trivial y/o está mal integrada.

Estudiar a un mandatario sociópata como Trump, con tanto poder en sus manos, nos da cuenta del alto riesgo en que se encuentra la humanidad en estos momentos por su alta capacidad de malignidad y por carecer de perspicacia y no ser capaz de reflexionar sobre sí mismo ni del daño que está causando.

Pero, así como lo estudiamos a él, es necesario analizar el efecto que en nosotros causan las mentiras bien montadas, las matrices que en los medios posicionan narrativas que nos confunden o perturban la percepción de la realidad con el claro objetivo de zanjar la división de los patriotas. Se trata de estar alerta a los discursos cotidianos que reproducen literalmente las matrices que tratan de imponer la narrativa del hegemón para descalificarnos y montar la especie de que sin Estados Unidos no somos nada, que no habrá elecciones, que la Constitución es inconsistente con la actual situación de la presidencia, todo para enredar y generar un ambiente de incertidumbre cuya síntesis se orienta a despojar del poder a quienes el pueblo venezolano eligió libremente para conducir al país hacia derroteros de felicidad, seguridad social, estabilidad política y paz.

Aldemaro Barrios Romero

 

 

 


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